Patri Amaya | Más de 200 mujeres nos reunimos en Elche el pasado 23 de Septiembre para organizar juntas la huelga del próximo 8 de marzo. Desde todos los rincones del Estado y también desde Portugal, Italia y México. Por la mañana se hizo puesta en común de la experiencia del año pasado con mesas de trabajo sobre la huelga estudiantil, de cuidados, de consumo y laboral. Por la tarde mesas de trabajo para poner en marcha la huelga: cómo coordinarnos a nivel estatal, acciones comunes, contenidos del manifiesto, herramientas de difusión, qué relación tener con partidos e instituciones…. Un solo día, corto pero intenso, en el que también pudimos conocer de primera mano la experiencia de huelga de algunos colectivos (las Kellys de Benidorm, la vaga de totes, las trabajadoras de las residencias de Bilbao…)

Ya en junio algunas compañeras participaron de un encuentro en Madrid, donde empezaron a trabajar y debatir sobre cómo hacer que este 8 de Marzo aún salga mejor que el anterior, y donde se planteó la necesidad de tener un encuentro estatal en el que organizarnos todas. Migrantes, trabajadoras, estudiantes, amas de casa, trans, lesbianas, bi, con diversidad funcional, activistas feministas, sindicales y de otros movimientos sociales, desempleadas … Todas nosotras, las que movemos el mundo y pretendemos pararlo. A nuestra forma. Desde nuestra particular forma de estar en el mundo y de entender la lucha. Desde abajo: creando e inventando otras formas de luchar, de visibilizarnos, de hacer huelga, de organizarnos…

Hay algo distinto en los espacios feministas, no mixtos. Es reconocerte en las otras, en sus experiencias, en sus luchas, en sus dificultades, en sus anhelos… y tomar conciencia de que eres parte de un sujeto colectivo y de que juntas no hay quien nos pare. Que detrás de cada compañera de las que estábamos allí había muchas otras: en su pueblo, en su ciudad o en su colectivo. También darse cuenta de la necesidad de tener más espacios de encuentro, de poner en común ideas, de debatir, de aprender y de organizar acciones para esponder ante las violencias machistas y ante la precariedad laboral. Espacios donde ir haciéndonos más fuertes, donde saber que no estamos solas.

Es cierto que el movimiento feminista está fuerte, y creciendo, no hay nada más que ver las imágenes del acto de Silvia Federici en Madrid, con 1000 personas que desbordaron la sala e improvisaron una asamblea para hablar sobre la huelga. Una huelga que esperamos que tome forma en las aulas, en casa, en el trabajo y en la calle. Sin obviar las dificultades que nos encontraremos y que, a pesar de gozar de buena salud, también el movimiento feminista tiene sus debilidades.

Necesitamos ir tejiendo redes entre nosotras para ir creando una coordinación fuerte. Para ir construyendo nuestro propio discurso, planteando nuestras demandas, las de todas: las de las kellys, las empleadas domésticas o las trabajadoras de las residencias de Euskadi. Las de quienes han protagonizado la lucha contra la precariedad laboral y visibilizando a las que somos invisibles.

No partimos de cero. A pesar no tener esas redes creadas, sí hay experiencias que hemos vivido juntas: la lucha por el aborto, contra Gallardón pero también contra la ley del PSOE que nos manda 3 días a casa para reflexionarlo mientras nos dan cita en la concertada o nos mandan a otra ciudad. La lucha contra las violencias machistas (contra el sistema que nos asesina y que día a día nos incomoda, nos humilla, nos precariza, nos invisibiliza, nos recorta…). Compartimos la solidaridad al abrir nuestras puertas para ayudar a Juana Rivas, apoyando la desobediencia a leyes injustas, porque tenemos a muchas Juanas a nuestro alrededor. Sabemos que la solución pasa por nosotras, por la calle, y no por un pacto en un despacho entre quienes nunca han estado en nuestro lugar y además llevan años desmantelando nuestros derechos. Compartimos la idea de un feminismo radical, y desobediente, que tiene que poner patas arriba el sistema, que tiene que ser interseccional para no dejar a ninguna de nosotras fuera.

Sin embargo, sí nos falta pensar juntas sobre estrategia, sobre nuestras reivindicaciones. Nos falta tener mecanismos que nos permitan responder rápido y a la vez, si es necesario, redes para proteger a quienes lo necesitan. También marcos de coordinación donde construir, desde abajo, movilizaciones, marcando nosotras nuestra agenda. Necesitamos una estructura de coordinación estatal que desborde a quienes pretenden encajarnos en su feminismo institucional y neoliberal, y que nos permita ser un movimiento autónomo, no subordinado a intereses partidistas. Sin organización, otros tomarán las decisiones, marcarán los ritmos y hablarán por nosotras. Si algo tenemos claro quienes participamos en el encuentro de Elche, es que tenemos voces propias y que somos capaces de hacer aquello que nos propongamos. Lo sentimos en Elche y lo vemos día a día en nuestras amigas, nuestras hermanas, nuestras madres, nuestras vecinas, nuestras abuelas… Tenemos un camino que recorrer juntas, escuchándonos, dando cabida a las diferencias y tejiendo también lazos con quienes lucharon antes que nosotras y que tienen mucho que enseñarnos.

Este primer encuentro ha sido imprescidible para poner en común ideas y propuestas, nos falta darles forma, organizarlas y ponerlas en marcha. Nos volveremos a ver antes de marzo para ello.