Martín Lallana | Empiezo la mañana del sábado con dolor de cabeza. El día anterior fueron casi doce horas de ultimar preparativos. Algunas compras, organizar el local, dejar preparada la comida para cien personas. Gracias al trabajo de militantes de Madrid y de las compañeras que iban llegando a lo largo del día desde diferentes territorios fuimos capaces de lograrlo.

No hay problema. Café, ibuprofeno y empezamos el Encuentro Estatal de la campaña juvenil “Hacer anticapitalismo”. Tenemos por delante una jornada llena de talleres a través de los cuales pretendemos entender mejor cómo funciona esa hidra capitalista, de diferentes cabezas, contra la que nos enfrentamos.

Nuestra compañera Maitane hace una explicación muy pedagógica sobre por qué no es suficiente atacar por un frente con la espada del marxismo y por otro con la espada del feminismo para alcanzar un mundo sin opresiones. ¡Para conseguir nuestros objetivos necesitamos la antorcha de la interseccionalidad! Debemos entender cómo el capital y el patriarcado se fortalecen mutuamente para articular una respuesta que los combata a ambos.

El tema central de este primer taller es “Machismo en organizaciones y colectivos de izquierdas”, de modo que reflexionamos sobre las dinámicas patriarcales que encontramos instaladas en muchos de nuestros espacios de intervención. Debatimos sobre cómo estas actitudes provocan que muchas compañeras sientan rechazo y por lo tanto éstos terminan siendo espacios híper-masculinizados. Defendemos la importancia de los espacios no mixtos, pero también consideramos de una gran importancia erradicar estas dinámicas para lograr espacios mixtos inclusivos y transformadores.

Después de un pequeño descanso, volvemos a la carga con Alberto y el taller “Barrios y pueblos contra el fascismo y el racismo”, en el que debatimos sobre las formas que está tomando la nueva extrema derecha. Lo hacemos sin perder de vista en ningún momento cómo el fascismo no deja de ser otra de esas cabezas de aquella hidra. Hablamos sobre los grupos fascistas que están consiguiendo implantarse en ciertos territorios, los riesgos que esto supone y el tipo de respuesta por el que debemos apostar.

En los grupos de trabajo recogemos experiencias propias así como muy buenos análisis y reflexiones. Sin duda, todas y cada una de las participantes de este encuentro tienen mucho que aportar.

Por la tarde tenemos el último acto en la Plaza de los Comunes, “¿Qué hemos hecho hasta ahora? Inicio del curso” con una puesta en común de ideas para el futuro de la campaña. Nos dividimos en grupos y planteamos posibles acciones para fechas como el 12 de octubre, el 25 de noviembre y el 8 de marzo. Con gran creatividad y decenas jóvenes deseando aportar su granito de arena recopilamos muy buenas ideas.

Para terminar este intenso día, todas las participantes del encuentro se trasladan al Centro Social La Ingobernable donde tendremos el acto de cierre así como un concierto y un ratito de fiesta. La Ingobernable es un (impresionante) espacio auto-gestionado en el centro de Madrid, el cual fue ocupado como rechazo a las dinámicas de inversión multimillonaria que ahondan en la especulación a la que nuestras ciudades se ven sometidas. Nos parecía importante transmitir a las asistentes de este encuentro la importancia que tienen estos ejemplos de autogestión y lucha, por ese motivo nos esforzamos para cerrar en este espacio.

Me preparo un par de líneas para presentar el acto “¿Ser Anticapitalista hoy?” y doy paso a la compañera Claudia, quien nos habla sobre hacer anticapitalismo en las aulas y la importancia del movimiento estudiantil como dinamizador histórico de luchas sociales. Al terminar, toma la palabra Julia, quien con una intensa experiencia en colectivo de Zaragoza Feminismo Unizar a sus espaldas, hace un alegato sobre por qué no se trata de una lucha del 50% de la población, sino de una lucha fundamental e imprescindible para una sociedad libre y justa. Por último, Oscar nos habla sobre la actual situación social y política en Cataluña, el referéndum del 1-O y la respuesta autoritaria y de recorte de libertades por parte del gobierno central.

Listo, el último aplauso, el último anuncio técnico, deja de grabar la cámara. Damos por cerrado este encuentro estatal de jóvenes. Bajamos una planta y disfrutamos del concierto de la cantautora María Ruiz mientras nos relajamos, conversamos y reímos. Hace 24 horas muchas de las participantes no nos conocíamos, pero ahora todas somos compañeras. Por último, Raquel, a través de su álter ego DJ Perrerías, pincha una selección de canciones feministas que nos pone a bailar y terminar con una sonrisa.

El cansancio con el que me despierto al día siguiente es considerable. A lo largo del domingo abro diferentes medios, twitter y leo mis mensajes. Una agresión a la presidenta de las Cortes de Aragón por parte de un grupo de extrema derecha. La entrada al Bundestag del partido de ultraderecha y xenófobo AfD con un 13% de los votos. La vista puesta en lo que pueda ocurrir esta semana en Cataluña.

Y me convenzo cada vez más de que sí. Que claro que sí. Que todo el esfuerzo, que todos los dolores de cabeza con los que podamos acabar, son necesarios, que valen la pena. Que conseguir juntar a cien jóvenes de diferentes y diversos territorios durante un fin de semana para formarse, debatir y proponer acciones es necesario. Porque necesitamos a 100, a 1000 y a más de 10 000 jóvenes concienciadas de que una sociedad libre y justa tan posible como imprescindible. Y porque necesitamos formarnos, conmovernos y organizarnos para luchar por ella.