Poder Popular Laura Camargo, diputada de Podemos en el Parlamento balear, Isa Serra, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, y Diego Pacheco, que fue candidato de Podemos al Consejo Ciudadano Estatal han coincidido en que el giro gobernista actual de Podemos, con su entrada en minoria en el gobierno del PSOE de Castilla-La Mancha, deja en papel mojado las diferencias entre errejonistas y pablistas en Vista Alegre 2. Esta ha sido una de las ideas fuerza del taller “Podemos después de Vista Alegre” en la tercera jornada de la Universidad de verano anticapitalista.

Las ponentes han tratado de diseccionar los elementos centrales de la coyuntura de la organización morada que identifican con el mencionado giro gobernista y la ausencia de debate político interno en la organización. También han dado importancia el desarrollo de la estructura del partido y sus reglamentos internos, base del actual enfrentamiento entre la dirección estatal y garantías. Pacheco ha concluido que en realidad lo que “se decidió en Vista Alegre era quien ejercía el poder” y con “que límites” y que el resultado es un ejercicio absoluto del poder de la opción ganadora “de forma absoluta y sin ningún contrapeso”.

Camargo considera que el actual escenario presenta una serie de paradojas. La primera es que la opción mayoritaria aplica en gran medida la propuesta de “Recuperar la ilusión” pese al duro enfrentamiento de Vista Alegre. Para Serra la explicación es que el congreso morado fue más “un enfrentamiento entre sectores que un debate político” y Pacheco apunta a que “las diferencias nunca fueron tantas”. Otras paradojas para Camargo son la fuerte contradición entre los discursos previos a Vista Alegre sobre la construcción de un movimiento popular arraigado con un cambio de ritmo, protagonismo de los círculos y descentralización y las prácticas actuales dónde se vuelve a dar un giro brusco para tratar de gobernar e incluso se plantean unos estatutos con la posibilidad de destituir a las direcciones autonómicas.

Esta última cuestión entronca con la defensa teórica de la Independencia de la comisión de garantías y un práctica en que la dirección estatal está cuestionando a la presidenta de la comisión y las decisiones que se toman en ese espacio. Por último, considera que la posición de Podemos hacía el referéndum del 1 de octubre también pone en cuestión la defensa del derecho de autodeterminación y de la realidad plurinacional seña de identidad de Podemos desde el principio. Además, Camargo resalta que todas estas decisiones se toman sin debate real y con un “CCE que aplaude todo lo que diga la dirección”.

Calentar la situación

Uno de los debates centrales ha girado en torno al contexto político “frío” en palabras de Camargo con un reflujo de la movilización. Serra ha apuntado a cierta estabilización económica y cierta derechización de la sociedad respecto a los años posteriores al 15M como pretexto utilizado por la dirección de Podemos para justificar su último giro. Pacheco ha defendido poner en cuarentena esa supuesta derechización o despreocupación que muestran los datos del CIS. “¿Cuando se ha decidido calentar el contexto institucional en lugar de hacer un trabajo paciente de construcción de movimiento popular?”, se interrogaba Camargo.

Precisamente esa idea de un trabajo de base y paciente ha sido la tarea que Pacheco ha marcado para los sectores críticos y rupturistas de Podemos que “prepare la resistencia a próximos acuerdo como el de Castilla-La Mancha”. Serra ha argumentado que el actual rumbo de la formación morada la embarca en una “profecia autocumplida” en que el propio Podemos refuerza la bajada de expectativas de cambio de la sociedad y rehabilita al PSOE. Frente a esto ha reivindicado la necesidad de recuperar la posición de fuerza “outsider” del régimen en lugar de “parecerse cada vez al resto de partidos institucionales”. Para la diputada madrileña la hipótesis de Podemos En Movimiento en Vista Alegre impugnaba las ilusiones de vuelta a la situación pre-crisis de las clases medias y por lo tanto, representaba las aspiraciones constituyentes que pueden dar salida a los sectores que más se han empobrecido con la crisis.

Pacheco también ha sido crítico con el paso de impugnar la política profesional a “querer ser mejores políticos que los otros”. Una transición que se muestra en algunos debates dónde se cuestiona la limitación de sueldos. En este sentido considera que Podemos no puede constribuir a “cerrar ventanas” y que, como también ha apuntado Camargo, poner en las alianzas con el PSOE como solución rompe con el sentido común generado por el 15M. Se trata en resumen de recuperar el eje izquierda-derecha de la peor manera y convertir de nuevo al Partido Popular en el único enemigo.

Serra ha considerado que la prisa por gobernar “nos lleva a estar cada vez más atado de pies y manos” y que hay que mirar hacia el feminismo que apunta la necesidad de poner la vida en el centro. Además, ha opinado que es posible que los movimientos se anticipen a Podemos en muchas cuestiones con su actual parálisis política. Por último, ha apuntado el reto de ser capaces de generar la estructuras estables que no se construyeron durante los años de movilización y que contribuyan a superar la crisis de militancia y compromiso que el modelo de Podemos no ha sido capaz de revertir.