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Emilio Santos/ El pasado día 22 de junio presenciábamos el comienzo de un ciclo de movilizaciones en el sector del metal que se extendían por las principales ciudades y pueblos industriales de la provincia de A Coruña. Significativo pues es la primera vez que se organiza una huelga general en este sector desde hace 25 años, y contó en su primera convocatoria con un 90% de seguimiento en toda la provincia, llegando en algunas localidades como Ferrol, Fene, Narón o As Pontes al 100%.

Las razones de esta movilización radican en un convenio injusto y anacrónico que no responde a las demandas laborales de un sector que debería ser puntero en una provincia donde la metalurgia siempre tuvo un papel crucial en la reparación y construcción de navíos. Las demandas de los sindicatos son tales como la limitación de la contracciones por medio de las ETT’s, esas empresas que se sirven de la desesperación para precarizar a niveles degradantes, o por ejemplo, volver a incluir una cláusula de revisión salarial que permita ajustar el salario al IPC (Índice de Precio al Consumo) de ese año y así garantice la dignidad de las trabajadoras. Por otra parte y estrechamente ligado a la revisión salarial, está la oposición a la congelación salarial que mantiene en una situación de constante estancamiento o incluso deterioro la vida de las operarias del metal.

En toda la provincia las movilizaciones transcurrieron con una asistencia máxima que denota el compromiso y el hartazgo de la clase trabajadora en el sector del metal. La alta participación se explica contrastando las negociaciones de dos años y medio y 17 reuniones entre sindicatos y patronal con los limitados avances en el reconocimiento de unas condiciones laborales dignas en dicho convenio. El calendario de movilizaciones, que cumplió sus primeras fechas los pasados días 22, 27, 4 y 5, prevé convocar por completo al sector de la metalurgia los días 13, 20 y 27 de este mes de julio.

Este ciclo de movilizaciones que está comenzando, evidencia la necesidad de la organización de clase en los sectores estratégicos, que se encuentran sometidos a una creciente fragmentación por medio de la subcontratación. La estrategia neoliberal encuentra su oposición en un repunte de la actividad sindical y su papel como organizadores de clase, así como en un sector insumiso cómo el de la metalurgia.