Laia FacetLa oportunidad para esta entrevista surgió dentro de un seminario de mújeres en el IIRE, Amsterdam. En un hueco del apretado horario de debates y comisiones de trabajo dedicados a analizar el último ciclo de movilizaciones feministas nos hemos apartado con Nadia de Mond, miembro de Communia en Milán y militante feminista. Con de Mond repasamos las últimas iniciativas internacionales del movimiento, el último curso político en Italia y las perspectivas que se abren para este nuevo feminismo naciente.

– Nadia, tú has sido militante feminista des de hace décadas, ¿Cómo ve alguien con esa trayectoria el nuevo ciclo de movilizaciones?

Lo que es evidente en numerosos países donde hubo las movilizaciones en estos últimos dos años es que estamos en una nueva fase de desarrollo del feminismo internacional. Claro, no es un fenómeno mundial que toque todos los países, pero ya no está limitado a un continente o a una región. Decimos que estamos en una nueva fase geopolítica y que no podemos pensar en continuidad, algo similar acontece en el movimiento feminista. Después de años de pequeñas experiencias, de colectivos y de luchas, pero donde parecía que no se avanzaba demasiado; en estos últimos dos años se han combinado varios ingredientes que no se veían antes para hacer una sopa muy rica (risas). Y existe este nuevo fenómeno. Que es generacional, porque la edad de quienes construyen estas nuevas movilizaciones es muy joven. Claro que con militantes precedentes, pero es generacional. Entonces también, y es normal, tiene sus propias formas de hacer feminismo. Pienso que cada generación se apropia de hacer feminismo a su manera. Esta generación exprime un feminismo que es mucho más interseccional que el de la anterior. Muy espontáneo, muy natural en las capas menos politizadas, de ver la continuidad de las varias opresiones raciales, sexuales, de origen y de clase, por supuesto, que se juntan en un malestar general del que se quiere protestar y cambiar.

En cuanto a Italia, es tal vez un desafío que este nuevo feminismo supere su ámbito social y generacional. Llegue a sus madres, a mujeres más integradas en el día a día de un trabajo. Puede tocar a estas capas, algunas tal vez han conocido el feminismo pero no han visto la fuerza revolucionaria y lo han dejado; otras nunca habían tenido nada que ver. Pero esta claro que esta nueva generación tiene que hacer alianzas con pedazos de sociedad más moderada, más integrada, más tranquila; el problema es que las mujeres de esta otra generación que están más integradas en el mundo del trabajo, infelizmente no están organizadas en colectivos feministas o de mujeres o en sindicatos, entonces no es fácil vincularse a ellas.

– Precisamente iba a preguntarte que en esta nueva fase hemos visto esa presencia y visibilización de mujeres racializadas, veladas, transexuales con una presencia importante en las movilizaciones. Lo vimos escenficado en la Women’s March, pero en todas las movilizaciones se ha ido poniendo de relieve. Recuerdo hablar con algunas compañeras de si había una superación de los limites de la segunda ola ¿Hasta dónde estamos superándola?

Estoy entusiasmada por esta nueva ola. Pero, la parte más burguesa, más institucional, no está derrotada, tiene muchos medios para mantener su control y su peso en el movimiento de mujeres. Tiene muchos medios de comunicación, no los nuestros sociales, sino los grandes; mujeres en posiciones de poder cultural, político, etc. Están ahí y tendremos que confrontar todavía con ellas, no hemos ganado la batalla. Por ejemplo, Cinzia Arruza me dijo que en EEUU, parte de la Women’s March inicial ha intentado silenciar muchísimo a los sectores que llamaban a la huelga y a una marcha más interseccional y plural, de clase, racial… No, no es una convivencia fácil (ríe).

– Y en cuanto a Italia ¿Cómo ha ido el proceso ahí? Habéis tenido un ciclo de movilizaciones muy fuerte. También habéis conseguido regenerar las estructuras del movimiento feminista generando nuevos espacios como Non Una Di Meno ¿Cómo ha sido experiencia?

Inesperado. Ha sido una confluencia entre una parte más radical, revolucionaria del feminismo joven que se había estructurado alrededor del aborto en solidaridad con el Estado Español que mantuvo una estructura de asamblea feminista en Roma. Esta red (Io Decido) con las mujeres trabajadoras de los centros anti-violencia que tienen su propia red un poco más institucional quienes estaban directamente afectadas por los recortes y planes del gobierno y algún sector más han confluido para crear Non Una Di Meno, pero la respuesta ha ido mucho más allá de estas fuerzas iniciales. Lo interesante es que desde el inicio se han combinado manifestación de calle y de protesta, con asambleas generales nacionales el día después para discutir a fondo todos los aspectos de lo que se llama violencia. Violencia que comprende todas las formas de opresión y discriminación de mujeres y personas LGTBI+. Esto ha permitido crear mesas de trabajo, no sólo de estas mega asambleas de más de dos mil mujeres, sino también en grandes ciudades. Han estado trabajando contenidos y propuestas de acción, lo que prácticamente ha tomado todo el año político. Ahora el desafío es hacer que esa gran fuerza se consolide. Porque en Italia nunca ha habido en estos últimos 20 años estructuras feministas nacionales, todo estaba muy fragmentado y localizado. Entonces, el haber mantenido esta forma de organización nacional es una novedad. El desafío es qué perspectiva darle.

Por una parte tenemos la confrontación con el plan del gobierno. Pero hay diferentes posiciones, entre los sectores más autónomos que no quieren acercarse al departamento del gobierno; hay una parte que dice: vamos y vamos a presentar nuestras posiciones para hacer pesar la fuerza que tenemos; y hay otra parte vinculadas dentro de la coordinación de centros institucional que están más dispuestas a negociar porque dependen de los presupuestos para su supervivencia. Entonces es una discusión muy difícil. Además, discutíamos aquí de plantear un encuentro nacional anual de feminismo, inspirándonos en las compañeras argentinas nuevamente, para mantener un momento de discusión dentro del feminismo que parte de esta nueva ola que no sea de estos sectores más institucionalizados.

– ¿Habéis pensado la movilización del 28 de septiembre cómo encararla? ¿Cómo está la cuestión del aborto en Italia?

Van a ser movilizaciones por ciudades, no va a ser movilización nacional, para estar más cerca de la problemática y de los hospitales. El problema de la ley 194, que es la ley que determina la posibilidad de abortar en Italia, es la cuestión de la objeción de conciencia del médico y que se extiende al personal sanitario. Esto hace que un 70% de los médicos son objetores y que en algunos hospitales públicos y algunas regiones es muy difícil o se atrasa mucho la posibilidad de interrumpir el embarazo. Pero ahí, hay una discusión. O bien, nuestro objetivo es cambiar la ley, quitando este articulo de la ley; o bien hay que operar pidiendo que todas las estructuras públicas deben garantizar que de una manera o otra garanticen el servicio. Ésta es una apuesta, más pragmática si quieres; la otra, que es más política, más interesante, pero si quieres hacer política tienes que decir cómo vas a cambiar la ley. Dentro de un contexto en que tenemos Parlamento que se llama de centro izquierdas pero es más de centro… ¿derechas? – Sí. En esta correlación de fuerzas ¿cómo vas a cambiar la ley? Con el PD que es una fusión entre la Democracia Cristiana y el Partido Comunista, eurocomunista, no hay una correlación de fuerzas suficiente. Debería haber una enorme movilización, porque el riesgo es que si discuten la ley 194 en este Parlamento empeore; cuando además, de vez en cuando, la derecha se moviliza para introducir el estatuto legal del embrión. Es una discusión; pero la amenaza real de que no se puede interrumpir el embarazo y que no se puede continuar así y que estamos contra la objeción de conciencia, esto está claro y habrá varias acciones. Creo que será un éxito.

– Ya para acabar. Esta semana que estamos debatiendo el panorama internacional de auge de las movilizaciones, y viendo la situación de caos global y la ruptura del pacto social que se ha evidenciado con la crisis política¿Qué papel crees que juega el movimiento feminista? ¿Qué papel estratégico puede jugar en los próximos años?

Veo mucha potencialidad, sin negar las dificultades. Junto al fenómeno del auge del movimiento feminista discutimos el otro fenómeno que es el del liderazgo feminizado de muchos otros movimientos sociales, territoriales, ecológicos, para la salud, servicios sociales, la vivienda,… El conjunto de estas dos cosas me parece indicar que el vacío y la parálisis en la que nos han dejado las derrotas de la izquierda comienzan a ser llenadas por estas nuevas formas de movilización y que si se trabaja bien pueden modificar también las formas de hacer política de la militancia. Formas que incorporan una perspectiva integral de la vida de las personas en que toca la sexualidad, pero también los bienes comunes, la naturaleza, etc. Yo veo una posibilidad. Una nueva vanguardia, sé que este concepto está en discusión. Pero estos liderazgos femeninos incorporan una complejidad de contradicciones que puede fortalecer mucho y ser una buena base para el desarrollo de nuevos paradigmas de cambio y revolución.