Mauricio Rodríguez-Gastaminza Suárez | En estos últimos tiempos el debate sobre la futura configuración del Estado español está mas abierto que nunca. Se está poniendo encima del tablero político todo un abanico de opciones desde las diferentes organizaciones y sensibilidades que habitan en el Estado.

Comencemos por aclarar una diferencia no explicada suficientemente por estos lares, no sabemos si intencionadamente, entre Estado federal y Estado confederal. Un Estado federal esta compuesto por estados autónomos que tienen una amplia capacidad de decisión sobre cuestiones referentes a sus territorios, pero todos ellos comparten la misma carta magna: una única constitución que obliga a todos por igual. Tiene el indudable peligro de una futura recentralización cuando así lo consideren las instacias del gobierno federal y una constitución centralizada que obliga a todos los estados y prima, obligatoriamente, sobre las leyes locales que entren en colisión con ella.

Un Estado confederal está constituído por diferentes repúblicas soberanas constituyentes que tienen sus propias leyes, su propia constitución como ley suprema y deciden en todo momento, libre y democráticamente, el tipo de relación institucional que desean mantener con el resto de las repúblicas. Cada estado decide la clase de instituciones que desean compartir, ya sean económicas, sociales, sanitarias o de defensa. Sus propias constituciones son las leyes que deben acatar, estando estas por encima de cualquier otra legislación de ámbito confederal.

¿Que deberímos afrontar primero? ¿Un referéndum en todo el Estado sobre monarquía y república, o ir construyendo repúblicas constituyentes para después ir articulando su futura relación conferederal o su total indepencia, las que así lo deseen?

Hoy por hoy, con la actual correlación de fuerzas, una hipotética consulta sobre la jefatura del Estado es prácticamente imposible. Parece mas viable, a corto plazo, incidir en los procesos soberanistas periféricos articulando bloques soberanistas nacionales para ir revertiendo la actual correlación de fuerzas en los territorios nacionales donde el soberanismo tiene más arraigo, acelerando allí las luchas, ya que los procesos no tienen por que ir a la misma velocidad ni necesariamente acompasados en todo el Estado.

En Euskal Herria apareció en los medios una propuesta de EH Bildu al PNV para formar un bloque soberanista. Se puede pensar que va dirigido a la franja de votantes decididamente soberanistas del PNV y a sus bases con clara vocación independentista. También puede ser que, emulando al Proces de Catalunya, crean que se puede trasladar a Euskal Herria la alianza puntual que se dió allí entre fuerzas burguesas y radicalmente transformadoras. Las formaciones de derecha catalanas se vieron desbordadas por una sociedad civil decidimente soberanista y republicana, sus expectativas electorales fueron disminuyendo dia a dia y eso les obligó a resituarse.

El PNV es hoy por hoy hegemoníco y es conocida su decidida vocación neoliberal, su pollítica de austeridad con recortes y desigualdad. Nunca va a apostar claramente por el derecho a decidir ya que, con contradicciones, conviven perfectamente con las instituciones españolas y mantienen unos fuertes lazos empresariales con todas las instancias económicas del Estado español.

La configuración de un bloque rupturista en Euskal Herria solo se conseguirá desde la paciencia y la audacia, desde las bases, creando poco a poco músculo en la sociedad civil vasca y elaborando un programa rupturista y democrático de minímos sobre el que confluyan las formaciones políticas, los sindicatos y los diferentes movimientos sociales con clara volunatd transformadora, emancipacipadora e igualitaria.

Mauricio Rodriguez-Gastaminza Suarez es historiador y militante de Antikapitalistak EH.