Juajo Álvarez | Recordando el carácter festivo y comunitario que tradicionalmente ha estado presente en la celebración del primero de mayo, ayer las anticapitalistas unimos la reivindicación y la alegría de la lucha en una jornada que empezaba desde primera hora con los preparativos de la manifestación. El entorno de la Plaza de las Peñuelas ya rebosaba actividad desde las diez de la mañana, en preparación de la participación en el desarrollo de la manifestación convocada por las compañeras de CGT, en la que distintos movimientos y organizaciones de la izquierda revolucionaria participaron de forma unitaria. Allí pudieron escucharse reivindicaciones de mejoras efectivas de los derechos de las trabajadoras – después de un ciclo de movilización que ha ofrecido tan magras conquistas materiales – con el objetivo último de llevar a los centros de trabajo los planteamientos democráticos y de derechos colectivos. Si el periodo que se abre con el 15M ha sido capaz de articular y dar una clave impugnadora a la realidad política, falta ahora un correlato de este proceso en la realidad material de las trabajadoras y en el acceso a derechos efectivos, algo que se mostraba ayer en consignas que reclaman la lucha por las conquistas colectivas, como recordaba nuestro compañero Raúl Camargo en su intervención en la Plaza de Peñuelas.

Las ganas de volver a la calle se evidenciaron una vez más en la amplia participación que se mantuvo en toda la jornada. Si durante estos meses hemos vivido una lenta pero evidente recuperación del espíritu reivindicativo, durante el Primero de Mayo pudimos dar seguimiento a la protesta y también organizar una jornada de convivencia abierta. Después de la manifestación se organizó una comida popular que ya empieza a ser una tradición en la Plaza de Peñuelas y una tarde de música y ocio en la misma plaza, que empieza a ser el escenario habitual de la confluencia. Las actuaciones de Not ready yet y Rojo Cancionero acompañaron una tarde de buen tiempo en la que muchas niñas y niños tuvieron espacio de juego en un ambiente relajado en el que se recuperaban las mejores tradiciones de cuidado común y celebración compartida.

Comida, bebida y espacio compartido con compañeras de muchas y diversas tendencias, en una celebración que se extendió durante horas, haciendo visibles la ganas de compartir luchas y vivencias comunes, en un Primero de Mayo anticapitalista que anticipa muchas fiestas y luchas colectivas.