En los próximos dos años, se va a decidir el futuro de las renovables. Es un momento crítico en el que se pone en juego la fuerza de las sociedades que luchan por un futuro compartido para todas frente a la dinámica productivista de las grandes empresas energéticas que buscan seguir explotando unas centrales que nunca fueron seguras y que cada día que pasa lo son menos.

La energía nuclear llega al Estado Español hace unos setenta años, pero es en las décadas de 1970 Y 1980 cuando se construyen casi todas las centrales que han funcionado a pleno rendimiento y han aportado una cantidad de energía neta significativa al sistema eléctrico. Sin embargo, nunca han sido limpias ni fiables. La producción de energía nuclear genera residuos que mantienen la radioactividad durante cientos de miles de años, y, a día de hoy, no se conoce ningún método para gestionarlos. Además, por su posición – muy próxima a los grandes ríos, necesarios para enfriar los reactores – son una amenaza permanente para nuestros recursos hídricos y, por extensión, para todo el territorio.


A día de hoy, la propia agencia pública que controla el sistema eléctrico, Red Eléctrica de España, muestra en sus datos oficiales que las renovables ya aportan aproximadamente el doble de energía que la industria nuclear. Y aún hay más: la aportación de energía renovable podría ser mayor, pero encuentra el obstáculo de que la gestión del sistema energético no permite que entre más energía limpia a la red porque tiene copado parte del suministro de energía neta con las nucleares. Es decir, que las nucleares, a día de hoy, no sólo son un peligro en si mismas, sino que además son un tapón que bloquea la generación de más energía renovable y limpia.

 

Es una cuestión política. El gobierno del PP protege los intereses de sus amigos y sus futuros puestos en consejos de administración que proporcionan jugosos salarios. La gran empresa bloquea la transición energética de la red eléctrica del Estado y nos condena a pagar la energía a precios que están entre los más altos de Europa. El movimiento ecologista y antinuclear, que tiene en este tema una batalla histórica con no poca victorias, sabe que este es un momento estratégico y lanza ahora, antes de que se renueven los permisos, dos campañas fuertes: una gran jornada de lucha a nivel estatal, y una tentativa para iniciar una ILP. El próximo sábado, desde por la mañana y durante todo el día, se desarrollará en Madrid  la jornada que tendrá como punto fuerte la manifestación, entre Atocha y el Matadero , a las 18.00. Y durante próximas semanas, se recogerán apoyos para lanzar la ILP Antinuclear.