Pepe Mejía: “El Gobierno deja hacer a las hordas fascistas y no pone los medios para combatir el racismo en las calles”.

Roxana Yrivarren Buzaglo | Pepe Mejía es un activista de “largo recorrido”. Nos cuenta que ya se opuso a la primera ley de extranjería y hoy está –junto con otras compañeras y compañeros- en la organización de la manifestación contra el racismo que se celebrará el próximo domingo 12 de noviembre en Madrid. Devoluciones en caliente, ley de extranjería, cierre de los Centros de Internamiento (CIE), derecho al voto, contra la militarización de las fronteras son algunas de sus reivindicaciones.

Pregunta.- ¿Qué es el racismo?

Respuesta.- El racismo es una forma de comportamiento que rechaza a otra persona que no es de su raza o color de piel. Menosprecia a otro ser humano y le discrimina. Practicar el racismo es practicar la violación de los más elementales derechos humanos.

P.- Después de muchos años de residencia en Madrid ¿consideras que la sociedad madrileña es xenófoba?

R.- Desde mi punto de vista existen políticas institucionales, permisivas desde las esferas del gobierno, que permiten esa xenofobia. Dentro de la sociedad hay grupos sociales que practican la xenofobia y el racismo, y que en muchos casos van de la mano del fascismo. Estas conductas se deben combatir desde la educación, los colegios, pero también adquiriendo una mayor conciencia del peligro que supone estas prácticas para la convivencia. Estamos en una sociedad multicultural y el respeto a las diferencias es fundamental. Todas y todos somos seres humanos y ciudadanos. El Estado es el primero que debe garantizar estos derechos y fomentar la pluralidad en la convivencia.

P.- Tu que llevas muchos años haciendo el seguimiento de las actuaciones de las instituciones públicas en España ¿piensas que los cuerpos de seguridad del Estado, encargados por velar los derechos de los ciudadanos, traslucen rechazo hacia la comunidad inmigrante?

R.- La Comunidad de inmigrantes sufre día a día controles de identificación por las calles. Muchos de estos controles se realizan sólo por el color de la piel. Estas prácticas son discriminatorias y en muchos casos se ha hecho saber en los juzgados. Pero la institución protege a sus funcionarios y es muy difícil que esas denuncias de discriminación prosperen. Pero existe un hecho real: en barrios determinados de las grandes capitales la policía va a por los y las inmigrantes. Otra cuestión importante son las devoluciones en caliente. Nosotras estamos en contra y exigimos al Gobierno que cumpla con el Convenio Europeo de Derechos Humanos y la sentencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos en esta materia.

P.- Estamos a 25 años del asesinato de la inmigrante dominicana, Lucrecia Pérez Matos, la primera víctima del racismo y la xenofobia en España; ¿crees tú que esta muerte ha servido para disminuir las actitudes racistas?

R.- Lucrecia fue asesinada por un Guardia Civil de confiesa ideología fascista. Cometió el asesinato con premeditación y alevosía y después de cometerlo se fue con sus amigos fachas a seguir tomando cañas. El hecho conmocionó a la sociedad en su conjunto pero lamentablemente hoy en día, las actitudes racistas y xenófobas, van creciendo de la mano del fascismo. El Gobierno deja hacer a las hordas fascistas y no pone los medios para combatir el racismo en las calles, en las escuelas, en los institutos, en la universidad. Al racismo no sólo se le combate desde las instituciones y una legislación apropiada sino desde la organización de colectivos sociales y la práctica de la multiculturalidad y la multietnicidad. Considerar a todas las personas por igual. Que tengamos los mismos derechos. Por ejemplo, derecho a voto. Manda narices que inmigrantes que tienen Residencia y pagan impuestos no puedan votar y elegir a sus representantes.

P.- Diversos organismos internacionales han señalado que dentro de los Centros de Internamiento para Inmigrantes, los llamados CIEs, se trasgreden los derechos fundamentales de la población inmigrante. ¿Consideras que estos Centros deben cambiar sus políticas para que no sean centros represivos sino espacios que respeten los derechos fundamentales de esta comunidad?

R.- Vamos a ver. Las personas que se encuentran recluidas en estos Centros de Exterminio son personas que han cometido una falta administrativa. No han cometido ningún delito. Por otro lado, según la legislación no están encarcelados y si “retenidos” para su posterior expulsión. Pues bien. Todo el proceso es una carrera de obstáculos para regularizar la situación del o la inmigrante. El objetivo final de los CIEs es acogerlos hasta lograr su expulsión. Derivamos dinero público para expulsar a ciudadanos y ciudadanas que han cometido una falta administrativa y no invertimos esos dineros en políticas sociales y públicas. Hay empresas que se lucran por la permanencia de los CIEs. Detrás de la persecución de inmigrantes, detrás de la política del FRONTEX, existe un suculento negocio de grandes empresas no sólo españolas sino europeas. Y estas empresas lo que menos quieren es que no haya controles migratorios, que no haya CIEs porque sino su negocio se va al carajo. Y los Gobiernos, en lugar de ayudar a fomentar la integración, la multiculturalidad, lo que hace es favorecer los intereses de esas empresas. Los CIEs no deben cambiar, deben desaparecer. Son guantánamos en Europa en pleno siglo XX.

P.- Dentro de la comunidad inmigrante existe una amplia oposición a la Ley de Extranjería ¿qué opinión te merece?

R.- Bueno, la ley de extranjería tiene una larga data, desde el año 2000, aunque hay el precedente de la ley de 1985. Desde las distintas comunidades de inmigrantes, y desde hace ya muchos años, venimos pidiendo la derogación de la ley de extranjería porque no cumple con uno de sus principales objetivos: garantizar nuestros derechos y porque no reconoce nuestra condición de ciudadanos y ciudadanas. Utilizan la ley para criminalizarnos, para implicarnos con el terrorismo internacional y fomentar la islamofobia. Los poderes públicos utilizan la ley para expulsarnos y no conceder el derecho de asilo. Criminaliza a las personas que cobijan a inmigrantes indocumentados. Condiciona el derecho a la salud a estar empadronados, y oficializa las limitaciones en el acceso a las ayudas en materia de vivienda a los residentes de larga duración entre otras cosas. La ley está más centrada en la seguridad nacional y el rendimiento económico que en la aproximación a los inmigrantes como personas que también son titulares de derechos humanos y a las que el Estado debe garantizar su protección.

P.- El próximo domingo 12 de noviembre habrá una manifestación en Madrid que parte de Cibeles hacia Sol. ¿Por qué es importante asistir y participar y qué podría ayudar esta movilización en beneficio de los derechos de los inmigrantes?

R.- Por un lado, es importante que el colectivo y la comunidad inmigrante y racializada se movilice para conseguir una presencia en la calle y traslade sus demandas a los partidos políticos e instituciones. También es importante que el conjunto de la ciudadanía se movilice junto con el colectivo inmigrante para defender derechos y libertades. En la defensa de los derechos y las libertades, contra la represión y la criminalización de colectivos y entidades ciudadanos estamos todos y todas juntos. Por eso animo a la participación para seguir presionando a los poderes públicos en favor de una sociedad multirracial, con derechos, en la cual se respete a todas las personas.