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Poder Popular| Hard Rock World Entertamient. Así se llamará el macrocomplejo de ocio y recreativo situado donde originalmente iba el proyecto Barcelona World en el Camp de Tarragona. Un proyecto vinculado a intereses especulativos desde el primer momento y por el cual se hizo una reforma ad hoc del impuesto sobre el juego. Un resort con el que el alcalde de Salou del PdeCat, Pere Granados, afirma que quiere transformar la ciudad en un “Orlando Europeo” en referencia a Disney World. Un hotel con forma de guitarra, 1.200 máquinas escurabutxaques y más de 100 mesas de juego. Es la enésima agresión al territorio a sólo a 500 metros de un complejo petroquímico, cerca del parque de atracciones Port Aventura o del nuevo Ferrari Land. Entrevistamos Joan Pons, portavoz de la plataforma “Aturem [Paramos] Barcelona World”, que hace más de 4 años que lucha contra este proyecto.

De Barcelona World a Hard Rock Entertainment World. Además del nombre, ¿Cambia algo?

Está claro que desde el primer día que se anunció BCN World en 2012 es cierto que han cambiado mucho las cosas. El primer proyecto que se presentó hablaba de 6 resorts, después de 4, 2 y ahora finalmente sólo es uno. Eso sí, cambia el contenido y la dimensión que pueda tener pero el espíritu de fondo es el mismo y se mantiene.

Se trata de impulsar modelo turístico fundamentado en los macroresort y que rompe con la planificación del turismo que se ha hecho hasta ahora al campo de Tarragona. El cambio del nombre es lógico porque Barcelona World lo tenían registrado los primeros inversores, Veremonte, y es normal que Hard Rock le quiera poner su nombre.

¿Por qué estos cambios? ¿Son pequeñas victorias de la movilización popular?

Aquí han pasado muchas cosas por estos cambios. Por un lado, no tengo ninguna duda que la presión de la plataforma los últimos 4 años ha sido clave para llegar a la situación de ahora. Porque hemos hecho lo que no hacía el Gobierno, es decir, explicar el contenido de fondo del proyecto, los impactos que podía tener y sobre todo explicar quién había detrás y qué intereses defendía. Hemos hecho todas las denuncias y alegaciones a los pasos que se iban dando y estoy seguro que esto ha sido clave para no encontrarnos en la situación inicial.

Por otro lado, ha habido un cambio de Gobierno aunque se mantenga Convergència, ahora el PDEcat. Pero ha habido cambios de consejeros, la entrada de nuevos partidos al gobierno, cambios políticos y técnicos que han supuesto la modificación de ciertos detalles de la posición de la Generalitat. A pesar de los cambios políticos y la presión popular queremos destacar que el interés del proyecto es el mismo y se ha mantenido: aumentar la calificación de unos terrenos que son de La Caixa. Y esto va adelante y La Caixa podrá vender los terrenos a un mucho mejor precio.

En una zona tan masificada turísticamente como Vila-seca y Salou ¿Qué impactos prevéis de un macrocomplejo como este?

Nosotros siempre hemos dicho que el proyecto modifica absolutamente el modelo turístico que se estaba impulsando aquí desde las instituciones e incluso desde los hoteles. El modelo turístico del Campo de Tarragona no necesita grandes resorts. Lo que necesita es una oferta variada y, aunque somos conscientes que la mayoría de los turistas quieren la playa y sol de Salou, es un tipo de visitante que queda repartido. Los turistas vienen en la playa pero pasan la semana entera y se mueven: visitan Tarragona y sus ruinas romanos, hacen visitas al comercio de Reus o hacen excursiones a zonas de interior como las montañas de Prades o el Priorat.

En cambio, ahora se quiere potenciar un modelo donde el turista no tenga que salir del Resort porque lo tenga todo dentro del propio establecimiento. Es un riesgo muy alto para el modelo turístico actual que, si viene está concentrado en la costa, es abierto. Consideramos que tendrá un impacto muy grande por ejemplo sobre el comercio de Reus. Además, tenemos que recordar que ninguno de los documentos estratégicos para planificar el turismo en la zona ha hablado nunca de instalar resorts y casinos. Es un cambio de modelo impuesto por intereses de La Caixa.

Antes de abrir el casino más grande de Europa se tienen que hacer obras (2.100 millones de euros necesarios proyectados como inversión total) y las hará el Incasòl. ¿Acabará costando dinero a las arcas públicas?

El Incasòl firmó ya una opción de compra de los terrenos para gestionar la compraventa hasta que llegaran inversores. Ahora no asume la construcción del resort en si, lo que asume el Incasòl en primera instancia a la espera de pasarle la factura a Hard Rock son todos los gastos externos (calles, nuevas carreteras secundarias, luces, alcantarillado, una nueva depuradora, etc). Esto es peligroso porque si Hard Rock no desarrolla su proyecto del todo, no cubrirá tampoco del todo las facturas de estos gastos.

Lo más lógico, y de lo que se había hablado hasta ahora, sería que directamente asumieran los costes los inversores pero se ha optado por un sistema de cooperación que todavía tiene más riesgo si tenemos en consideración que está previsto que el proyecto de Hard Rock se desarrolle en tres fases. La primera parece que la tienen garantizada pero las siguientes se tiene que ver.

El 10 de julio presentasteis una demanda al Tribunal Superior de Justicia contra el Plan Director. ¿Cuáles son los siguientes pasos de la plataforma “Aturem Barcelona World”?

El recurso contencioso lo interpusimos en febrero contra el Plan Director. Lo que presentamos propiamente el día 10 es el escrito de demanda. En este recurso lo que hacemos es resumir todos los motivos que nos han traído a emprender esta lucha contra Barcelona World: los impactos territoriales, ambientales, las afectaciones al urbanismo y en general a la planificación del Camp de Tarragona en aspectos como el agua o el riesgo químico. Nos disponemos a combatir jurídicamente el Plan Director que es el que permite que la licitación el proyecto de Hard Rock. Ahora la Generalitat presentará un contrainforme en los próximos meses y que quede visto para sentencia. Se cerrará como muy pronto en un año y hasta dos o tres, no lo podemos saber nosotros. Pero, consideramos que tenemos motivos legales suficientes para ganar.

También los antiguos propietarios de los terrenos pusieron una demanda porque se trata de una expropiación de 800 hectáreas que se hizo a los 80 para Port Aventura cuando tenía que ocupar mucho más. El proyecto de Barcelona World, ahora Hard Rock world Entertainment, se instala a las hectáreas que sobran. Por lo tanto, hay una modificación del uso del terreno y un incremento de valor y se tendría que compensar a los propietarios porque es una cosa diferente del motivo por el cual fueron expropiados. La plataforma los apoyamos pero no estamos detrás de esta demanda. Obviamente también continuaremos con el resto de la campaña más popular. Desde charlas y debates sobre el proyecto y que implica hasta acciones de tipo políticos como mociones al Parlamento o municipios de rechazo.

¿Ha penetrado el discurso de la campaña en estos años? ¿Todavía hay la percepción del macrocomplejo como una fuente de lugares de trabajo?

Es difícil de combatir la idea de la generación de lugares de trabajo. Sin embargo, en 2012 se anuncian 40.000 puestos de trabajo en un momento de máxima crisis económica y se juega con la miseria de la gente: hay municipios que instalan buzones para enviar currículums que enviaron a los antiguos inversos y la Generalitat genera una base de datos de personas interesadas en los lugares de trabajo.

Ahora estamos hablando de 11.000 lugares de trabajo y que el proyecto pondría en marcha según los cálculos de Hard Rock el 2020: son 8 años. La gente se siente estafada, les parezca mejor o peor el proyecto, porque se les prometieron lugares de trabajo inminentes y no ha sido así. Además hay una sensación extendida y que a mí como vecino del Camp de Tarragona también me duele: el Gobierno sólo hace esfuerzos para atraer inversores por el turismo o la industria petroquímica. Sólo por estos sectores se da la vuelta en el mundo pero después si coges las estadísticas ves que el Camp de Tarragona proporcionalmente aporta una cantidad importante al PIB catalán pero la renta per cápita es baja. En cambio, otros territorios sin Ports Aventuras, ni centrales nucleares tienen rentas per cápita más elevadas aunque no aporten tanto al PIB. ¿Este es el futuro para el Camp de Tarragona? Empresas que generan muchos beneficios pero con salarios bajos y precariedad. Es un problema grave para nuestro sistema productivo.

¿Desde la plataforma habéis pensado alternativas de desarrollo por el Campo de Tarragona?

Tenemos claro que este no es el camino para fijar una economía que reduzca uno de los paros juveniles más grandes de Cataluña. Todo el mundo hemos trabajado o conocemos gente que haya trabajado al sector turístico y sabemos las condiciones. Sin embargo, nuestra misión no es buscar Planos B en Barcelona World. Tiene que ser el Gobierno quien haga el esfuerzo. En cuanto a los terrenos concretos donde se tiene que situar el proyecto, la planificación ya preveía que se dedicara a un uso turístico. Nosotros consideramos que una zona con una presión turística muy fuerte son adecuados proyectos con mucha menos densidad y concentración de usos. Además que no sean de pago como un resort. Parques por ejemplo y también hoteles o centros comerciales si es que están justificados.

Personalmente, con el cambio de gobierno hablamos con algunos diputados y planteamos alternativas que incluso la plataforma pudiera apoyar. Por ejemplo, un parque vinculado a la investigación científica (con zonas de ocio o de turismo) como los que existen en Francia. Las conversaciones iban por buen camino, de golpe nos encontramos el Plan Director y rompimos cualquier diálogo con el Gobierno. Una lastima porque era realmente fácil conseguir alternativas con cara y ojos.