David G. Marcos | La política no es una campaña electoral permanente. Los elementos comunicativos componen parte fundamental de una herramienta política de masas pero, en un ciclo no electoral, se ponderan de otro modo. Podemos tendrá que trabajar por mantener su agilidad y su frescura en lo discursivo, pero su hipótesis estratégica no puede depender de hablar de trama o inventar otro palabro, de lanzar una campaña de agitación a través de un autobús o de presentar cientos de iniciativas parlamentarias. Estos son vectores variables de la acción política, pero no su eje de coordenadas.

Frente al cierre por arriba de la crisis de régimen, la única posibilidad de continuar abriendo brecha es que la calle comience a bombear de nuevo. Mientras el PP asume un papel de consolidación ideológica en el relato oficial de la crisis, el PSOE tiene asignada la tarea de suministrar ansiolíticos a las aspiraciones de las clases populares. Esto es, su principal función para el sostenimiento del régimen consiste en desviar el conflicto hacia una resolución en falso, en constreñir las posibilidades de ruptura al cajón de la gestión descafeinada. Es por esto que, si Podemos se enroca en la hibernación parlamentaria a la espera de próximas elecciones y empeña todos sus esfuerzos en la táctica institucional, cometerá el error letal de aceptar el papel que el régimen le pretende asignar en su estrategia de recomposición. Para evitar ese riesgo, Podemos tiene dos objetivos básicos.

El primero parece obvio, es el de mantenerse como interfaz electoral de mayorías. Liderar una oposición fuerte, no sobreactuada pero sí contundente. Mantener el marco de la impugnación, polarizar con el PP y alinear implícitamente al PSOE para conquistar su base electoral. Presentar y representar una alternativa a las políticas de austeridad que siguen percibiéndose como la única opción posible.

Por otro lado, Podemos ha de operar como una especie de banco de recursos para el movimiento. Nunca como sustituto del mismo, que terminaría por vaciar el potencial transformador del propio movimiento, sino poniéndose a su disposición. Redistribuyendo sus recursos para dinamizar el conflicto social. Su tarea a este respecto pudo ser más ambiciosa y podría haber sido la de construirse como inteligencia colectiva para la articulación social en un sentido amplio. Sin embargo, conforme fueron pasando los Vistalegres, esa posibilidad se ha ido alejando. Su mejor opción, a día de hoy, para favorecer los intereses de las clases subalternas en su emancipación, es la de poner el capital simbólico, material y humano acumulado al servicio del movimiento. En lugar de convocar concentraciones con plataformas apéndices, el verdadero reto pasa por dedicar parte de la militancia a construir conflicto en el afuera de Podemos. Así es como se construyen nuevas instituciones de contrapoder: diseñando y facilitando palancas desestabilizadoras a través de la autoorganización.

Si Podemos se encierra en el trabajo parlamentario, su imagen será de aislamiento e impotencia. El modo de revertir esa tendencia pasa por utilizar su altavoz para insertar conflictos en la agenda política, ofrecer visibilidad y construir nuevos agentes. Presentar y construir una alternativa requiere de disputar las alianzas y (re)composiciones de la sociedad civil, cortar las vías para el suministro de legitimidad que el régimen utiliza para su propia supervivencia.

En definitiva, utilizar conceptos como el de trama cumple con su objetivo si no es otro que el de seguir percutiendo en visibilizar los intereses de las clases dominantes y los lazos entre Estado y élites económicas. Sin embargo, como dispositivo comunicativo es lógico que no avance en la generación de experiencias colectivas que ayuden a interiorizar y superar esa idea, más allá de su contemplación exógena. Necesitamos que Podemos distribuya el capital acumulado para generar músculo más allá de Podemos, un tejido con el que crecer acompasadamente, y no de manera arrítmica y unilateral. Menos correr y driblar para más pasar y pivotar. Menos MVP para más Dream Team.