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Poder Popular/ Un grupo de entre 40 y 50 personas internas en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Barcelona llevan en huelga de hambre desde el lunes 10 de julio para exigir su libertad y evitar ser deportadas a Guinea Conakry. Se trata de personas de origen guineano que hace 40 días que están encerradas en ell CIE desde que llegaron a Granada en patera y que “tienen miedo de ser deportadas en un macrovuelo el próximo lunes 24 de julio”, según ha podido confirmar el colectivo Tanquem el CIEs.

La huelga empezó lunes con 70 personas y unas pocas han sido liberadas. El activista Martí Busquets, que forma parte del grupo de visitas de Tanquem el CIEs , explica que las últimas informaciones que tienen son del viernes cuando los internos no comieron y anunciaron que seguirían la protesta. La huelga de hambre sólo se interrumpió con la cena del miércoles y el almuerzo del jueves cuando las internas comieron según denuncian por presiones por parte de la Policía Nacional y la Cruz Roja para que abandonaran la huelga. Aunque se encuentran muy debilitados y con fiebres y mínimo 2 internos tuvieron que ser trasladados miércoles al Hospital por problemas de salud derivados del ayuno, en ningún momento han tenido intención de abandonar la protesta. Busquets explica que han recibido quejas de que el seguimiento médico y la atención a las huelguistas está siendo muy deficiente.

Busquets narra la dureza de la situación de las internas que han hecho un tránsito migratorio “de hasta 3 años, cruzando el desierto, poniéndose en manos de mafias y atravesando el Mediterráneo en patera” y ahora se encuentran con la posibilidad de ser deportadas. Una de las personas que ha podido entrevistar Tanquem el CIEs explica que huyó de Guinea para “huir de la persecución política y salvar su vida”, puesto que su padre era opositor y fue asesinado. También hay un caso con documentación que demuestra que es menor de edad.

Desde Tanquem el CIEs recuerdan que los macrovuelos de deportación, como este que pasará por el aeropuerto del Prat y el de Barajas, son una forma habitual. “El Estado programa un vuelo en un país, envía todas las personas que están en el CIE que tienen este origen y para acabarlo de llenar se hacen redadas selectivas con perfil étnico”, razona Busquets. Las vulneraciones de derechos llegan a prácticas como que la Policía llame a una persona en situación irregular para citarla en comisaría, al ir la retengan usando el máximo de 72h y después la envíen al vuelo sin pasar por el CIE. El activista explica que al tratarse de un trámite tan rápido las personas “no pueden ejercer su derecho en defensa” o “a solicitar el derecho de asilo”. Incluso se dan casos donde las personas no pueden llamar a sus familiares para advertirles de la deportación.

Sin derecho a la salud

Esta huelga de hambre llega en un momento en que se acumulan las quejas por carencias en la atención médica. Tanquem el CIEs registró el 10 de julio una queja formal en el juzgado de control porque han recibido quejas de 35 internas el 30 de junio y el 5 de julio. “La asistencia médica ha sido históricamente deficiente”, expone Busquets, “por ejemplo, sólo hay una doctora de 9 a 15h de lunes a viernes y si tienes un problema médico por la tarde o al fin de semana te tienes que esperar”. Sin embargo, se han acumulado situaciones graves donde gente con problemas físicos y mentales ha recibido un trato humillante.


Uno de los casos más graves es el de un joven marroquí con fuertes dolores y un bulto en la ingle que no recibió atención médica adecuada, a pesar de pedirlo reiteradamente, hasta que se desplomó al patio del CIE. También una persona con problemas graves problemas psicológicos que tampoco ha recibido una atención especial ni su tratamiento. Busquets expresa “preocupación e indignación” porque después de 5 años de la muerte de Idrissa Diallo por no recibir una atención médica adecuada se vuelva a negar a personas internas en ell CIE con problemas de salud.

Hace unos 3 meses que hay un nuevo director en el CIE de Zona franca y Tanquem el CIEs consideran que se ha vuelto atrás en diferentes aspectos además de la atención médica. Hablan de la presencia de antidisturbios dentro del Centro por ejemplo durante las comidas cuando 7 policías antidisturbios se sitúan en el pasillo que da acceso al comedor para intimidar las personas internas. Busquets defiende que la sociedad civil y los Gobiernos tienen que presionar “por todas las vías para que se cumplen los derechos humanos y para el cierre del CIE”. En este sentido, valoran positivamente la visita de Jaume Asens al CIE y la presión del Ayuntamiento de Barcelona, así como que tanto el Ayuntamiento como la Generalitat se hayan posicionado a favor de cerrar el CIE.