Poder Popular | Las maniobras de los barones y de una Susana Díaz autoritaria, así como la abstención al gobierno del PP son castigadas por la militancia socialista quienes éste domingo 21 han elegido a Pedro Sánchez para liderar al PSOE.

Díaz, la favorita de los barones y de la gestora que se impuso el pasado octubre, auspiciaba un cierre conservador de la crisis del PSOE escenificado en la abstención al gobierno continuista del PP y en una actitud abiertamente hostil hacia Podemos y las fuerzas del cambio. Pedro Sánchez, bajo el lema «Aquí está la izquierda» pero sin un programa político que ampare ese eslogan, ha sido capaz de reorganizar a la militancia socialista incorporando una promesa de regeneración del partido.

Lejos de un cierre de la crisis de los socialistas, Sánchez sutura la desafección interna y abre incertidumbres en cuanto al papel del PSOE en esta legislatura. Incertidumbres que ya Sánchez declaraba en una entrevista el pasado viernes: «El PSOE gobernará pronto con una moción de censura o con elecciones» ¿Promesa de campaña interna o un plan concreto para acabar con el gobierno del PP? Interrogante que seguramente se irá despejando en las próximas semanas con las votaciones de los Presupuestos Generales del Estado, así como su actitud hacia la moción de censura impulsada por Unidos Podemos y las Confluencias, pero criticada durante las pasadas semanas por el nuevo Secretario General socialista.

Aún así, el dilema de fondo del PSOE entre salvaguardar los intereses del régimen/Estado o defender los intereses propios de partido sigue anidada. Por ahora la militancia ha elegido lo segundo, más en una clave de vuelta al bipartidismo turnista de tiempos mejores en una actitud nostálgica que en una lógica destituyente donde el propio PSOE aumentaría su crisis como vive toda la socialdemocracia europea.