LA HERENCIA

Mi madre me enseñó a bordar:
el dedal en el dedo corazón,
a usar el hilo en hebras cortas;
me enseñó a hacer vainica doble
y a ordenar la vajilla de las fiestas:
primero las bandejas, después
los platos y las copas.

Mi abuela me enseñó a planchar:
el pañuelo de niño se plegaba
en un triángulo, como le de soltera,
sólo el de caballero se plegaba
en forma de rectángulo.

–Entonces, eres hija de una buena familia.
–No, soy la hija de las criadas.

(Cristina Morano)