Patricia Grela | Galiza no arde, Galiza es quemada. La ola de incendios de las últimas horas deja un país devastado por el fuego y cuatro personas muertas, muchas fueron evacuadas de sus casas y muchas otras se mantienen en alerta. Los intereses del capital y un gobierno a su servicio, ponen en riesgo a todo aquel que se ponga en medio de sus beneficios.

Este fin de semana, Galiza se está viendo afectada por más de 140 incendios. Un dato terrible de por si, pero más cuando estamos hablando de un mes de octubre que ya duplica las cifras habituales.

Nos encontramos en uno de los otoños más calientes y secos; la falta de lluvias, el viento y el acercamiento del huracán Ophelia a Galiza es el peor panorama posible para la extinción de incendios. Sin embargo, esta situación empieza a ser habitual.

La irresponsabilidad del gobierno de Núñez Feijóo en materia forestal, agraria y de desarrollo rural está poniendo en peligro a nuestro país y su gente, existiendo una correlación evidente entre la virulencia de los incendios y la despoblación y envejecimiento del rural gallego.

Tan solo pasaron 15 días desde el despido de los 436 brigadistas contratados para el plan antiincendios del verano y de los que el presidente de la Xunta aseguró no afectaría en la lucha contra el fuego y hoy Galiza está quemada.

La inexistente planificación de prevención y extinción de incendios junto con una política forestal basada en la eucaliptización con el fin de enriquecer a las grandes empresas madereras y celulosas como FINSA e ENCE, están destruyendo el medio, el paisaje y poniendo en peligro a la población sin ningún tipo de responsabilidad política. Son muchos los intereses económicos y políticos que encubre el fuego gallego. Esta semana, el Partido Popular impedía la tramitación de la modificación de la Ley de Montes en el Senado propuesta por el grupo parlamentario de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea en la que se pretendía eliminar los supuestos que permiten urbanizar suelos forestales devastados por los incendios.

Una de las estrategias de la consellería fue recuperar la política informativa de la Xunta de Fraga, en la que solo se informa de los incendios de más de 20 hectáreas o de las áreas pobladas o protegidas por su valor ambiental, así como no informar en tiempo real. De esta forma, muchos incendios quedan invisibilizados para la mayoría de la población. En esta ocasión RTVG mantuvo un silencio informativo inaudito hasta última hora, cuando el fuego ya rodeaba la ciudad más grande de Galiza, el ayuntamiento de Vigo, y se conocía la aparición de dos personas sin vida en una furgoneta calcinada.

La improvisación constante de Ángeles Vázquez (titular de la Consellería de Medio Rural) en materia de extinción, ya levantara críticas en julio, cuando las entidades que forman el Consello Forestal de Galicia lo abandonaran para denunciar la ausencia del Pladiga (Plan de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales de Galicia) unos días antes de empezar el período de máximo riesgo de incendios. Denunciaron también que la forma habitual de actuar de la consellería es impedir la participación de las entidades involucradas en dicho plan y eliminar toda posibilidad de debate.

Debemos recordar también que este mismo año, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) responsabilizó a la Xunta por la muerte de los brigadistas en 2010, debido a la falta de recursos y seguridad.

Las promesas electoralistas, las fotos con mangueras y los lamentos a posteriori no van a salvar a Galiza del fuego. Los parches no funcionan cuando no existen nin políticas eficaces nin voluntad de proteger el medio rural ni el medio ambiente. Es el momento de movilizarnos para pedir responsabilidades y exigir otra política forestal y agraria junto con planes de prevención y dotación antiincendios eficaces para proteger el país.
#LumesNuncaMáis

Arde Galiza