Teresa Aranda | Hace ya tiempo que las vecinas y vecinos de la Barriada del Carmen, en el Distrito Macarena de Sevilla, se dieron cuenta de que nadie vendría a solucionarles los problemas del día a día. Descubrieron que el bienestar y la calidad de vida en el barrio, la habitabilidad y mejora del entorno y una adecuada convivencia dependen en gran medida de la actuación de los poderes públicos sobre el territorio, pero mucho más de la toma de conciencia de que el lugar en el que viven pertenece a todas y todos, de la existencia de una relación fructífera con sus representantes en las instituciones basada en la comunicación y el diálogo, y sobre todo, de la lucha vecinal. Y comenzaron a organizarse.

Una de las problemáticas que detectaron, aunque no la única (se atisban también los crecientes efectos de la turistificación, existen los llamados pisos-cárceles y sus consecuencias para la movilidad de las personas, entre otras cuestiones) era la falta de uso, dejadez y desmantelamiento de instalaciones deportivas que en la actualidad permanecen cerradas como resultado de una concatenación de errores en la gestión de las mismas por parte del Ayuntamiento, hecho que ha llevado a la inutilización de dotaciones municipales que antaño habían sido ejemplo de buen funcionamiento y referente para toda la ciudad. Se trata de una piscina que fue la primera climatizada en Sevilla, sede de importantes competiciones deportivas en el pasado y lugar de entrenamiento incluso de deportistas de élite, así como elemento de ocio y terapéutico para personas mayores, niñas/os y resto del vecindario, que disponía de una infraestructura de alto nivel en un barrio popular, al alcance de cualquier persona. Es el caso que nos ocupa, he aquí la historia:

La piscina cubierta del Centro Deportivo “Virgen de los Reyes” lleva cerrada tres años, desde 2014 tras un largo periodo de falta de mantenimiento e inversión. La empresa encargada de su aprovechamiento Surpool Servicios Acuáticos Integrales, no ingresó durante dos años de gestión los 138.802,97 euros del debido canon por explotación, dinero que nunca llegó a recibir el Ayuntamiento. Además había dejado de pagar los gastos en Seguridad Social por lo que el Instituto Municipal de Deportes (IMD) tuvo que asumir una deuda de 500.221 euros como responsable subsidiario. Esta situación motivó el embargo de la concesión, y la puesta en marcha de una nueva subasta que ganó Atlántico Sur 2008, empresa que al igual que su antecesora incumplió las obligaciones de conservación y mantenimiento del lugar, lo que llevó al cierre definitivo por motivos de seguridad y sanitarios. Todo este cúmulo de despropósitos nos colocan en la actual coyuntura: unas instalaciones necesarias, útiles y de bien común que en nombre de la externalización y la creencia de que “lo privado” funciona mejor, continúan inservibles y condenan al erario público a tener que realizar un considerable desembolso de fondos para procurar su reutilización.

A pesar de que allá por el año 2015 el entonces candidato del PSOE a la alcaldía, Juan Espadas, venía prometiendo en plena campaña electoral revertir el modelo de privatizaciones fomentado por el PP en los servicios públicos deportivos, promover el carácter social y el deporte base, dos años más tarde encontrándose ya en el gobierno demuestra que aquellos atrayentes propósitos han caído en saco roto, no queriendo escuchar las demandas de la ciudadanía y apostando de nuevo por la privatización como única vía que posibilite la reapertura del edificio. Tras la creación hace varios meses de la Plataforma Vecinal Pro-Reapertura y gestión pública del C.D. “Virgen de los Reyes”, las vecinas y vecinos han solicitado de forma reiterada la puesta en funcionamiento de la piscina bajo gestión pública. Han convocado asambleas, concentraciones y manifestaciones, han asistido a plenos e incluso instaron a ediles y responsables del tema a reunirse para negociar y llegar a un acuerdo satisfactorio para todas las partes. El pasado 3 de octubre la Plataforma organizó unas jornadas y mesa técnica donde vecindad, profesionales, técnicos y diferentes colectivos aportaron ideas, propuestas, opciones viables e interesantes para la gestión del espacio. Desde el consistorio se ha hecho caso omiso.

Es más, sin recoger las inquietudes de la Plataforma ni dar lugar a resolver el desencuentro, pocos días después fue publicado el pliego de condiciones para la licitación de un nuevo contrato de explotación mediante concesión administrativa del “Virgen de los Reyes”. En el pleno del 28 de julio de 2017 el grupo municipal PARTICIPA Sevilla había presentado una moción que recogía las reivindicaciones vecinales y de la Plataforma a fin de lograr un compromiso por parte del Ayuntamiento para la reapertura y recuperación de la piscina como actuación prioritaria. Además requerían el estudio de diferentes posibilidades que facilitasen la gestión pública.

El proyecto del PSOE para la rehabilitación y ampliación del centro deportivo, apoyado por PP y Ciudadanos, y motivado en un presupuesto que valoraba el coste de la operación en casi cinco millones de euros, pasa además de la puesta en servicio de la piscina, por la construcción de una nueva zona de gimnasio y dos aparcamientos, lo que supondrá posponer la apertura varios años y lo que es aún más grave, estipula una duración de la concesión a la empresa privada de 40 años, prorrogables hasta 50, es decir, implicaría la perdida total del control sobre unas instalaciones públicas municipales durante un prolongadísimo periodo de tiempo, en detrimento del uso y manejo públicos de las dotaciones deportivas de la ciudad. De otro lado la propuesta de PARTICIPA, secundada por Izquierda Unida, recoge el desarrollo de las actuaciones en dos fases. Una primera que consistiría en la reforma y adecuación de la piscina al objeto de estar en condiciones de apertura en aproximadamente año y medio presupuestada en millón setecientos mil euros, y una segunda fase posterior de construcción del gimnasio y ampliación de los equipamientos, con un coste en torno a cuatro millones, perfectamente asumible, y que conllevaría múltiples ventajas: todo el beneficio de explotación pasa a engrosar las arcas públicas, no se pierde el derecho a uso de una propiedad municipal, se aseguran tarifas económicas y asequibles para cualquier ciudadano/a, se protege el interés general y la accesibilidad universal, la prestación de un servicio adecuado y adaptado a diferentes tipos de usuario/a y el impulso del empleo público de calidad.

Vistas las alternativas, solo cabe decir que obviamente las y los vecinos optan por la segunda; lamentablemente el gobierno del Sr. Espadas no ha querido atender a razones y como ya se ha mencionado, ha optado una vez más por la externalización de servicios y puesta a disposición de los recursos en manos privadas. Sin embargo, si algo se ha demostrado en infinidad de casos como éste es que las privatizaciones no son la panacea, al final el parche acaba recayendo en el contribuyente. Cuando se recurre a ellas para intentar tapar la inoperancia o falta de diligencia de los/las representantes públicos, cuando se intenta convencer sin argumentos de que lo público no funciona y de que solo nos queda recurrir a la inversión privada para ahorrar costes, pensemos: No es cierto. Sí que se puede gestionar eficientemente realizando una apropiada distribución de recursos, sí que se pueden abaratar costes administrando con sentido común y priorizando actuaciones, sí que es posible prestar un servicio de calidad a costes asumibles por las arcas públicas. Es cuestión de tesón, empeño y voluntad política; consiste en acatar el mandato de la mayoría de la población. La política municipal no es un negocio.

Por eso en la Macarena no vamos a quedarnos de brazos cruzados. Seguiremos peleando por nuestros derechos, por un barrio digno, por una colectividad empoderada y la puesta en valor de lo cercano, de aquello que nos une y nos define como comunidad. No queremos infraestructuras hechas a medida de la élite, no necesitamos grandes proyectos que acaben desvirtuando la vida en el barrio. No hablamos únicamente de un lugar, una piscina, un gimnasio… decidimos el modelo de ciudad que pensamos construir.

¿Una ciudad participativa, diversa y plural? ¿O una Sevilla elitizada, cerrada a sus gentes y vendida a los intereses corporativos? ¿Una ciudad accesible, económicamente sostenible, enfocada a lo social y capaz de generar riqueza y bienestar para sus habitantes? ¿O una Sevilla disgregadora, privatizada, de espaldas a las necesidades de sus barrios y anclada en el inmovilismo? Lo tenemos claro: Sevilla para sus gentes, todas ellas.

 

Teresa Aranda es activista vecinal de la Macarena y militante de Anticapitalistas.