Daniel Albarracín | Desde la llegada en 2006 de Evo Morales al poder, la sociedad boliviana ha cambiado sustancialmente. Ha desarrollado un modelo de capitalismo andino-amazónico (Toussaint, E; 2008) basado en una mayor intervención estatal. Recuperó para el sector público los hidrocarburos y estatalizó los latifundios. Ha hecho posible una significativa redistribución que ha venido reduciendo sensiblemente los niveles de pobreza. Se ha comprometido por avanzar en el respeto e inclusión de la mayoría indígena, sus costumbres y lenguas. Durante todo este tiempo, a pesar del acoso interno de la burguesía nacional, sobre todo del Este del país, plasmada en conflictos como el territorial de Santa Cruz, en gran parte mitigado, la economía boliviana ha conseguido estabilizarse, sosteniendo un vigoroso crecimiento económico y una significativa redistribución.
Sin embargo, se observan signos de agotamiento del proyecto, dentro de su estabilización, que debieran alertar sobre la necesidad de su renovación.

El Diario Nacional de Bolivia La Razón, informaba que la economía boliviana crece en 2017 al 3,94% del PIB, un crecimiento notable salvo si lo comparamos con el vigor de la actividad de los años anteriores, en la que sólo en 2010 se creció a un ritmo menor. Realmente el ciclo boliviano se va ralentizando, posiblemente fruto de varios factores. El primero, la caída del precio de los hidrocarburos, que sólo recientemente se ha revertido. Pero también por la propia caída de la demanda de gas natural de Brasil. Algo que repercutirá en que la paga extra de Navidad, el segundo “aguinaldo”, no se repartirá este año, como ya sucedió en 2016, al no llegar al 4,5% de crecimiento de la producción exigido.

En años anteriores hemos visto como la economía boliviana se orientaba a facilitar cierto grado de redistribución, con crecimiento de los salarios reales, y una política social que ha mejorado las condiciones de vida de las clases populares.

Bolivia, ha disfrutado de un ciclo económico positivo más largo que otros países comprometidos con el modelo de desarrollo bolivariano. Ha persistido en su dinámica de desplegar una política redistributiva y antioligopólica privada. Sin embargo, apenas ha logrado modificar el modelo productivo nacional.

A este respecto, la economía boliviana sigue siendo dependiente de su explotación, casi monocultivo, de los hidrocarburos y diversas actividades agropecuarias. Mantiene una fuerte dependencia externa de las economías brasileña y argentina. Recientemente está llegado a acuerdos con Brasil para proseguir su venta de gas, y se ponen en marcha megaproyectos de presas (El Bala y Rositas) que amenazan la biodiversidad y pueden causar desplazamientos de población indígena. En suma, toda esta política incrementa su dependencia económica, sujeta a los vaivenes de países del entorno, del precio de los hidrocarburos, y se sustenta en una fuerte agresión a su medio natural.

Hasta la fecha, el MAS ha ostentado un fuerte respaldo electoral, a pesar de los embates de la derecha. Pero el contexto latinoamericano se ha insertado en un ciclo regresivo políticamente hablando, con cambios de signo político en Brasil y Argentina, y en donde otros países como Venezuela y Ecuador están encontrando límites a su proyecto muy sensibles, tanto por la oposición interna, el acoso internacional como por el agotamiento del modelo de desarrollo aplicado.

Bolivia también cuenta con una oposición interna dura, que en episodios anteriores ha generado tensiones secesionistas. El proyecto plurinacional boliviano consiguió sortearlas, con una fuerte descentralización municipal pero manteniendo las principales políticas desde el centro.

El proyecto masista procura renovarse y tiene ahora la oportunidad de intentarlo. Por el momento hay una preocupación por la coyuntura electoral, donde las próximas elecciones judiciales (Bolivia es uno de los pocos países donde se elige al poder judicial) puede dar, esperemos que no, malos resultados a aquellos cercanos al gobierno.

El proyecto parece carecer de nuevas ideas, y se observan rasgos de dificultad para movilizar a las bases sociales campesinas e indígenas, que se sumaron al proyecto al ver reconocida su idiosincrasia, por la redistribución facilitada, pero que ahora su proyección les puede parecer poca para colmar las nuevas aspiraciones que han ido surgiendo. La solicitud de renovación de un posible mandato para Evo entraña un recurso que confía el futuro político a la inspiración carismática más que a un proyecto político renovado capaz de abordar los desafíos y contradicciones a los que se enfrenta el país y el modelo de desarrollo bolivariano.

El proyecto de transformación social, tiene no sólo opciones para la continuidad política también lo tendría para renovarse y avanzar ante dichos retos. Aún disfruta de importantes reservas de una época de bonanza anterior, gracias a los resultados macroeconómicos que brindaron los hidrocarburos. Esta base ofrece, sobre todo en un país como Bolivia, condiciones para el inicio de la sustitución del viejo modelo extractivista por un modelo productivo basado en energías renovables, capaz de producir lo suficiente con menos materias primas. Quizá deba comenzar por la formación de personal capacitado para innovar el sistema de producción local adaptándose a sus condiciones regionales. ¿Por qué no una Fundación científica pública, quizá en acuerdo con otros países amigos, que prepare a personal cualificado para emprender el cambio técnico y social que haga posible y sostenible una industria y un modelo de desarrollo agrícola propios?. A este respecto, cabe mucho por hacer con una acción decidida del sector público, promoviendo todo lo necesario para que todos los bienes comunes posibles se extiendan socialmente.

La renovación internacionalista del proyecto bolivariano podría pasar por alcanzar nuevos acuerdos de cooperación complementaria que hicieran real un desarrollo endógeno y participativo con las comunidades, abriendo paso a un camino propio, fundado en el cambio y la diversificación productiva, sostenible y adaptada a los contextos locales, de aquellos países.

Cabe decir, que Bolivia intenta realizar estas reflexiones en varios campos. Ha comenzado, por ejemplo, con el desarrollo de una Comisión Mixta de Investigación sobre los Panamá Papers para cuestionar el papel de los paraísos fiscales y la evasión fiscal observada para más de un centenar de empresas bolivianas. Regular en esa materia, creando registros de beneficiarios últimos de las tramas offshore, controlando el movimiento de capitales, y poniendo coto a algunos agujeros por los que el capital se fuga, constituirían una buena iniciativa. Pero quizá sea más importante y previo comenzar por los cimientos, realizando una reforma tributaria que se dirija al gran capital y las grandes fortunas familiares, parte del cual no paga impuestos al llevarse sus ganancias y patrimonio a jurisdicciones con escasas cargas fiscales, y evitar que recaiga el mayor esfuerzo fiscal en consumidores, trabajadores y pequeños productores. A día de hoy, el régimen fiscal boliviano sigue apoyando sus recursos públicos en impuestos indirectos. Así que tiene la oportunidad, como primer paso, de, sin urgir elevar su carga fiscal en una primera fase, tratar de reducir aquellos para implementar a continuación un impuesto de sociedades con tipos mínimos efectivos mayores, un impuesto sobre el patrimonio o, un aún por inaugurar impuesto sobre la renta progresivo, haciendo mucho más justo el modelo recaudatorio.

En suma, confiamos en que los proyectos bolivarianos puedan proseguir su camino. Ahora bien, el camino al socialismo exige transformaciones de una profundidad que por el momento no están recibiendo la atención que merecen. Creemos que para ello hay que volver a repensar su estrategia productiva, social y medioambiental, sólo sobre cuyas bases es posible sostener y profundizar en el tiempo un modelo político emancipador.

Bibliografía:

García Linera, Alvaro (2015) Socialismo comunitario. Un horizonte de época. Vicepresidencia del Estado, Presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacionalh: https://www.vicepresidencia.gob.bo/IMG/pdf/socialismo_comunitario-2.pdf

Toussaint, Eric (2008) “Bolivia: avances sobre los bienes comunes y la reforma constitucional”: http://www.cadtm.org/Bolivia-avances-sobre-los-bienes

Toussaint, Eric (2009) “¿Un capitalismo andino-amazónico?”: https://www.alainet.org/es/active/33888