Brigada Kalimera | Durante el viaje en bus comentamos la maravillosa impresión que nos estaba causando Atenas, especialmente sus gentes, e igualmente nos preguntábamos cómo era posible que tuviera tantos problemas con los servicios públicos (saneamiento, accesibilidad, tratamiento de residuos…). Al llegar a nuestro destino obtuvimos alguna respuesta: enormes y lujosos edificios construidos para los JJOO yacían allí, frente a nuestros ojos. Casi en ruinas. Abandonados a su suerte, junto a los restos del cartel que en su día señalizaba la parada de limusinas.

El almacén de Pampiraiki se encuentra ubicado en lo que fue el pabellón de baloncesto. Ahora allí se apilan toneladas de ropa, zapatos, comida, productos de higiene, medicinas, juguetes…Material procedente de donaciones de numerosos países, principalmente España, donde el colectivo de SOS Refugiados ha desempeñado un papel fundamental en la coordinación de los envíos y voluntariado.

El almacén lo gestiona el colectivo Pampiraiki, formado por vecinas del Pireo. Desde los inicios de la crisis de refugiados sirias, siendo espectadores en primera línea de la tragedia, se auto-organizaron para ofrecerles su ayuda. En muchos casos ha incluido abrirles las puertas de sus casas.

Hoy, desde el almacén de Ellenikón, suministran de material a muchos de los squats que existen en Atenas, pero también a campos desatendidos e incluso a griegos en apuros económicos.

Allí igualmente se recibe a todo el que quiere ir a colaborar: un café para coger fuerzas y manos a la obra. Desde clasificar la ropa a cargar pedidos. Siempre hay trabajo para hacer. Así que allí estuvimos durante la mañana colaborando.

Posteriormente conocimos un poco más sobre el pasado y futuro de estas instalaciones y este barrio que es Ellenikón. Unos kilómetros más allá, en lo que fue el pabellón de béisbol, estuvo ubicado hasta hace un par de meses uno de los peores campos para refugiadas de los que ha conocido este país. En él llegaron a malvivir hasta 3000 refugiadas, “los olvidados entre los olvidados”, provenientes en su mayoría de Afganistán1.

En el mes de junio fue desalojado el medio centenar de refugiadas que allí quedaba: los más de 6 millones de kilómetros cuadrados que un día albergaron el aeropuerto de Atenas han sido vendidos por el gobierno de Syriza para la especulación inmobiliaria. Operación escandalosa que ha provocado una nueva movilización de las atenienses. Pero eso será tema de otra crónica. ⁠⁠