Maria Panariello y Marta AutoreNon Una di Meno vuelve a hacerse marea por las calles de Roma. Lo hace a un año de distancia desde el 26N de 2016, la fecha en que este movimiento irrumpió en la escena política italiana al grito de “Basta feminicidios, vivas nos queremos” y lo hace empuñando un Plan Feminista, el primero de la historia de los feminismos italianos, fruto de un enorme trabajo de escritura colectiva.

Más de 100 mil mujeres, trans, subjectos lgtbi y queer, juntas a sus aliad@s (entre los que hay también muchos hombres), han marchado el sábado 25N desde Piazza della Repubblica hasta Piazza San Giovanni. Un grito antisexista, antiracista y anticapitalista que ha atravesado el centro de la capital, a menudo teatro de episodios de atroz violencia contra mujeres y de género, pero también laboratorio de políticas seguritarias. “Las calles libres las hacen las mujeres que las atraviesan” no es solo un eslogan que quiere desmontar a la deriva militarista de nuestras ciudades, sino más bien quiere construir nuevos espacios de lucha y conquista.

Las mujeres han dicho claramente lo que en los medios empezó a aparecer solo en las últimas semanas con los escándalos de las agresiones sexuales en Hollywood. Esto es: que la violencia es un factor sistémico y que está presente en cada aspecto de nuestra sociedad: hay violencia en la familia, en las relaciones, en los lugares de trabajo, en las fronteras, en las políticas institucionales, en los medios.

En un país en que cada dos días una mujer es matada por un hombre, en que 1 millón 400 mil mujeres entre 15 y 65 años han declarado haber subido acosos sexuales; en que la brecha salarial no ajustada es del 43,7%, en que el índice de inactividad para las mujeres es del 44%; en que muchos centros antiviolencias están cerrando y el derecho al aborto está garantizado solo sobre el papel; en que los medios utilizan cada día mas un lenguaje victimizador y tienden a hablar siempre solo de la víctima y nunca del violador, repitiendo el estribillo del “raptus de locura” y patologización del macho; en ese País las mujeres han hecho irrupción en la escena política, convirtiendo el #metoo en #weToogether, la lucha de una que se convierte en lucha de todas. Frente al carácter sistémico de la violencia, las mujeres han llevado en las calles el Piano Femminista contro la violenza contro le donne e la violenza di genere, un documento de 57 páginas escrito de forma colectiva durante un año de encuentros territoriales y 5 asambleas nacionales.

Un documento muy importante, que toca temas que van desde la educación hasta el derecho al aborto, desde la violencia económica y la precariedad hasta la abertura de las fronteras, desde la violencia ambiental hasta la autoformación, desde las vías de salida de la violencia machista hasta la defensa (y la conquista) de espacios feministas autogestionados por las mujeres.

No somos meras víctimas entonces, más bien sujeto activo y proactivo. Porque, mas allá de la capacidad de irrupción masiva en las calles, la fuerza de este movimiento es un nivel de auto-organización y capacidad de elaboración colectiva, analítica y de propuesta, capaz de superar las diferencias existentes entre las animas del movimiento, de tradición políticas, geográficas y generacionales. Lo demuestra la enorme asamblea nacional del domingo, 26N, en la facultad de Psicología de la universidad Sapienza de Roma, en que más de 500 mujeres desde toda Italia se han reunido en una larga y emocionante plenaria, para hacer frente a los retos de los próximos meses: difundir el Plan Feminista Antiviolencia para llegar a todas las que todavía no participan; profundizar la dimensión global del movimiento feminista a través de la creación de momentos de encuentros internacionales para compartir retos y prácticas de lucha; empezar a plantear una hoja de ruta, o, más bien, una hoja de lucha, para dar pelea sobre cada de los puntos contenidos en el Plan; defender los espacios de mujeres bajo ataques y recortes (como centros antiviolencias y consultorios).

La asamblea se cierra, cuando ya atardece, entre el cansancio típico del final de los días de lucha y un enorme entusiasmo durante la lectura del llamamiento para el paro de mujeres del próximo 8 de marzo por parte de las feministas argentinas (https://www.facebook.com/notes/ni-una-menos/la-marea-no-se-detienenosotrasparamos/733989093458942/), fecha de movilización ya asumida por Non Una di Meno.