David Izquierdo | Sectores ultra católicos se han embarcado en una campaña contra el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestra forma de vivir la vida, contra lo que llaman “la ideología de género” o incluso “el imperio gay”. Aterrados por la supervivencia del modelo de familia nuclear heterosexual, que tan bien aprovecha el capitalismo, y por la presunta “perversión” de los niños y niñas hemos visto durante los últimos meses todo un despliegue reaccionario a través de asociaciones y cargos de la iglesia católica en forma de ataques a las libertades sexuales.

Siguiendo esta línea, la de propaganda homófoba en las aulas de los colegios y autobuses tránsfobos circulando por las calles de varias ciudades, otra asociación de similar ideología pretendía realizar en la universidad pública de Murcia una charla de título “atención, la realidad del aborto” con la intención de “salvar vidas”. El movimiento feminista que desterró a Gallardón como ministro y a su ley sobre el aborto ya nos demostró cual era la forma de defender la vida y el derecho a decidir, esta vez se trataba de recordárselo a estas personas y de hacerles ver que ese tipo de actos no podían tener cabida en una institución pública que se reivindica laica y defiende la igualdad.

A varios colectivos feministas y estudiantiles nos llegó la noticia ese mismo día y estábamos en la obligación de presentarnos en dicha charla a la que, todo hay que decir, acudieron menos de cinco personas a escuchar. Una vez allí se les explicó muy amablemente que no podíamos permitir ese tipo de actos en la universidad pública y que por favor abandonasen la sala, a lo cual obviamente se negaron de primeras, pero que tras casi dos horas de espera y después de desempolvar parte del cancionero feminista de 2014 reconsideraron y accedieron a abandonar la universidad.

De esta manera la charla no se llevó a cabo, aunque durante la protesta pudimos contemplar parte del material que traían preparado para exponer a las asistentes, sin entrar en lujo de detalles consistían en una serie de vídeos desagradables, supuestamente de abortos (que no se corresponden en absoluto con la realidad) mediante los cuales pretendían impactar a su público equiparando el aborto con un asesinato, acompañando de una serie de datos falseados que en definitiva, de mostrar “la realidad del aborto” nada, más bien manipulación y adoctrinamiento.

En el contexto de estos últimos años de privatización de la educación a todos los niveles y en concreto la mercantilización de la universidad a marchas forzadas que ha conllevado al deterioro de las condiciones de vida de las estudiantes, este tipo de acciones nos acercan al empoderamiento del estudiantado con el fin de defender la universidad como un espacio democrático de convivencia y respeto.

Fue una pequeña pero necesaria victoria que nos deja dos conclusiones. En primer lugar que hay sectores ultra católicos que se pasean en bus por las calles y hacen propaganda moralista en los centros de estudio públicos generando odio y desigualdades y por otro lado que hay una juventud organizada y dispuesta a defenderse de los ataques a la libertad en la forma que viven su vida.

¡Fuera la iglesia de la universidad! ¡Fuera el machismo de la universidad!