COMO OLMOS

No es tiempo para el desánimo o la desidia.
Habremos de enraizarnos como raíces
para que las esperanzas sujeten la alegría
en un abrazo de utopías.
Habremos de enraizarnos como presentes
para que las raíces sujeten la rebeldía
en una transgresora muchedumbre de insurrectos.
Habremos de enraizarnos como olmos a la vida
en el gesto insobornable
en el acto de abrazarnos,
en el guiño a la luciérnaga,
en el hecho hecho de hogaza y agua,
en la mesa compartida donde el nombre que importe
sea el nosotras,
enraizadas a los vientres en parto
como olmos bajo la lluvia
sujetando tierra en el secano,
en este campo grande de la vida.

(Patricia Olascoaga)