Carmen San José | La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid en medio de su política de restricción presupuestaria hacia los hospitales públicos, anunció la “necesidad” de reconvertir camas de agudos en camas de media y larga estancia.

La cuestión podría tener razonable justificación si no fuese por el pequeño detalle de que la CM cuenta con unos de los ratios menores de camas de agudos por habitante, y de que lo anunció para un hospital como el Universitario de Móstoles, en el que ya solo funcionan 294 camas, luego si como dijo el Consejero se van a reconvertir 130 camas para media y larga estancia, el resultado es que un hospital con 164 camas es inviable para mantener la cartera de servicios que tiene actualmente este hospital. Es decir no podría contar con todas las especialidades necesarias para cubrir las necesidades de la población, sería imposible la docencia de los médicos/as internos residentes (MIR), al igual que su capacidad investigadora. Y, lo que es más importante, la población tendría que ser atendida en otro hospital que contase con todas las especialidades. En este caso se derivarían al hospital privado que existe en la misma localidad, el Hospital Rey Juan Carlos.

Ciertamente la evolución de la morbilidad por el envejecimiento de la población hace cada día más necesario una serie de cuidados para los que no están preparados los grandes hospitales públicos con los que ahora cuenta el Servicio Madrileño de Salud, pues se concibieron para otro tipo de patologías agudas. Es por esto que hoy es necesario repensarlos. Pues numerosas intervenciones quirúrgicas no requieren ingresos, otras muchas cirugías han disminuido su estancia media y, sin embargo, los periodos de rehabilitación y cuidados después algunas intervenciones se alargan.

Al margen de esta situación lo que ha sido una verdadera provocación es la propuesta de la Consejería de Sanidad de reconvertir camas de agudos de los hospitales públicos, como La Paz, 12 de Octubre, Gregorio Marañón, H. de Getafe y H. de Móstoles, sin proponer lo mismo a los hospitales privados financiados con fondos públicos, como si la población que acude a los mismos no envejeciera de la misma forma. La propuesta la dirigen a los que ya se encuentran bajo mínimos, por ejemplo, con camas cerradas porque no hay plantillas que las puedan atender debido a los recortes de personal de los últimos años. Todavía el Servicio Madrileño de Salud no ha recuperado más de 5.500 profesionales sanitarios perdidos desde el año 2009.

Según la “Estadística de Centros Sanitarios de Atención Especializada – Indicadores Hospitalarios. Evolución 2010-2014” publicado en el año 2016, la media de camas de agudos en funcionamiento en el Estado es de 2,66 por 1000 habitantes, y la de la Comunidad de Madrid según la última Memoria 2015, cuenta con 12.003 camas en funcionamiento de agudos, por lo tanto tiene 1,82 camas por 1000 habitantes, tomando la población de referencia de la misma Memoria. Por lo tanto, no parece que se esté en condiciones de seguir recortando camas de agudos en los hospitales públicos para convertirlas en media-larga estancia. Además, actualmente se dejan de realizar numerosas intervenciones quirúrgicas por falta de camas para trasladar a ellas a los enfermos, con las enormes listas de espera quirúrgica que soportan los hospitales públicos.

La decisión de la Consejería de Sanidad es fiel reflejo de la política que viene defendiendo el Partido Popular desde hace más de 20 años. No ha cambiado nada su orientación la Sra. Cifuentes por mucho que se empeñe en decir que se trata del nuevo PP. En sanidad se sigue apostando por la colaboración con las empresas privadas que siguen ganando parcelas, e incluso en los años de crisis han visto como se elevaba su presupuesto a costa del recorte de plantillas y de inversiones en los centros públicos. De esta forma entre un 25 y 30 % del presupuesto destinado a sanidad va a manos privadas para la gestión de conciertos y hospitales privados. No se incluye en esto el gasto farmacéutico.

Por lo tanto las movilizaciones que se han sucedido en defensa del Hospital Universitario de Móstoles han sido la respuesta de sus trabajadores/as sanitarias y de la población que han comprendido perfectamente el peligro que para el futuro de su hospital público supone la pretensión de la Consejería.

Lo que la Consejería de Sanidad pretenden hoy con el HUM es lo que piensa realizar en más hospitales públicos de la CM, para frenarlo tendremos que informar en todos los centros sanitarios y explicarlo a la población. Y para tener éxito en esta lucha tenemos que volver a autoorganizarnos profesionales y ciudadanía y extender las movilizaciones.