El fútbol solo en el Estado Español mueve una cantidad cercana a los 7600 millones de euros, los presupuestos que manejan los grandes equipos de la liga también son de escándalo. Mientras más de la mitad de los clubes de fútbol están o han estado en concurso de acreedores, nos encontramos con alternativas al fútbol negocio actual.

A un lado del terreno de juego, vemos parches al sistema actual con inversores principalmente asiáticos, que han visto una oportunidad para hacerse con acciones e inyectar dinero en los equipos más afectados a base de fichajes estrella, depositando así, las esperanzas en el modelo actual. Justo en oposición a este sistema, en lo más bajo de las categorías, 2ª regional, vemos nacer proyectos como el del Orihuela Deportiva, un club de accionariado popular con apenas un año de existencia que plantea el deporte de otra manera.

Sin diferencias entre directiva y aficionad@s, aprovechando espacios y desmarcándose de los equipos que le rodean, propone un futbol con la lógica de “una persona, una acción, un voto”, sobre la base de una gestión horizontal y asamblearia. Contra un fútbol que, como diría Galeano, prohíbe la osadía; llevan en el dorsal “una gota de pura valentía, vale más que un océano cobarde” del vecino Miguel Hernández, que nos recuerda que a veces el fútbol es un deporte de 12 contra 11.

Han escogido como referente al CAP de Murcia, equipo que convive en su ciudad con 2 proyectos de lo que supone el modelo mercantilizado del pasado/futuro. Por un lado el Real Murcia asfixiado por deudas, expresión del fracaso del fútbol de caciques, de presidentes implicados en casos de corrupción, y que podríamos incluir en una larga de lista de clubes “de 1ª división”, ahora llamada “Liga Santander”. Por otro, el UCAM Murcia, equipo nacido en el seno de una universidad privada, que busca copar todas las facetas del deporte en la zona.

En contraposición, el Orihuela deportiva se construye a partir de que un sector de aficionad@s acumulase fuerzas mediante el descontento con la gestión del club principal en el pueblo. Promoviendo más participación en un deporte que busca clientes en las gradas, socios pasivos y persigue cualquier movimiento de implicación, como podría ser el caso de la afición del Rayo y su rechazo al fichaje del jugador Zozulya.

Sobre las gradas, se respira las aspiraciones de lo que debe ser nuestro fútbol, un deporte para todas, donde no se invisibilice, donde el racismo no pueda tener entrada, en un momento en el que incluso llega a peligrar el desarrollo del próximo mundial por la amenaza de ultras de extrema derecha.

Al hilo de que vamos definiendo ese horizonte, debemos blindar el futbol popular de unos principios, creando redes entre los proyectos que se están gestando. Ejemplos no faltan (Ceares de Guijón o el FC United de Manchester…), ahora nos toca ir más allá de rendir culto a equipos como el Sankt Pauli y cobrar protagonismo.