Luismi Moldes | “Un restaurante Michelin es un negocio que, si toda la gente en cocina estuviera en plantilla, no sería viable”. Con esas palabras sembraba la polémica Jordi Cruz en pleno 1 de mayo. El juez de Masterchef nos confirmaba lo que publicaba El Confidencial: los Michelin, master(chef) en precariedad.

Naturalmente, Cruz no ha tardado en corregir sus palabras –probablemente, previa llamada de su abogado–, puesto que confirmaban lo que ya desde el movimiento estudiantil se ha apuntado: que las becas de prácticas no son un método de formación, sino una estratagema para abaratar costes utilizando a becarios para cubrir tareas estructurales. Incluso el Tribunal Supremo, que no es famoso precisamente por su labor en defensa de los derechos de los trabajadores, apuntaba en 2007 que “el rasgo diferencial de la beca […] es facilitar el estudio y la formación del becario y no apropiarse de los resultados o frutos de su esfuerzo o estudio, obteniendo de ellos una utilidad en beneficio propio”.

Pero no dejemos que los árboles nos impidan ver el bosque. Jordi Cruz ha abierto la caja de los truenos, pero son las diferentes reformas enmarcadas en la Estrategia Universidad 2015 las que han llenado esa caja. Caminando hacia la universidad empresa, la universidad se ha quedado por el camino y ahora afrontamos prácticas y becas donde la formación es lo último. La realidad es que, bajo la categoría de becario o stagier no hay otra cosa que precariedad: según la Oficina Precaria, el 73% por ciento de las personas que hacen prácticas realizan las mismas tareas que un trabajador normal. Sin embargo, tan solo el 11’2% de los testimonios recogidos por la campaña No + Becas X Trabajo afirman haber sido contratados tras las prácticas o lo creen probable, frente a un 67’2% que cree que no lo contratarán.

Toca seguir organizándose desde los centros de estudio y de trabajo, tejer lazos y sinergias entre lo estudiantil y lo sindical. Denunciar cada fraude de ley, cada trabajo precario, cada euro a costa de nuestros derechos. Que la precariedad salte por los aires.