Los ‘Campas’: un impulso para el “Mientras tanto” de Adrian Gil

Ser revolucionarias a 100 años de la Revolución Rusa de Julia Cámara

Texto: Oscar Blanco Fotografia: Julia Cámara | 

Activistas feministas, miembros de campañas por la acogida de migrantes y refugiadas, contra los megaproyectos o ecologistas, organizadoras de colectivos estudiantiles en Universidad e institutos… Así hasta 400 militantes anticapitalistas se dieron cita en la 34ª edición de los Campamentos de Jóvenes Revolucionarias organizados por la Cuarta Internacional del 23 al 30 de julio. Se trata de una iniciativa de formación, intercambio de experiencias de lucha y autogestión que se realiza cada verano en un estado diferente y que en esta ocasión se desplazó hasta Puglia, la región más meridional de Italia, hospedada por Communia Network.

El programa, dividido en días temáticos, abordó las diferentes facetas de la crisis civilizatoria en la que está inmerso el capitalismo neoliberal poniendo el foco en la autoorganización de las desposeídas como vía de superación de lo existente. Se combinaron actividades plenarias (como las formaciones sobre la primavera árabe y el imperialismo del holandés-estadounidense Peter Drucker o sobre la mercantilización de la Comunidad LGTBIQ del activista portugués Sergio Vitorino) con talleres en pequeño formato impartidos por las mismas participantes. El último día se dedicó al debate estratégico con una ponencia compartida entre el militante de Anticapitalistas y concejal en San Fernando, Ernesto Díaz, y el trabajador de la fábrica recuperada RiMaflow y ex-senador, Gigi Malabarba, que desde acentos diferentes coincidieron en la necesidad de impulsar una amplia recomposición de clase hacia el Poder Popular.

Por motivos económicos y logísticos, el grueso de las delegaciones provenían de organizaciones europeas (el NPA y Ensemble de Francia, Anticapitalistas, las JAC belgas, los suizos de Solidarites y el MPS o el SAP y el Socialist Youth Front de Dinamarca) pero también ha habido presencia desde Filipinas y un nutrido grupo de militantes latinoamericanos de México, Argentina y Brasil. De este último país participaron hasta cuatro organizaciones: Comuna, Insurgencia, Comunismo e Libertade (las tres participantes del PSOL) y el movimiento juvenil anticapitalista RUA.

Feminismo del 99%

El feminismo ha tenido un fuerte protagonismo. Obviamente, por el convencimiento de que es una apuesta central para cambiar el mundo. Pero, también por las esperanzas que el conjunto de organizaciones y militantes depositan en el ciclo de movilización internacional abierto en el último curso. Por este motivo, una de las actividades estrella y mejor valoradas del campamento fue el foro sobre la huelga internacional de mujeres. Compañeras de Argentina, Grecia, Italia y Polonia compartieron sus experiencias: desde el Lunes Negro contra la contrarreforma de la ya regresiva ley del aborto polaca, hasta la construcción del movimiento Ni Una Menos y su relación con los Encuentros Nacional de Mujeres que se llevan celebrando en Argentina desde el 86 y en cuya edición de 2016 participaron 70.000 mujeres. También se abordó la iniciativa internacional de paro de mujeres del pasado 8 de marzo y la profunda reorganización del movimiento feminista italiano a partir de las manifestaciones contra las violencias machistas.

Tatiana Montella, de Communia, se encargó de la ponencia del día y aportó un marco teórico complejo, interesante y elaborado para comprender la emergencia de las protestas con el incremento de las violencias y opresiones fruto de la crisis del neoliberalismo. También maduró una perspectiva marxista e interseccional de la opresión a las mujeres que no olvide las diferentes discriminaciones (por orientación sexual, racialización, clase…) ni las entienda como compartimentos estancos. En la misma línea desarrollada durante a partir de la Women March en enero entre otras por Penelope Duggan, Cinzia Arruza o Laia Facet, valoró la aparición de un feminismo del 99% como propuesta integral de transformación social y las posibilidades de las movilizaciones actuales de convertirse en una nueva ola feminista.

Un salto adelante

El emplazamiento no fue casualidad. La organización anfitriona, Communia Network, ha pretendido conectar el campamento con las luchas vivas en el territorio incluso en los detalles organizativos y con este propósito se organizo en una zona en lucha contra un proyecto de gaseoducto (TAP) que pretende atravesar el Adriático y pone en riesgo el ecosistema y la actividad agrícola para satisfacer la insaciable necesidad de combustibles fósiles del capitalismo europeo.

En el mismo sentido, toda la comida durante el campamento procedía de la red Fuori Mercato que agrupa proyectos de producción de alimentos autogestionados y en ocasiones basadas en la recuperación de tierras y el protagonismo de migrantes. Un red que apunta hacía la soberanía alimentaria y que se comprende (además de como un laboratorio de la sociedad a construir) como un punto de apoyo material en el conflicto entre clases. De la misma manera, se ha hecho un esfuerzo consciente por la reducción del consumo de carne en el menú omnívoro. Además, estaba prevista una excursión a una fábrica autogestionada que no fue posible porque el proyecto ha sido desalojado por la policía.

Más allá del debate entre las organizaciones participantes del Campamento, los foros han servido para incluir en la discusión experiencias de otros movimientos y organizaciones que han podido explicar en primera persona sus conflictos. Ha sido el caso del Movimiento de los Trabajadores rurales sin tierra (MST) de Brasil y del colectivo de migrantes Diritti a Sud. Este segundo colectivo expuso la experiencia de autoproducción en Bari de la salsa de tomate SfruttaZero (explotación cero) que las participantes también pudieron probar en una de las cenas.

Tres décadas de autogestión

La semana de convivencia y el intento de prefigurar la sociedad futura libre de explotación y opresión también tuvo diversas complicaciones. Desde el primer día las organizadoras italianas tuvieron que sortear con una fuerte sequía en Italia y las dificultades de acceso al agua potable. Sin embargo, el principal obstáculo no fue externo a las participantes, ya que la noche del viernes se produjo una brutal agresión machista. La respuesta a ese comportamiento absolutamente inaceptable (más si cabe en un espacio de este tipo) fue rápida y eficaz, pero aún así se hizo visible la necesidad de tener mecanismos sistematizados de respuesta a las agresiones sexistas (por ejemplo, un punto violeta).

El campamento se cerró con un emotivo mitin. Participaron por los anfitriones Marta Cotta y Mauro Muscio (autor de la cita que encabeza la crónica), como responsables internacionales Penelope Duggan y el danés Thomas Eisler (en su último campamento después de haber participado en todas las ediciones) y la también danesa Olivia Borchmann, ya que a falta de confirmación definitiva el próximo campamento se va a realizar en Dinamarca. El país escandinavo acogería los campamentos por primera vez en más de 20 años y no se encargaría de su organización la sección danesa de la internacional (el SAP), sino un frente juvenil más amplio (el Socialist Youth Front) que construyen las militantes jóvenes del SAP.