Oscar Blanco| Las trabajadoras de Eulen en el Aeropuerto de El Prat han aumentado hoy la presión y han comenzado una huelga indefinida. La decisión había sido tomada en una asamblea del pasado viernes cuando la inmensa mayoría de la plantilla decidió rechazar la propuesta de mediación de la Generalitat y pasar de las huelgas parciales a una indefinida. Sin embargo, la Conselleria de Treball forzó a los trabajadores a repetir la asamblea alegando que no se realizó una votación cerrada sí o no a su propuesta, sino que las vigilantes de seguridad tenían diferentes opciones. El domingo se repitió la asamblea. Sobre la mesa estaba el anuncio de Fomento de utilizar a la Guardia Civil para suplir a las personas en huelga y de empezar el proceso para un laudo arbitral obligatorio. Es decir, el Gobierno se lanza a reventar la huelga. De todas formas, el resultado volvió a ser el mismo: rechazo a la propuesta y huelga indefinida.

La huelga indefinida ha comenzado hoy con la Guardia Civil haciendo funciones de guardia de seguridad para mitigar los efectos. Según la agencia EFE, esto ha supuesto que aunque durante la madrugada si había colas de hasta una hora por la mañana la situación ya era de normalidad. “Hoy el aeropuerto está lleno de guardias civiles, no hay colas y se olvida el fondo del conflicto, las condiciones laborales de unos trabajadores que cobran una media de 900 euros y que no pueden ni ir a hacer pipí o que se desmayan porque no tienen tiempo para comer”, ha declarado el portavoz del comité de huelga de Eulen, Juan Carlos Giménez, a la agencia EFE.

Esta medida de Fomento supone de facto una militarización de la huelga que ha sido denunciada como una vulneración del derecho a huelga por gran parte del sindicalismo y de las formaciones de izquierda. También durante el día de hoy la sección sindical de CGT en Groundfource ha convocado una manifestación para denunciar la precariedad en el servicio de asistencia en tierra a los aviones. De todas formas, un trabajador del Aeropuerto ha informado a Poder Popular que la presencia de nuevos Guardias Civiles para presionar a las vigilantes de cada filtro de seguridad ya se ha estado produciendo durante toda la semana anterior. La Asociación Unificada de Guardia Civiles ha criticado duramente la privatización de la seguridad y que ahora se les utilice contra la plantilla de Eulen. 

Según fuentes de la plantilla, el principal punto de desacuerdo ahora mismo es salarial. Las vigilantes de seguridad reclamaban un aumento de 350 en sus 15 pagas que suponía recuperar las condiciones previas al ERE de 2012 y la oferta de la Generalitat era de 200 euros para 12 pagas. Otras opciones sobre la mesa son 250 euros en 12 pagas o 200 en 15 pagas. Es decir, el acuerdo podría estar a unos 600 euros anuales de diferencia de la propuesta de la Generalitat. Las mismas fuentes de la plantilla denuncian que las vigilantes con menos antigüedad están cobrando 900 euros, como ya había señalado el comité de huelga. Estas condiciones de precariedad contrastan (y explican) con los aumentos de beneficios de Eulen, un auténtico gigante del sector, que en 2016 fueron del 65%.

Existen también otros flecos abiertos, pero el Comité de huelga ha conseguido avances importantes en algunos campos. Por ejemplo, una quinta vigilante en cada filtro y una bolsa de 25 personas para hacer sustituciones, lo que supondrían unas 75 nuevas contrataciones. De todas formas las negociaciones con Eulen y Aena están paradas después de rechazar la mediación. La falta de efectivos es tal que Eulen ha tenido que desplazar vigilantes de otros aeropuertos para cubrir los servicios mínimos que son del 90%, ya que la plantilla ordinaria de El Prat sólo podía llegar a cubrir un 70%. Un trabajador que lleva algo más de un año en El Prat afirma que cuando él se incorporó “eramos unos 500 y ahora somos 350”. Los últimos meses han advertido en más de una ocasión que el colapso llegaría con un pico de trabajo y se han sucedido las bajas laborales asociadas a un exceso de carga de trabajo. Además, este mismo trabajador explica que los servicios mínimos son tan altos que en la última jornada de huelga parcial sólo dos vigilantes hicieron huelga y las otras ocasiones quedaban liberadas de los servicios mínimos unas 5 o 7 personas.

Monica Mena, coordinadora de Igualdad del sindicato de seguridad privada Alternativa Sindical, ha defendido que “la situación de El Prat no es un caso aislado” y que el origen del conflicto es el concurso de licitación en que se adjudico el servicio a Eulen por presentar el presupuesto más a la baja”. Denuncia que con la subrogación de plantilla no se garantizaron los derechos ni condiciones laborales de esta. También critica que una entidad semipública como AENA debería “preocuparse de la calidad del servicio que nos beneficia a todos” y no intervino en la perdida de derechos de las trabajadoras.

Aena ganó en 2016 1164 millones de euros, un 39% más. Mena considera que gran parte de esos beneficios son fruto de precarizar las condiciones de trabajo a través de las externalizaciones y recuerda que “los contratos de las adjudicatarias suman 190 millones de euros”. También apunta a que “la seguridad de los 48 aeropuertos están en manos de 5 empresas: Eulen (21), Prosegur (17), Icts Hispania (7), Segurisa (2) y Tablisa (1).” Dos terceras partes de los servicios de seguridad en Aeropuertos estan en manos por tanto de las dos principales empresas del sector y Eulen tiene la delantera. Por estos motivos, Mena razona que desde Alternativa Sindical llaman a solidarizarse con El Prat y a extender el conflicto al resto de aeropuertos del Estado como ya ha sucedido en A Coruña y Compostela. “Si han creado un Comité de crisi por un aeropuerto ¿Qué pasaría si se extiende a todos?”, se ha preguntado Mena.