Isabel Serra, militante de Anticapitalistas y diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid | Los casos de corrupción del Partido Popular ocupan las principales portadas desde hace ya dos semanas. No se trata de la falta de ética del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ni de todas las personas que parecen implicadas en este saqueo. Tampoco se trata de los desvíos de fondos del Canal de Isabel II, y de la cantidad de dinero que pierden las mayorías a costa de la corrupción. Se trata de que está apareciendo, junto con esto, una forma de gobierno que está totalmente relacionado con un proyecto neoliberal de las élites económicas y la incompatibilidad de ese proyecto con la democracia. Así se ve la implicación del poder económico, algunos poderes mediáticos, o el poder judicial. Corrupción son políticos corrompidos pero también empresarios corruptores.

Mientras tanto, Cifuentes, con ayuda de algunos medios y fuerzas políticas, continúa con su operación “blanqueamiento del PP”. Ella, la defensora de la política por el interés general, de los derechos y la igualdad, de la ética y de la democracia, dice que va a regenerar el Partido Popular y las instituciones. Evitar que esa operación restauradora derive en un retroceso en la defensa de los derechos, la democracia, la dignidad de la gente, y nos permita avanzar hacia unas instituciones que sí sean herramienta de mayorías depende en gran medida de lo que seamos capaces de hacer en el próximo mes.

Partir de que precisamente esta “trama” que aparece y que cobra sentido no es el “mal hacer” de unos pocos que parasitan las instituciones, sino que hoy estas instituciones son un traje hecho a medida de quienes las han diseñado, como precisamente estamos viendo estos días con la connivencia de intereses de unos y otros, y la “omertá” entre todos ellos durante tantos años.

Que nuestro objetivo, nuestro horizonte, sea la construcción colectiva de un proyecto alternativo, para las mayorías, que cambie de rumbo frente a un proyecto basado en el interés de las elites económicas. Las mismas que compran a políticos a cambio de adjudicaciones públicas y de políticas como las de la fiscalidad regresiva que aplica y defiende la señora Cifuentes en la Comunidad de Madrid. Un modelo incapaz de regenerarse o de ser regenerado.

Hacer y trabajar para que una herramienta parlamentaria como la moción de censura sea útil gracias también a la respuesta que se de más allá de las pareces de los parlamentos. Si consigue ser un elemento movilizador, que parta de que sólo si es con la respuesta de la gente, con los movimientos, las plataformas y la ciudadanía, podemos. Porque los recortes y la falta de derechos son la cara B de la corrupción.

No hay nada de excepcional en la corrupción que estamos conociendo. La excepción tiene que ver con el hecho de que hoy se vuelve visible. Y de que es hoy, en este momento, cuando podemos y debemos dar una respuesta para evitar que se normalice.