Zoe Arcanio| Dónde está Santiago Maldonado es la pregunta que nos hacemos desde su desaparición forzada, el primero de agosto de 2017, cuando la Gendarmería Nacional Argentina reprimió una vez más, y brutalmente, a la comunidad lof en resistencia Cushamen (Provincia de Chubut). La gendarmería entró sin orden judicial a la comunidad, incendiando pertenencias y viviendas y persiguiéndolos hasta el rio. Allí fue la última vez que lo vieron. Santiago se encontraba en el acampe desde la noche anterior apoyando la lucha histórica de la comunidad por los derechos, reconocidos jurídicamente pero poco en la realidad, sobre sus tierras y territorios ancestrales. “Petu mongueleiñ” (Estamos vivos) era el lema con el que once comunidades mapuches, reunidas, llamaban a organizarse para una gran marcha, una semana antes de aquel día.

Dónde está Santiago Maldonado es dónde y es porqué desapareció pero es también una pregunta por la repetición de la criminalización de las comunidades en resistencia. Un tercio del total de los criminalizados/as en protestas sociales son suyos/as. Poco tiempo antes de aquel día, la Confederación Mapuche de Neuquén denunciaba: “YPF usa la Gendarmería para entrar ilegalmente a territorio mapuche. Ingresaron sin consulta, ni autorización, con un procedimiento totalmente desmedido, sin mediar palabra, ni exhibir orden judicial. Los miembros del lof (comunidad) fueron amenazados y fueron rehenes en su propio territorio”. La denuncia era clara: el lugar está siendo cada vez más militarizado y el peligro es inminente.
Dónde está Santiago Maldonado es una pregunta que remite a un lugar: “dónde” está. Se lo presupone desaparecido porque se le espera vivo. Pero también remite a una pasado. La frase “vivo se lo llevaron, vivo lo queremos”, gritada sin cansancio en las calles, atestigua todo el horror que esa pregunta porta en sí misma: otro desaparecido en democracia con un agravante importante: la implicación del Gobierno.

Dónde está Santiago Maldonado es una pregunta que interroga sobre el recrudecimiento de la violencia represiva estatal y la activación de fuerzas ligadas al terrorismo de Estado. Es una pregunta que reactiva los fantasmas que se creían dormidos: “algo habrá hecho”. Es una pregunta que pone en escena toda la brutalidad de los aparatos represivos del Estado. Es una pregunta que nos recuerda cuál es la verdadera función de la Gendarmería Nacional como brazo armado del Estado para intervenir en sofocar “conflictos” y restaurar el “orden”. Es una pregunta que acentúa la visibilidad de la desposesión de los derechos, las riquezas y los recursos históricos de los pueblos originarios. Es una pregunta que evidencia cómo se mueven los hilos de los medios de comunicación hegemónicos. Es una pregunta que demuestra cuáles son los pilares en los que se asienta la construcción del Estado Argentino: la base de un genocidio, ocurrido a lo largo del Siglo XIX y que poco cuenta en la memoria histórica y colectiva.

Dónde está Santiago Maldonado es una pregunta que nos retrotrae a la historia. El territorio nunca dejó de ser un espacio de disputa. Se trata de la resistencia del pueblo mapuche a la conquista Española, primero, y al genocidio perpetuado para extender los estados argentino y chileno, a ambos lados de la Cordillera de Los Andes, después.

Dónde está Santiago Maldonado es una pregunta que señala culpables, marca varios orígenes y delimita unas causas que no comenzaron el día de su desaparición forzada sino que tienen una materialidad evidente, ligada a la política que el gobierno sostiene respecto de la problemática de los pueblos originarios y la protesta social. Una política que niega la pluralidad nacional, continuando el mito fundacional del Estado como nación única, construido a pulso por las manos laboriosas de inmigrantes llegados a una tierra vacía. Como si la historia del siglo XIX hubiese transcurrido sin sangre, exterminio, conquistas del desierto ni genocidio de los pueblos preexistentes.

Dónde está Santiago Maldonado es una pregunta que señala como el gobierno aborrece de toda la legislación vigente relacionada con los derechos históricos de esas comunidades esquilmadas y que hoy resisten. Basta recordar las palabras de La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich: “Nuestra decisión es total y absoluta de no permitir que en la Argentina se asiente un grupo que utilice la violencia como forma de acción y quiera imponer una república autónoma y mapuche en el medio de la Argentina”.

Dónde está Santiago Maldonado es una pregunta que apunta al corazón del capitalismo, a la expansión del extractivismo, las petroleras, y a la concentración de la tierra en unas pocas multinacionales, como Benetton. El capital exprime, el Estado reprime. Las tierras, las ganancias y los derechos son para el capital. Y esto no es nuevo. Aunque agravado desde fines de 2015, la última década implicó un proceso de expulsión creciente de los pueblos originarios proporcional a la expansión de las fronteras del capital. Los desposeídos y reprimidos son quienes osan, además, defender la naturaleza y la tierra, no solo como derecho ancestral, sino como futuro, como casa común frente a la destrucción a gran escala por lo que llaman “progreso”.

Dónde está Santiago Maldonado es, por último, una pregunta que nos señala un camino. La última manifestación, que no fue sin represión, fue sobre todo multitudinaria. Parece que no va a ser tan fácil no oír lo que la pregunta demanda a viva voz: “es ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables”.