El eurodiputado de Podemos y militante de Anticapitalistas, Miguel Urban, la diputada de la France Insoumise, Danielle O’bono, el miembro de ATTAC y del MPS suizo, Charles-André Udry, y la también militante de Anticapitalistas, Lorena Cabrerizo han abierto la VIII Universidad de Verano anticapitalista con un foro titulado “De Trump a Le Pen, el auge de la extrema derecha”. Como no podía ser de otra manera tratando esa temática, la mesa redonda ha empezado con un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas del reciente atentado del Daesh en Barcelona y también “del fanatismo religioso en todo el mundo”, “de la xenofobia”, “de las violencias machistas” y de “las políticas austeritarias” en palabras de Cabrerizo.

Cabrerizo ha defendido la importancia de reflexionar sobre la extrema derecha en un momento en que “ataca por tierra como en Charlottesville y por mar como el barco racista contra los refugiados en el Mediterráneo”. También ha denunciado la falta de respuestas de las instituciones europeas y la alianza de la “supremacía blanca con la supremacía de las finanzas” en Estados Unidos. En el mismo sentido, Udry ha señalado las vinculaciones del Trumpismo con las élites americanas con el ejemplo de los hermanos Koch que finanzan un think tank de la derecha libertariana (Cato Institute) y a sectores ultraderecha del partido Republicano agrupados en el “Caucus de la libertad”. Un diagnóstico con muchos puntos de encuentro con el que O’bono y Urban han realizado para Francia y el conjunto de Europa, respectivamente.

¿Cómo hemos llegado aquí?

La diputada de la France Insoumisse ha argumentado que los históricos resultado del Frente Nacional en Francia (pasando a segunda vuelta con un 35% de los votos y con 8 diputados) son en parte resultado de las políticas antisociales que han aplicado “tanto los gobiernos de derecha como el partido socialista”. O’bono ha apuntado que el avance respecto a 2002, cuando el padre de Marine Le Pen llegó también a segunda vuelta pero perdió contra un 80% de los votos y fue contestado con manifestaciones masivas en la calle, muestra la crisis profunda de la instituciones de la Quinta Repúbica francesa a nivel “político, social e identitario” que empuja a enormes capas sociales a la abstención y la desafección. También Urban ha atribuido un papel central a lo que se conoce como “lepenización de los espíritus”, es decir, la influencia del programa del Frente Nacional en el resto de fuerzas políticas con el racismo institucional de Hollande y Valls como máximo exponente. O’bono ha puesto el ejemplo de la participación de Fillon en las movilizaciones contra el matrimonio homosexual para señalar “los puentes entre la extrema derecha y la derecha” y Urban ha explicado que Valls llegó a defender en las primarias socialistas alargar el Estado de Emergencia 10 años.

Urban ha remarcado que “el éxito de la extrema derecha es la capacidad de marcar la agenda” más allá de sus resultados electorales. Por su parte, Udry ha defendido que “comete un error quien piensa sólo en los partidos porque la extrema derecha es un ecosistema”. El suizo lo ha ejemplificado con el papel de Steve Bannon que aunque ahora haya sigo relegado de su puesto en la Casa Blanca sigue influyendo a través de Brebait News. Udry ha aseverado “que también en Europa la extrema derecha tiene unas raíces profundas que hace que vuelve a reaparecer” como el caso del FPO austriaco que lleva presente en el Parlamento desde 1949. Urban ha respaldado esta idea con el ejemplo de Le Pen que ya fue diputado del pujadismo francés en la posguerra y ha criticado “que nunca hubo una depuración a fondo del fascismo en Europa”.

Urban, Udry y O’bono también han coincido en criticar los discursos autocomplacientes. Urban ha reiterado que la excepción del Estado Español en Europa con la insignificancia de la extrema derecha “no tiene porque durar para siempre”. Udry ha rehusado las teorías de una crisis del Trumpismo o de que Trump vaya a perder el poder y ha señalado como la extrema derecha puede seguir desplegando su agenda sin Trump. Ha llamado la atención sobre la activación política de las “130 familias que tienen más de 1000 millones de dolares” detrás de Trump o en su línea y como el mundo del negocio se ha convertido en una “estructura triple” de “presión política”, “nombramiento de personas para cargos” y “financiación de medios de comunicación y de institutos como el de Bannon”.

Instituciones: ¿soluciones o gasolina?

Urban y O’dono han puesto el acento en las políticas de austeridad y las políticas migratorias duras como caldo de cultivo para el desarrollo de la extrema derecha. O’bono se ha referido a algunos de los hitos recientes de la política francesa como la Ley del trabajoo o el Estado de emergencia impuesto desde los atentados en 2015 y 2016 y que “supuso un reforzamiento de la militarización del espacio público impulsada desde el 2001 en el marco de la Guerra contra el terror”. O’dono ha criticado el reforzamiento de la Policia y el Ejercito cuando son “estructuras cada vez más influidas por el Frente Nacional” y se ha apoyado en el ejemplo reciente de una manifestación de policía que se dirigieron de noche al palacio presidencial armados y con pasamontañas. Urban ha defendido que un barco neonazi como “Defend Europe” no podría estar acosando a ONGs que ayudan a los refugiados “si no lo hubiera hecho Frontex cuatro meses antes”. Ha señalado así las políticas de la “Europa Fortaleza” y el “populismo de las vallas” como responsables de la emergencia de la extrema derecha. “La políticas de la Unión Europea son gasolina para la nueva extrema derecha”. También ha desarrollado la utilización de la idea de “choque de civilizaciones” que permite a la extrema derecha “aparecer como defensora de derechos de las mujeres o las personas LGTB”. De la misma forma ha considerado que la combinación de la sensación de escasez que provocan las políticas de austeridad y el populismo punitivo abonan la guerra del último contra el penúltimo”.

 

Un reto para la izquierda

Urban ha argumentado que la izquierda necesita “ocupar todos los espacios” para taponar el crecimiento de estas fuerzas y ser capaz de canalizar el voto de protesta contra el establishment y la Europa neoliberal. Se trata según el eurodiputado de dirigir el desencanto social hacia “una crítica del reparto y no una guerra entre pobres”. O’bono también ha insistido en la necesidad de que la “izquierda sea una alternativa creíble” y que para eso “tiene que ser popular y amplia con personas árabes, negras y en general personas de los barrios” y volcarse en la construcción de “las resistencias sociales y democráticas”. Urban y Udry han coincidido en señalar la polarización social tanto en el caso americano ahora mismo dónde al parecer de Udry se abre “la posibilidad de un frente único desde la izquierda radical como la ISO hasta los Democratic Socialist of America o la gente independiente en torno a Sanders” como en el caso del Estado Español dónde Urban ha atribuido al 15M y las Mareas y la posterior emergencia de Podemos la insignificancia de la extrema derecha. O’bono y Urban han apuntado a la lucha contra la islamofobia como un reto importante para la izquierda porque está siendo un vector de renovación para la extrema derecha y “el racismo más legitimado” al parece de O’bono. Urdy ha aseverado que es imprescindible que la izquierda “muestre sus ganas de pelear” en la calle y Urban también ha dado una importancia central a “no convertirse en un partido más” con la advertencia de que “detrás nuestro pueden venir los monstruos”.