Poder Popular | “En 1969, la noche de la revuelta de Stonewall era una noche cálida y húmeda. Estábamos en el bar y las luces se encendieron. Todas dejamos de bailar. La policía apareció.” Así empieza Sylvia Rivera, una de las protagonistas del hito fundacional del movimiento de liberación sexual moderno, su relato del 28 de junio en una entrevista para un fanzine del colectivo “insurrecional” Untorelli Press que se puede encontrar traducido en la Distribuidora Peligrosidad Social. Hasta aquí no hay nada de particular. Las redadas de la “Moral Squad” (sic) en los bares frecuentados por gays y trans en el barrio neoyorquino de Greenwich Village eran habituales. Identificaciones y detenciones arbitrarias tan habituales como la violencia contra las personas trans. Rivera resume esta situación en ““los primeros años de la década de los 60 no fueron una buena época para las drag queens, los chicos afeminados o los chicos que se maquillaban como nosotras. En aquella época la policía y todo el mundo nos daba de hostias” o su compañera Marsha P. Johnson narra que casi la matan cinco veces por ser trans.

La tónica habitual era que esas personas no opusieran resistencia y acabaran en cárceles dónde sufrian agresiones y violaciones de reclusos y carceleros. Sin embargo, aquella noche se quebró la rutina. La respuesta a la brutalidad policial protagonizada según Rivera por “la gente gay callejera procedente del Village – vagabundos que vivían en el parque de Sheridan Square situado en el exterior del bar – y las drag queens tras ellos y todo dios tras nosotras” fue tan virulenta que la policia tuvó que encerrarse en el bar 45 minutos hasta la llegada de los antidisturbios en medio de una lluvia de cócteles molotovs y cuando un parquimetro reconvertido en ariete había hecho ceder la puerta. Una autodefensa que sorprendió a la policía, pero se asentaba en las prácticas informales de apoyo mutuo especialmente entre trans en el Greenwich Village.

La revuelta de Stonewall fue el punto de partida del Gay Liberation Front. Un movimiento de simpatias marxistas, que colaboró con el movimiento feminista y las luchas raciales y dónde, al principio, participaron trans callejeras racializadas y/o trabajadoras sexuales como Rivera, de origen venezolano y puertoriqueño. Sin embargo, se vieron marginadas en el espacio y las diferentes prioridades y formas de acción generaron tensiones. Después de participar una sentada en la Universidad de Nueva York reprimida por la policia sin respuesta del activismo gay, Sylvia Rivera, Marsha P. Johnson o Bubbles Rose Marie buscaron su propio camino con la fundación de STAR (Street Transvestite Action Revolucionaries) que inicialmente se llamaria Street Travestites for Gay Power . Un grupo multiracial cuyo nombre ya es toda una declaración de intenciones y en el que según Johnson participaban unas 30 personas (cita, por ejemplo, también los nombres de Bambi y Andorra).

STAR no pusó su prioridad en reividicaciones jurídicas o de derechos civiles en abstracto, su actividad estaba dirigida a solventar los problemas diarios de las personas LGTB callejeras y construir espacios autónomos de las mafias que controlaban los bares. Con ese propósito impulsaron la Casa Star, unos pisos alquilados dónde Rivera y Johnson acogieron a 50 personas. También tuvieron una intensa actividad de apoyo a las presas, un proyecto que no llegaron a alcanzar fue impulsar una caja de resistencia para pagar las fianzas. Un posible símil para entender las posiciones en el naciente movimiento de liberación sexual seria comparar al Gay Activists Alliance (una escisión reformista del Gay Liberation Front) con el movimiento pro-derechos civiles de Martin Luther King y a Star con los Panteras Negras por su posición de clase (Rivera abandonó su casa a los 10 años)y revolucionaria. De hecho, STAR hizó su primera aparición pública en una manifestación contra la represión policial de los Young Lords, una organización aliada con la del Black Power y formada por Puertoriqueños. Además, Rivera colaboro con los Young Lords y STAR participó en la Convención Constitucional Revolucionaria del Pueblo, un intento de los Panteras Negras de unir a todos los movimientos radicales de Estados Unidos e impulsar una nueva constitución.

Un movimiento trans, queer e interseccional avant la lettre incomodo para un movimiento gay mayoritariamente blanco, cis-género y de clase media. Tanto Johnson como Rivera explican que activistas gays les retiraron el saludo y Johnson apunta la misoginia como posible razón. ¿Transfobia, racismo, clasismo hacia mújeres pobres o una combinación de todas? El conflicto estalló definitivamente en el mitín del Día de Liberación de 1973 cuando según Untorrelli Press “algunas lesbianas feministas boicotearon” el discurso de Sylvia Rivera y “la atacaron físicamente acusándola de parodiar la feminidad”. Rivera consiguió intervenir y sus palabras hacia la mayoría del movimiento de liberación sexual fueron realmente duras:

Después de este episodio que Rivera explicó como “literalmente me golpearon y empujaron personas que consideraba compañeras con el objetivo de quitarme el micrófono” se sintió traicionada, abandonó el movimiento hasta prácticamente los 2000 e incluso se afirma que intentó suicidarse. Durante los setenta el Gay Liberation Front desapareció, entre otras causas, por la fuerte represión y la estrategia de institucionalización y “no violencia” del Gay Activists Alliance se impondría. Organizaciones como el GLF y Star luchaban contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y el imperialismo en cambio la GAA decidió evitar «cualquier participación en acciones que no tengan relación directa con los homosexuales». El fuego de Stonewall estaba domesticado prácticamente antes de que el Front d’Alliberament Gay de Catalunya convocara la primera manifestación LGTBI del Estado Español en 1977. La movilización fue en Barcelona y contra la Ley de Peligrosidad Social, una norma franquista aprobada en 1970 que envió a 5000 personas LGTB a la cárcel y que las condenaba las mismas penurias que su homologas estadounidenses. Pero eso es historia para otro artículo.