Poder Popular Al sureste de Gasteiz se encuentra el proyecto de autogestión más grande de Euskadi y, también, del Estado español. Un barrio en el que viven hasta 150 personas de forma comunitaria, organizadas a través de asambleas y grupos de trabajo que sacan adelante huertas, rehabilitan edificios (además de las viviendas encontramos un polideportivo, un centro social, una iglesia reconvertida en gaztetxe y un cine), actividades abiertas a toda la ciudad o el trabajo en la panadería (en funcionamiento hasta el último corte de luz que llevó a cabo el ayuntamiento el pasado mes de mayo).

El barrio de Errekaleor es un experimento para demostrar que otro modelo de ciudad puede ser posible y nace como una alternativa a los planes del antiguo ayuntamiento del Partido Popular, dirigido en su momento por Javier Maroto, de derribar el barrio y ponerlo al servicio de la especulación inmobiliaria. Esta oposición ha llevado a que el barrio esté en pie de guerra constante contra el ayuntamiento que, independientemente del color que lo regenta, sigue obstinado en acabar con el proyecto de okupación. El último ataque de la corporación municipal fue cortar la luz al barrio entero, lo cual llevó como respuesta una multitudinaria manifestación el pasado 3 de junio que concentró a miles de personas en las principales arterias de Gasteiz.

Para conocer mejor la realidad del proyecto hablamos con dos de sus vecinas, Lorena e Igor.

Los últimos meses en Errekaleor han sido frenéticos después de que el Ayuntamiento os cortase sin previo aviso el suministro de luz. Como respuesta, Errekaleor vivió a comienzos de verano una muestra de solidaridad sin precedentes con una manifestación de miles de personas. ¿Servirá está demostración de fuerza para frenar el pelotazo urbanístico que el ayuntamiento quiere dar en Errekaleor?

Lorena: La manifestación fue el colofón después de varias semanas de mucho trabajo tras el último corte de luz. Conseguimos que la gente tomase la manifestación como parte de su lucha y cambió el discurso del alcalde porque tampoco se creían que el movimiento popular fuese a salir a la calle. Así que sí que ha servido salir a la calle.

Igor: Es cierto que han cambiado su discurso desde el “se tienen que ir” e, incluso, “vamos a destruir Errekaleor” al de ahora, que siempre hablan de que nos echará un juez. El ayuntamiento no se esperaba este movimiento de solidaridad tan amplio y ha servido para darnos un respiro y llevar la lucha con más esperanza y emoción

L: Urtaran (actual alcalde del PNV) dijo que nos iba a echar de forma inmediata y ahora hablan de desalojarnos de forma “legal”, siempre con un juez de por medio. Aunque no nos creemos que vaya a ser de forma legal porque el primer corte de luz que nos realizaron fue totalmente ilegal porque teníamos contratos. De hecho le cortaron la luz también durante una semana al baserri que hay más arriba de Errekaleor, robaron cable eléctrico… nos han hecho muchas cosas ilegales ya.

¿Cuál ha sido la fórmula del éxito para lograr el apoyo de tantos sectores de la ciudadanía?

L: Para la manifestación de junio el lema era “Errekaleor Bizirik”, “el pueblo vivo”, y se pidió a los colectivos que convocasen ellas la manifestación y que plasmasen sus reivindicaciones. De esta forma todo el mundo se sintió incluido tras una única y misma pancarta (se pidió a los colectivos que evitaran banderas propias). De este modo, cada colectivo “pudo hacer suya” la manifestación. Además hay que tener en cuenta que el barrio es muy conocido por los colectivos de toda la ciudad.

I: Y que los ex propietarios siempre han ayudado y todavía hay dos que residen aquí.
Suponiendo que se detenga el ataque por parte del ayuntamiento, ¿Cuál es el futuro político que tendrá Errekaleor?, ¿Municipalismo?, ¿Liberación de nuevos espacios?

I: El barrio está liberado enteramente y hay sitio todavía para que entre más gente. Creemos que hay que afianzar primero el proyecto y retomar actividades que hacíamos antes del corte de luz, como la de hacer pan y trabajar en la huerta.

L: Ahora mismo estamos en una fase de resistencia pero necesitamos comenzar una fase de creación también. Realmente estamos ante un debate interno para ver nuestro futuro. En cuanto a esa fase de creación, queremos crear una red de autodefensa y cuidados fuera de las instituciones, a nivel de Euskal Herria en un primer lugar. Tras la solidaridad mostrada en junio por la manifestación, vamos a aprovechar esas alianzas y crear una red más tupida fuera de las instituciones. Queremos crear un contrapoder en el que cada espacio autogestionado tenga su propio proyecto pero unidos todos contra el capitalismo. Además cuidarnos no implica solamente protegernos, sino que entre los distintos proyectos exista un apoyo mutuo, sobre todo en momentos de bajón.

(Nota: Fuera de la entrevista Lorena e Igor subrayan que el futuro de Errekaleor pasa por producir energía limpia y de manera autogestionada y que por eso han puesto en marcha un crowdfunding para comprar paneles solares.)

¿Cómo ha sido el diálogo con las distintas fuerzas políticas de Gasteiz? ¿Cómo se han posicionado ante vuestro proyecto?

I: El Partido Popular siempre ha estado en contra de la okupación de Errekaleor, el PNV también, pero tiene una política muy paternalista y esconde más las formas. El PSOE ha ido cambiando porque primero decía que nos apoyaba y ahora pasa de nosotros. Bildu, Ahal Dugu-Podemos e Izquierda Unida sí que nos han apoyado.

L: Bueno, en el caso de Podemos nunca han estado muy implicados, aunque sí que es cierto que nos han apoyado y nos han proporcionado material.

I: De todas maneras el apoyo no significa que compartan nuestra misma visión sobre el futuro de Errekaleor. Bildu, por ejemplo, nos apoya, pero su idea para el barrio es fomentar el alquiler social.

L: Personalmente tampoco creo que la salvación esté en las fuerzas políticas del ayuntamiento, pero no nos negamos a dialogar con él. Por supuesto que lo que no vamos a negociar es trasladarnos a otro sitio como se nos ha ofrecido.

¿Cómo habéis vivido la represión por parte del ayuntamiento? ¿Varía esta según sea el color político del ayuntamiento?

I: Hay que decir que los que ganaron la alcaldía, PNV, gobiernan en minoría. Bildu fue la segunda fuerza, la primera el Partido Popular y gobiernan PNV y PSOE que son la tercera y cuarta fuerza política respectivamente, que se unieron para evitar que Maroto volviese a gobernar. Fue Maroto, exalcalde del PP, el primero que intentó echarnos de Errekaleor por lo que la situación no ha variado. Urtaran (actual alcalde) vino en su día a Errekaleor a decirnos que no nos iban a echar pero que nos teníamos que ir en cuanto se marchase el último propietario. Al principio lo que más sufríamos era identificaciones todos los días y en todos los momentos.

L: Hace dos años lo intentaron también con un corte de luz. Siempre hemos tenido presencia de ertzaintza en Errekaleor pero con el corte de luz último fueron bastante más violentos de lo habitual. Tuvimos tres detenidos y realmente nos sentíamos inseguras en el barrio porque, además de la policía, nos encontramos con intentos de robo en la zona. De ahí que organizásemos en ese periodo comisiones de vigilancia nocturna.

Por último, ¿qué papel juega el feminismo y los cuidados en el proyecto de Errekaleor?

L: En el bloque de viviendas número 28 viven solo mujeres y hace dos años pusieron en marcha el taller feminista de cuidados. Al principio, en Errekaleor la mayoría de habitantes eran hombres por lo que las mujeres sintieron la necesidad de juntarse. Muchas venían ya de una militancia feminista. Luego se decidió si seguía ese taller como un espacio de cuidados, o si se avanzaba hacia un proceso feminista más fuertemente militante que incluyera a todo el barrio. Este proceso se decidió llevarlo a cabo porque, por ejemplo, se necesita que la gente que venga a vivir al barrio no solamente esté comprometida con una lucha anticapitalista, sino también con el feminismo.

Nosotras vimos la necesidad de procurar una formación feminista al barrio y de crear un protocolo contra las agresiones sexistas, porque hubo algunas y en uno de los casos casos la agredida tuvo incluso que abandonar el proyecto. Entonces nos dimos cuenta de que había muchas personas del barrio con escasa formación feminista. En respuesta a este problema se crearon dentro del movimiento feminista del barrio dos grupos: uno para socializar las agresiones sexistas, es decir, para darlas a conocer y que no volvieran a suceder; y otro para que las personas agredidas fueran cuidadas y ayudadas, sobre todo en temas judiciales. Hemos conseguido que aumente la participación y el número de mujeres en los grupos de trabajo, aunque desde el parón con el corte de luz, otro grupo se encarga de los cuidados de las personas del barrio. Lo importante es que el barrio sea feminista en la práctica y no solamente en la teoría. Y eso cuesta.