Jose Moreno | Bien es sabido de la importancia y el anhelo del ser humano para desplazarse, ya sea por mera necesidad de descubrir nuevos lugares o para desarrollar sus rutinas diarias, entendiendo esta necesidad como básica acudimos a las diferentes formas de desplazamiento que nos oferta este sistema, con una división aparentemente neutra y de libre albedrío entre el sector público y el privado, ¡ay qué ilusos somos!,  nos damos cuenta como el sistema que nos gobierna nos va encarrilando (prometo que no es ironía) a usar los medios privados; lógico cuando controlas todo el sistema de producción del vehículo privado a través de un oligopolio bien confeccionado con numerosas fusiones, absorciones y arquitectura empresarial varia, todo ello alimentada por la industria petrolera capaz de generar guerras por la libertad de los pueblos y hermanar a élites para protegernos de las tan temidas armas de destrucción masiva; en fin, sin la necesidad del control democrático y social a través de la pantomima de las instituciones burguesas, que si bien también podrían viciar el proceso desde lo público tiene más trabas y es más farragoso por su propia burocracia recreada para perderse entre protocolos y competencias; ¿entonces? ¡mucho mejor lo privado!, ¡que el mercado se autorregula!

 

Nuestro querido expresidente Aznar (Ansar para los amigos), jugando con la alquimia, ya ideó la fórmula de convertir lo público en privado, gran alumno de su predecesor Isidoro (El de OTAN de entrada no, pero si), y de aquellos polvos estos lodos, con la desarticulación a través de la falta de inversión en lo público y con la privatización de todos los servicios complementarios que seguían dando rentabilidad para mantener un buen servicio, como los aparcamientos por ejemplo, se lleva a cabo un plan perfectamente definido; no estoy nada de acuerdo con las expresiones que se vuelcan sobre nuestros “queridos representantes” cuando se les tilda de ineficaces, ¿cómo qué ineficaces? ¡En absoluto! con este plan que ejecutan con diligencia germánica permiten a las grandes constructoras que expriman uno de los últimos nichos de rentabilidad asegurada, lo público, con trazados mal planteados que luego hay que replantear y con adjudicaciones muy dudosas que siempre terminan con sus consiguientes sobrecostes ¡que siga la fiesta!…

 

Es bastante comprensible pues, entender la situación en la que nos encontramos sobre todo en la periférica Andalucía Oriental, tan alejados de Sevilla y Madrid, solo necesitamos un pequeño vistazo al mapa ferroviario de Andalucía para ver un desolador panorama en el que de manera abrupta desaparecen las líneas al dejar atrás la bella Córdoba, los argumentos no se sostienen siendo el ferrocarril el medio más respetuoso con el medio ambiente, rentable, seguro y popular. Nos gusta quejarnos, admitidlo, si nos están acercando el futuro con la alta velocidad…, un medio para gente de economía holgada, con paradas en pueblos inhóspitos como Otero de Sanabria, una pedanía zamorana de apenas 26 habitantes con todo el encanto del mundo, pero no creo que con la necesidad de una parada del AVE presupuestada en 4,2 millones de euros, estoy seguro que un pueblo sin farmacia tiene otras prioridades.

 

Podríamos entrar a valorar entonces, los beneficios de la alta velocidad en el transporte de personas, pero ¿y qué hay de las mercancías? Y es que cuando nos paramos un segundo a reflexionar sobre estas cuestiones, es bastante evidente que la apuesta es por otra nueva burbuja y en esta ocasión se trata del turismo, que permite una precarización de las trabajadoras y trabajadores y unos pingües beneficios en un corto espacio de tiempo, veremos entonces en los próximos años crecer el sector turístico de forma descontrolada y con regulaciones al gusto de los señores que se llevan de vacaciones a los exministros de industria con todos los gastos pagados.

 

Con estas mimbres es lógico que afloren las plataformas en defensa del tren, una ciudadanía que aún resiste con reivindicaciones puntuales y en la que Marea Amarilla en Granada ha sabido hacer las cosas bien, luchando en primera instancia por el soterramiento de las vías del tren que guetizaban completamente un barrio popular, claro no había ¡presupuesto! Y ¿cómo lo va a haber con tales despilfarros?, pero una vez más se hacen trampa; más aún, cuando se anuncian proyectos ferroviarios del mismo calado en otros puntos de mapa como Pontevedra o Bilbao.

 

La respuesta como no podía ser de otra manera viene de la sociedad civil organizada, siempre a vanguardia de la mayoría de partidos y organizaciones, más interesadas por vampirizar y nutrirse de ésta que por hacer un verdadero trabajo de empuje desde atrás y de altavoz en las instituciones. La Marea Amarilla nacida del corazón de la asociación de vecinos de la Chana junto a otras cuatro asociaciones y con la inclusión de otras organizaciones en pro del ferrocarril también presentes en Jaén y Almería, con diversos actores políticos y sindicales, decidieron recientemente de manera solidaria en sendas provincias, coordinarse con la Plataforma por el tren en Andalucía constituida recientemente en Antequera, excelente maniobra para coordinar una lucha entre diferentes provincias y plantar cara a los que jugando a la descoordinación están muy bien coordinados.
Reivindicar el ferrocarril como un medio seguro, ecológico, con bajo impacto medioambiental, popular y ¿por qué no? vehículo para acercarnos y coordinarnos en nuestras luchas diarias, ¿qué hubiera sido del después de la revolución Rusa de 1917 sin el espectacular tren blindado del camarada Trostky? capaz de desmoralizar a las tropas imperialistas contrarrevolucionarias solamente por su mera presencia. Recuperemos el valor simbólico del tren y sigamos plantando cara para desmoralizar a todos los que intenten tomarnos por meros espectadores mientras con su falsa ineptitud juegan a robarnos lo que es de todos por un puñado de dólares.

 

Jose Moreno es Consejero Ciudadano Andaluz, Coordinador Provincial de Podemos Granada y miembro de Anticapitalistas