Pepe Mejía | No se corta ni un pelo. Vargas Llosa ha dicho desde las páginas de ABC que “No había amenazas contra periodistas desde la transición“. Y lo dice el novelista que desde la Comisión investigadora de los sucesos de Uchuraccay exculpó a los militares de la muerte de 8 periodistas peruanos, un guía y un comunero.

En una entrevista realizada por un experto en arqueología naval y estudioso de batallas navales, Jesús García Calero, y publicada en ABC el pasado 9 de marzo, se dice:

Sobre la situación en España y, en concreto, sobre la noticia de las amenazas a periodistas desde Podemos, el Nobel recordó que algo así es inédito desde que acabó el franquismo y aseguró que «es un fenómeno muy preocupante que en España surjan en estos momentos casos de amenazas como los que acabamos de conocer, porque desde la Transición no había habido nada semejante, salvo quizá los crímenes de ETA. Que en estos momentos en España haya un problema de ese tipo, por lo que representa un periodismo independiente y libre, es preocupante».

El 26 de enero de 1983 en la localidad peruana de Uchuraccay-Ayacucho fueron brutalmente asesinados los periodistas Eduardo de la Piniella, Pedro Sánchez y Félix Gavilán de El Diario de Marka, Jorge Luis Mendívil y Willy Retto de El Observador, Jorge Sedano de La República, Amador García de la revista Oiga y Octavio Infante del diario Noticias de Ayacucho, así como el guía Juan Argumedo y el comunero uchuraccaíno Severino Huáscar Morales.

El presidente Fernando Belaúnde designó una Comisión investigadora integrada por Vargas Llosa, Abraham Guzmán Figueroa, un penalista que tuvo su esplendor durante la dictadura de Odría y Mario Castro Arenas, Decano del Colegio de Periodistas del Perú y militante del APRA, miembro de la Internacional Socialista. Guzmán estaba sordo y tenía estrechas relaciones con el médico Octavio Mongrut, presidente del Instituto Peruano de la Seguridad Social y que se hizo millonario con un oscuro negocio con la chatarra.

La Comisión era inconstitucional y su objetivo era en realidad entorpecer la acción del poder judicial. En un documento -que se emitió el 10 de febrero de 1983 y que fue enviado a todas las embajadas de Perú en el exterior- se dice en el punto 9: “Conviene destacar la presencia en la Comisión Investigadora del novelista Mario Vargas Llosa de reconocido prestigio internacional y cuya independencia es indiscutible...”. Sin embargo, esta Comisión se instaló en las oficinas de la Presidencia del Consejo de Ministros ubicado en el Centro Cívico de Lima. En esas oficinas funcionó por mucho tiempo las oficinas de enlace de la CIA  y la inteligencia naval.

El autor de “La ciudad y los perros“, firme defensor de las políticas neoliberales, pasó de ser miembro del jurado de Miss Universo -organizado por una empresa norteamericana- a miembro de la Comisión investigadora de los sucesos de Uchuraccay.

En su informe, Vargas Llosa responsabilizó de la muerte de los periodistas a los campesinos de la zona. Y eximió de cualquier responsabilidad a las Fuerzas Armadas, que tenía bajo su férreo control toda esa zona.

Los periodistas -que hoy tanto preocupa a Vargas Llosa- fueron asesinados por Sinchis (contingente policial) disfrazados de campesinos. “Los reporteros fueron asesinados por Sinchis cuando conversaban con campesinos“, publicaba El Diario de Marka el 30 de enero. En declaraciones de campesinos grabadas por el periodista Luis Morales Ortega, y entregadas a Vargas Llosa, se dice que hubo instigación de las fuerzas del orden en la masacre de los periodistas. Y así lo corrobora un informe de la Comisión de la Verdad. “La incitación realizada por las fuerzas del orden a los campesinos de Uchuraccay para rechazar a los miembros del PCP SL usando la violencia, fue asumida como un respaldo a la decisión comunal de enfrentar al PCP Sendero Luminoso” (Informe de la Comisión de la Verdad, página 132).

Por otro lado, para el juez Hermenegildo Ventura Huayhua, presidente del tribunal ayacuchano, Vargas Llosa debía pasar de testigo a acusado porque su informe encubría hechos que había conocido.

Desde ABC Vargas Llosa justificó la muerte de los periodistas culpando a los propios campesinos de la comunidad de Uchuraccay. “No le fue difícil concluir que los periodistas fueron asesinados cuando, rendidos de fatiga, luego de cinco horas de marcha, llegaron a Uchuraccay, por una multitud de hombres y mujeres a los que el miedo y la cólera dotaban de una ferocidad infrecuente en su vida diaria y en circunstancias normales. No le cupo ninguna duda que los iquichanos los mataron porque por ‘senderistas’…Sí ellos los habían matado. ¿Por qué? Porque se habían equivocado. ¿La vida no está llena de errores y de muertes?“.

Los periodistas fueron asesinados por campesinos adiestrados por el servicio de inteligencia de la Marina de Guerra del Perú y la persona clave fue el Teniente, Ismael Antonio Bravo Reid, que murió el 23 de noviembre de 2010. El que fue presentador del programa “La torre de Babel” en Canal 5 encubrió las verdaderas responsabilidades en la matanza de los periodistas. Exculpó la política sistemática de violación de los derechos humanos por parte del gobierno y sus fuerzas armadas. Exculpó a militares asesinos y se convirtió en cómplice. Legitimó la militarización de amplias regiones, avaló la “guerra sucia” y ayudó a tergiversar y ocultar información.

El premio Nobel que ha declarado en ABC: «Creo que nunca se ha visto con tanta claridad en la época moderna la importancia de un periodismo independiente y libre». (ABC, 9.03.2017) tiene un peculiar sentido del “periodismo independiente y libre”.

En una reunión de la referida Comisión con el director de El Diario de Marka, José María Salcedo, Vargas Llosa preguntó por los “procedimientos para transmitir órdenes en El Diario, filiación política de los periodistas asesinados, viajes previos de hombres de prensa fuera de la ciudad de Huamanga, por qué desconfiar de las autoridades militares de la zona“.

A estas alturas a Mario Vargas Llosa no le importa los periodistas ni su independencia. Sólo le interesa seguir sirviendo al poder, al sistema y justificar sus atrocidades.