Zoe Arcanio | Entrevista Joaquín Ezequiel Aguilar (delegado Sindical de CC.OO. Estibador del Puerto de Sevilla).

Luego de un período de lucha que “parecía” que podía acabar en victoria se aprueba el decreto, de aquella manera. ¿Cuál es tu valoración de lo que ha pasado este tiempo?

Cuando se rechazó la primera vez el decreto sabíamos que no se había ganado el conflicto y que el gobierno lo iba a volver a intentar, de hecho la primera semana, después del rechazo del primer decreto, el gobierno no se pone en contacto con los sindicatos. La subrogación por ley, por Real Decreto Ley (que es lo que planteábamos nosotros) no se pone sobre la mesa, sabiendo que es posible. Al gobierno se le ven claras sus ideas liberalizadoras y lo que intentamos es volver a contactar con todos los Grupos Políticos. Aunque se nos escapan aquellos como el PDCat y el PNV, que miran “entre comillas” los intereses de sus territorios y le ponen precio a sus ideas. Sabemos además que el PDCat lo está pasando mal con el tema de la corrupción y el gobierno, con esto, les está echando un capote. No apoyan a los trabajadores.

Ahora es cuando realmente se empieza a jugar la partida, con nosotros, las empresas y el gobierno en frente. En otros países, el gobierno hubiese intentado llegar a un acuerdo y mediar para minimizar el conflicto, pero nos pide que nos pongamos de acuerdo con las empresas, que es a quienes en el fondo defiende. Y el tamaño del conflicto, que recién empieza, va a depender de lo que las empresas sean capaces de aceptar de nuestras reivindicaciones. Estamos dispuestos a pactar ciertas cosas: rebajar el 10%, ser más productivos, que las manos de trabajo estén un poco más ligeras, pero si las empresas, como hemos visto, no quieren que sea de esa manera lo que vamos a tener es un conflicto muy grande.
Lo que se ha intentado construir, como en otros conflictos previos, es la división interna de los/las trabajadores…

Si, hay que reconocer que el gobierno es ahí donde comenzó el ataque. Pero han habido plataformas y partidos (donde hay que reconocer que destacó PODEMOS), que nos han ayudado para que la sociedad no nos vea como privilegiados. En el fondo el gobierno tiene razón, en este país, que haya un colectivo con derechos, al que se les paga las horas extras, por ejemplo. Es verdad, tristemente, en el fondo somos privilegiados. Pero por desgracia, no por suerte. Nos han intentado hacer daño emocional, pero somos un colectivo fuerte, unido, y estamos motivados. Siempre hay un vocero mediático que sale al ataque, pero la verdad es que en la suma total de la historia me quedo con la mejor parte: hay mucha gente que lo ha entendido, que nos ha apoyado, que nos ha hecho de altavoz y nosotros les estaremos eternamente agradecidos.

Decías recién que la fortaleza mayor del colectivo es la unidad. Y que eso les ha permitido sostener ciertas victorias…

Creo que mucho tiene que ver con el orgullo de la profesión. Estamos muy conectados. Intentamos conocernos. Cuando estamos fuera pasamos a saludarnos entre trabajadores de diferentes puertos. Hay algo de corporativismo. Pero corporativismo sano. Que tiene que ver con el sentirse orgulloso de ser estibador. Muchos de nosotros venimos de varias generaciones de estibadores. Nos sentimos, o nos sentíamos, respetados por nuestra profesión, como trabajadores. Aunque el trabajo sea duro, hay respeto al trabajador. Y eso, hoy, casi no pasa en ningún sitio.

Creo que lo que nos ha servido, además, es la solidaridad y respeto que tenemos entre trabajadores de diferentes puertos. Los trabajadores nos ayudamos los unos a los otros. Antiguamente se negociaban los acuerdos marco en Madrid y eso hacía que la gente de todos los puertos se conociera. Que los sindicalistas se conocieran. Cuando la gente se conoce y se tiene aprecio, cuando tiene un problema un puerto, el de al lado, si puede, le ayuda. Igual a nivel Europeo. Nos conocemos de reuniones, de manifestaciones, movilizaciones y te das cuenta que ese orgullo de la profesión también existe en otros países. La gente es la misma, tenemos las mismas condiciones y la reacción es igual.

Y ese respeto diferente al trabajador, ¿con qué tiene que ver? ¿Tiene algo que ver con el modo de hacer sindicalismo?

Tiene que ver. Pero yo no se lo atribuyo el mérito del colectivo. Nos aprovechamos de la premura del trabajo. El barco no puede llegar y estar parado mucho tiempo. Cuando tienes un convenio colectivo que dice que puedes trabajar, lo máximo hoy en día, que es 12 horas y las seis segundas son voluntarias, si es voluntario lo hago, pero solo si quiero. Y eso esta firmado en un convenio. Yo cumplo, y hago el esfuerzo cuando me toca hacerlo, pero tú me tienes que respetar al 100% porque tengo un convenio que dice que tengo que trabajar seis horas y puedo irme a mi casa. Si no me respetas, mañana el barco se queda parado. Tenemos la suerte de que cuesta tan caro que un barco se quede parado que la empresa cumple. Esa es la sinergia al fin y al cabo. Tenemos un modo de presión. Y eso no ocurre con otros colectivos. Lo nuestro al fin y al cabo es un convenio colectivo fuerte y un aspecto económico que es una ventaja que hemos sabido aprovechar los sindicatos.

La estiba es uno de los sectores con mayor afiliación sindical, hoy. ¿Por qué?

Te voy a hablar de un matiz. En mi empresa, se descuenta de la nómina y la empresa se lo ingresa luego al sindicato. No yo, en el banco. Directamente la empresa lo descuenta y lo deposita al sindicato. Lo hemos hecho así históricamente. La empresa tiene que saber que tú estas en el sindicato. En Sevilla el 100% de la gente, y me creo que en todos los puertos, está sindicada. La gente está en un sindicato porque sabe que lo defiende como trabajador. Y negocia el convenio. Si quieres estar ahí e influir tienes que sindicarte. Es la única forma de defenderte y los trabajadores lo saben.

¿Pero es una afiliación activa?

Si, aquí hay de todo, políticamente hablando. Hay estibadores de todos los partidos. Pero en general la gente es bastante militante en la defensa de los trabajadores. Cuando hay un tema de calado, la gente tira para adelante. Solo una vez un trabajador no estuvo de acuerdo con una huelga general y dijo públicamente que igual lo asumía por decisión colectiva. La gente se suma. Incluso en otros conflictos. Tenemos limitaciones para mandar gente a otros conflictos, por los horarios que tenemos. Aunque si es fácil que los delegados sindicales pueden ir. Alguna vez si hemos parado varias horas por trabajadores de otros sectores y nos hemos movilizado. Pero en general estamos en muchos sitios. Allí donde podamos solidarizarnos estamos. Si, somos un colectivo solidario y solemos estar.

Cuando surge el conflicto habían dos cosas centrales que se decían: que sois unos privilegiados, que antes comentaste, y que estáis enchufados….

Es muy simple. Yo empecé a trabajar en el puerto porque mi padre era un estibador. Hay un número de plazas que se dan, es cierto, y yo tenia experiencia. Si, pesó que mi padre fuera estibador. Pero eso pasa en cualquier empresa. Generalmente la gente de una empresa, la patronal, llama a alguien conocido cuando hay un hueco. Sobre todo cuando son trabajos eventuales, que surgen un poco sobre la marcha, y se tira de gente conocida. Podemos poner ochenta millones de ejemplos de empresas privadas que funcionan así. No creo que sea así más en la estiba que en otros sectores. Pero cuando hay plazas fijas se hacen públicas para que cualquiera pueda intentar ingresar.

Hay algo que es cierto. Nosotros hemos pactado en el convenio que la empresa mete la mitad y nosotros la otra mitad. Y a mi no me da vergüenza decirlo. Es un pacto al que tu llegas con una empresa que es privada. Y los que han entrado no son en la mayoría de los casos “hijos de” sino trabajadores eventuales que tienen experiencia, cursos, demás. Pero en esto estamos dispuestos a que nos hagan una auditoria, para que veáis cuántos son los “hijos de”. Pero bueno, habrá gente que escuche esto y no le guste. Yo, nosotros, lo vemos como negociación colectiva. Nos interesa porque la gente que está tenga muy claro quién es el que lo defiende.

Otro tema polémico es el del acceso de las mujeres al trabajo de la estiba. ¿Cómo lo interpretas tú?

Te voy a hablar de Sevilla. Te reconozco que solo han venido a Sevilla dos mujeres a intentar ser estibadoras. Una tenía cualidades y la otra no. Pero también hay hombres que no tienen cualidades y se tienen que ir. Venimos de un período en que éste era un trabajo de hombres. Históricamente lo era. Hoy las condiciones del trabajo han cambiado con la tecnología y es más fácil, aunque sigue siendo muy duro el trabajo. Pero te garantizo que las mujeres tienen las mismas condiciones para hacer el trabajo. Y es imparable. La incorporación de las mujeres a todos los sectores. Tiene que serlo. Pero hay que tener claro que hoy no es así en muchos sectores tradicionalmente masculinos y de eso no se dice nada. Creo que en este caso fue un intento de utilizarlo en contra del colectivo. Lo que yo tengo claro es que nuestra compañera hace el trabajo de la misma manera, igual de bien, que cualquier compañero.
Estamos en un momento en el que parece cada día más difícil obtener victorias… ¿cuáles son vuestras líneas rojas?

Me gustaría responderte de aquí a unos meses. El problema es la división de los acuerdos y negociaciones por puertos. No será lo mismo ganar en puertos grandes que en chicos. Espero que los nuevos trabajadores tengan las mismas condiciones. La victoria mayor será si somos capaces o no de negociar un convenio colectivo. Necesitamos que la gente este unida en los puertos para poder tener capacidad de obtener un buen convenio. Y luego seguir unidos para poder defender que se cumpla. Si nos mantenemos exigentes ahí seremos capaces de mantener las condiciones de trabajo. En todos los puertos los estibadores no tienen las mismas condiciones. Depende si han sido o no exigentes en las negociaciones y si han formado o no a sus trabajadores. Esa es la clave, va a depender de las exigencias que podamos tener en cada puerto.

En relación a estas líneas rojas también han habido intento de división, de generar miedo.

Si, se intentó, se intenta. Se decía, por ejemplo, con los trabajadores de Barcelona, intentando enfrentarlos con los de Algeciras. Decían que estábamos trabajando a bajo rendimiento y se desviaba el trabajo. Es muy difícil que nos puedan dividir con esas cosas. Porque después de una carga baja, viene una grande y te cansas de echar horas. La gente es capaz de ver más allá de una semana o dos. Podemos ver a largo plazo. Intentan enfrentarnos, pero por ahí es complicado. Al final tenemos que defendernos. El lema “o todos o ninguno” es tan real, porque es que no queda más remedio. Si de este conflicto, por ejemplo, Valencia sale bien pero otro puerto no, Valencia tiene los días contados, porque el trabajo se va a desviar tarde o temprano. Ha pasado en Portugal con Sines y Lisboa. Si es más barato se va a desviar y sabemos entonces que así perdemos todo. Por eso, en el fondo, somos todos o ninguno.