INVOCACIÓN

Tendrán que cruzarnos cincuenta años más,
cientos de ruegos, decenas de amonestaciones,
millares de deseos, docenas de desacuerdos,
una mirada que nos embelese,
las nuevas guerras que diseñen los mortales
y todo seguirá igual:
un guiño, otra mentira, la noticia de una muerte
que causó desprecio, otra que fue injusta,
aquellos que volaron por los aires,
éstos que nos envenenan,
y todo seguirá igual,
tú y yo en el punto de mira,
mientras intentamos refugiarnos en las inmediaciones
del amor, mientras huimos de la plusvalía de la mentira,
mientras los poetas siguen sin ponerse de acuerdo,
mientras volvemos a contar una y otra vez desquiciados
las cerillas que nos quedan en el cajón de la luz,
mientras, ellos apretarán el gatillo,
así de descorazonador.

Tendrán el gusto de hacérselo a los hijos de nuestros hijos también.
Tendrán la herencia de la destrucción.

Pero lo que no saben es que entretanto planean sus homicidios
nosotros invocamos los bosques, el mar, las estrellas, el campo
los desiertos, las flores, los ríos, las montañas, el azufre…

Nuestros dioses,
que les caerán en lo más alto de sus rascacielos,

como un sencillo juicio final.

(Javier GM)