Oscar Blanco | Los últimos meses unas enormes mochilas cúbicas con el nombre Deliveroo transportadas por ciclistas se han convertido en un paisaje habitual de Madrid o Barcelona. Poca gente sabía hasta hace poco que se trataba de repartidoras sin seguro y con una supuesta relación mercantil con la empresa, aunque no deciden sus horarios ni tarifas. Es decir, un ejemplo claro de falsas autónomas. Además cobran por repartos realizados (independientemente de cuantas horas trabajen) y sólo se comunican con la empresa por mail. El próximo domingo las bicis de las cerca de 900 riders que trabajan para esta app de reparto de comida a domicilio frenaran en seco porque han convocado una huelga en la franja de mayor trabajo (de 20 a 23h). Las repartidoras, también presentes en menor medida en Valencia y Zaragoza, han impulsado este paro después de que la empresa anunciara unos nuevos contratos que empeoran aún más sus condiciones.

Everaldo Llagostera, miembro del Comité de Huelga y de la plataforma Riders por Derechos Barcelona, afirma que el nuevo contrato “incluye más condiciones para diluir y enmascarar la relación, cómo que podamos subcontratar a terceras personas”. Además, la empresa anunció que no va a cumplir dos acuerdos verbales fundamentales para las riders: el pago mínimo garantizado equivalente a dos pedidos (8€) por hora y un mínimo de 20 horas asignadas a la semana para las repartidoras que quieran. Eve explica que si no se cumplen “nos podemos ver en la situación de trabajar gratis para la empresa en franjas horarias de poca actividad” y las 20 horas son lo mínimo “para no trabajar simplemente para pagar la cuota de autónomos”. Después de la convocatoria de huelga, surgida en Barcelona dónde ya hubo una manifestación el pasado 23 de junio, la empresa les ha forzado a incluir una reivindicación más con una ratzia de despidos que parecen una represalia.

Laura, repartidora en Madrid, fue despedida (la empresa eliminó su cuenta en la aplicación) y después de aparecer en el programa El Intermedio fue readmitida. Deliveroo afirma que fue “un error”. Laura tiene constancia de 7 despidos más en Madrid y “a saber cuanta gente que no está en contacto”. “En Barcelona ha habido 4 despidos y dos claramente por promover la huelga”, explica el portavoz de Riders por Derechos Barcelona, Oriol Alfambra. Uno de ellos por incluir panfletos de la huelga en los pedidos y otro el propio Eve que ha recibido la excusa de que “una empresa envió un whats app quejándose de que acudió en estado de embriaguez a recoger un pedido” tal como él mismo expone. El personal de reparto no se ha amedrentado con las amenazas, las de Barcelona anunciaron después de los despidos otra huelga del jueves 6 al domingo 9 de julio y en palabras de Oriol exigen que “si Deliveroo quiere evitar cuatro dias de interrupción total del servicio cumplan con todas las reivindicaciones y pidan disculpas públicamente”. De momento la voluntad de negociación de la empresa parece nula porque ni siquiera se ha presentado a la mediación convocada por la Generalitat con motivo de la huelga:

Además de “poner por escrito el pago asegurado de 2 pedidos por hora y las 20 horas a la semana para quien las quiera” Laura desgrana otras reivindicaciones como “un seguro laboral colectivo que nos cubra en caso de accidentes y que costaría a la empresa unos 3 o 4€ por persona”. Según la rider, “es lo mínimo que puede hacer Deliveroo ya que no cotizan Seguridad Social pero se niegan”. En el mismo sentido de reducir la inseguridad piden un plus los días de lluvia “cuando la calzada resbala y es más peligroso repartir”. Otra demanda es “una bonificación por antigüedad que compense que la cuota de autónomos va subiendo”. También explica una situación particular de Madrid dónde “han reorganizado las zonas y mis trayectos de reparto que antes eran de 900 metros o 1 kilometro ahora pueden llegar a ser de hasta 7”. Sin embargo, cobran los mismo y “obviamente al tardar más puedes realizar menos repartos en un mismo tiempo” por eso piden un plus según la distancia.

Se trata de reinvidicaciones concretas que esquivan un debate que Laura y Oriol coinciden en que no está cerrado: que la empresa los reconozca como trabajadores. Según la madrileña entre las riders también hay quien opina que quieren ser “autónomos de verdad”, es decir, definir tarifas o horarios. Lo que es claro es que no toleran la situación actual en que la empresa les asigna las horas cada semana. Laura explica que una semana puede tener 0 horas y otra más que una jornada completa y que aunque cada semana las repartidoras marcan una franja horaria de disponibilidad hay veces que les asignan horarios fuera de esta. “Tu puedes soltar un turno y como la gente está desesperada por tener más horas casi seguro que lo hace alguien y entonces quedas eximida de hacerlo” expone la repartidora de Madrid pero si no se resuelve así podrían sancionarte por un turno que ya avisaste que no podrías realizar.

Romper el aislamiento

El conflicto ha saltado ahora pero las ciclomensajeras llevan unos cuantos meses organizándose en los casos de Barcelona y Madrid. En Valencia se ha presentado la plataforma Riders por Derechos el 30 de junio en una rueda de prensa simultanea con las otras dos ciudades y Zaragoza, dónde Oriol explica que hay unos 20 riders, está empezando a moverse. Las casi 300 personas que reparten en la Ciudad Condal tienen el grado de organización más alto con un proceso que, según Oriol, “empezó con la creación de un espacio de confianza, seguimos con debates durante el invierno” y culminó con la creación de una sección sindical encuadrada dentro de la Federació d’Altres Activitats de la IAC y la presentación a principios de junio de la plataforma “Riders por Derechos Barcelona”. 130 trabajadoras firmaron un burofax dirigido a la empresa en que exigían 7 medidas concretas. Alfambra explica que la empresa sólo ha respondido con “reunioncitas individuales, una empresa mediadora que ni siquiera quiso dejar constancia de que le entregábamos un papel y mail en nombre de Diano Morato el último día de los 20 que dimos de plazo”. “La plataforma nace abierta al resto de trabajadores del sector” razona Oriol “actualmente la gran mayoría son de Deliveroo pero a la última asamblea ya vinieron 10 de Glovo”. En la manifestación participaron unas 70 repartidoras de Deliveroo.

El origen en Madrid es distinto. Laura narra que el contacto “empezó hace unos cuatro meses con la creación de la Asociación Nacional de Ciclomensajeria”. “El nombre es horrible” bromea “se eligió en debates interminables por grupos de whats app”. Explica que el objetivo inicial de la asociación “es crear un seguro colectivo y también ofrecer asesoría legal y laboral”. “En definitiva, crear comunidad”, añade. “Aquí las chispas saltaron con el nuevo contrato, un grupo de ‘motos’ se reunieron en Tetuan sin avisar a ‘bicis’ y decidieron ir a la sede a pegar gritos”, desarrolla Laura, “fueron unos 30 y no les hicieron ni caso”.

“Entonces ‘bicis’ reaccionamos convocamos un intento de asamblea en Metro Tribunal por los grupos de whats app que fue más una algarada con entre 80 o 90 personas” agrega Laura. La plantilla de Madrid es la más grande con 600 personas repartiendo en bici o moto. Laura explica que después de unas 5 asambleas ya se ha asentado un núcleo organizativo de los que más participan. La repartidora añade que “en los grupos somos muchos, no nos conocemos las caras y hay infiltrados de la empresa”. Consideran que los despidos probablemente provengan de chivatazos.

Los diferentes ritmos no han evitado que las plantillas se vayan coordinado y el martes 4 van a realizar un encuentro estatal en Madrid con delegaciones de las cuatro ciudades según explica Mireia Herrera de la IAC. De la misma forma, van a realizar una denuncia colectiva en Inspección de Trabajo de forma coordinada el miércoles 5.

Socializar el conflicto

La huelga tiene cobertura legal estatal por el apoyo de CGT, la IAC, la Intersindical Valenciana, la Confederación Intersindical y la CUT de Aragón. Laura explica que tanto los anarcosindicalistas como el Sindicato Ferroviario les están apoyando también con asesoramiento legal, facilitando espacios para reuniones o con la impresión de panfletos. Mireia Herrera he defendido que las diferentes intersindicales van “a dar todo su apoyo pero las decisiones se van a tomar en la asamblea de trabajadores”. Herrera también insta a organizaciones políticas y grupos parlamentarios a “hacer lo que este en su mano para que la Inspección de Trabajo actue” e incluso se ha referido a los Ayuntamientos dónde opera Deliveroo instando a que “responde a semejantes mecanismos de explotación en sus ciudades”.

De la misma forma tanto Oriol como Laura explica que están buscando la solidaridad de clientes y restaurantes como se puede ver en el “no compres, no vendas, no explotes” del cartel que convoca la huelga. Las huelguistas están acudiendo a los restaurantes a explicar la situación y tanto en Barcelona como en Madrid algunos establecimientos les han dicho que van a apagar la aplicación durante la huelga. Eve incluso comentaba que en Valencia un restaurante había recibido un mail de Deliveroo en que ellos mismos planteaban la posibilidad de cerrar la aplicación durante la huelga. Una respuesta que, junto con los despidos, deja entrever el nerviosismo de la empresa mientras se niega a negociar nada.

En un vistazo rápido al perfil de Twitter de la App británica podemos ver que responde a todas las menciones negativas referentes a pedidos en la red social pidiendo datos para solucionarlo. Antes de la rueda de prensa varios repartidores barceloneses comentaban como la empresa en cambio callaba en lo referente a las condiciones laborales cuando algunas tuiteras les sacaban los colores.

Quizás les preocupe que su imagen de “start up” que ofrece posibilidades laborales flexibles vire hacia la frase con la que Eve resume la situación: “nueva tecnología pero condiciones del Antiguo Egipto o del siglo XIX”. Oriol ha afirmado que no se puede consentir que una empresa no respeta absolutamente nada la legislación laboral y que van a “seguir luchando por nuestra dignidad y por la del resto de trabajadores de la nueva economia”. Porque a su parecer “se trata de todo un proyecto de reestructuración laboral para eludir los derechos conquistados durante décadas de lucha por los trabajadores”.