• Anticapitalistas hizo un balance del movimiento feminista de los últimos años y definió las tareas políticas del próximo curso durante la II Conferencia Feminista que se celebró los días 18 y 19 de marzo, a la que acudieron 50 delegadas de distintos territorios
  • Frente al feminismo neoliberal y el “descafeinado” de ciertos sectores del cambio, la organización apuesta por un feminismo de ruptura y con conciencia de clase, que genere lazos de solidaridad para atender las necesidades de las mujeres fuera de las instituciones

 

Rebeca Martínez | “Un movimiento feminista que combine la lucha contra el capitalismo y el patriarcado, porque entre ambos sistemas de opresión no hay una relación de subordinación, sino de interdependencia”. Esta es la idea central del feminismo que se hace en Anticapitalistas y así quedó definido en la II Conferencia del área de mujeres, que tuvo lugar durante los días 18 y 19 de marzo. La asamblea, a la que asistieron 50 delegadas de distintos territorios del Estado español, estaba destinada a analizar la composición del movimiento feminista de los últimos años y su expresión en los recientes hitos masivos, a trazar las principales tareas del próximo curso y a debatir diversas temáticas que ocupan al feminismo en el momento actual.

El movimiento feminista del Estado español se ha constituido como referente clave en la lucha por la transformación social, y así lo muestran las victorias parciales conseguidas, como la retirada de la ley del aborto, y las movilizaciones masivas del 7N y el 8M durante dos años consecutivos. Y esto no es sólo sintomático del Estado, también en Latinoamérica, Estados Unidos y otras partes de Europa, el feminismo está logrando mantener el pulso a los ataques contra la vida. Una de las características más significativas del movimiento feminista de los últimos tiempos es la incorporación de amplios sectores de mujeres muy jóvenes que hacen su primera experiencia  política en este espacio y que no se sienten apeladas por las estructuras tradicionales de partidos, sindicatos y espacios feministas consolidados.

Los sectores liberales intentan capitalizar los logros del movimiento y reducen la emancipación de las mujeres a demandas que reproducen la lógica del sujeto neoliberal, es por esto que “hay que ganar una batalla cultural frente al empoderamiento individualista”, se recoge en el documento de balance de Anticapitalistas. Desde la organización también se crítica la política feminista “de gestos” que ha adoptado una parte del bloque del cambio, pues “no plantean cambios palpables sino gestos espectaculares”, “útiles comunicativamente”, pero que deriva en un “feminismo práctico descafeinado”, se recoge en uno de los textos debatidos.

Anticapitalistas apuesta por seguir practicando una política feminista de ruptura que sitúe en el centro los elementos de conflicto, autoorganización y clase. Una política que combine la formación y el debate de fondo, orientada a erradicar las violencias machistas y a visibilizar las condiciones de precariedad, paro y pobreza que sufren la mayoría de las mujeres; a conseguir la corresponsabilidad en los trabajos de cuidados y a generar lazos de apoyo mutuo que cubran los límites de las instituciones a la hora de atender las necesidades de las mujeres. Asimismo, la organización  propone como tarea clave promover la coordinación entre los diversos espacios feministas que están surgiendo y los que ya existían.

Qué es feminismo anticapitalista

El feminismo de Anticapitalistas parte del análisis de la lucha de clases y el patriarcado como estructuras que se entrelazan y refuerzan. En el marco actual del capitalismo, esta interdependencia se agudiza y se refuerza más la separación entre el espacio productivo laboral y el reproductivo, que es invisibilizado. Asimismo, en periodo de crisis, la lógica de desposesión de la que se sirve el capitalismo se intensifica y afecta sobre todo a las mujeres, que tienen que atender una doble carga de trabajos y restarle tiempo a su propio cuidado, ocio y militancia.

El feminismo anticapitalista reconoce la interseccionalidad entre clase, género, identidad y orientación sexual, etnia, religión y diversidad funcional, y se reconoce ecofeminista, pues recoge las aportaciones de la economía feminista y ecologista para poner la vida, los cuidados y el bienestar de las personas en el centro, por encima del valor dinero.

En Anticapitalistas se apuesta por la autoorganización de las mujeres como sujeto oprimido, pero también se reconoce el papel que tienen los compañeros, puesto que la lucha feminista ha de ser asumida por toda la sociedad, no para tener sólo en cuenta la reivindicación de las mujeres, sino como centralidad estratégica para cuestionar todo el sistema.