Manel Barriere Figueroa | La infancia, dicen, es la verdadera patria. Hay quien la ve como un paraíso perdido, un espacio aislado de los sinsabores de la vida en el que deambulamos ajenos al tiempo y a la historia, perplejos ante el mundo adulto que nos espera al otro lado. ¿Al otro lado de qué?

Montedidio es una novela del italiano Erri de Luca que narra en primera persona la historia de un aprendiz de carpintero de 13 años, quien desde una azotea en la que practica con el bumerán que le ha regalado su padre, observa el transcurrir del barrio día tras día. Podría ser que el escritor italiano intentara responder a esa pregunta. Su prosa absorbente, a la vez clara y concisa, se sitúa en un tiempo fugaz de transformación y exilio, el trascendente viaje entre la infancia y la madurez, a la que solemos llegar empujados a la fuerza.

Pero a pesar de lo que puedan decir algunos, un relato, como la vida misma, se inscribe en un contexto geográfico e histórico, que inevitablemente condiciona su razón de ser y sus particularidades. La experiencia universal está ahí, sin duda, pero si la novela lleva el título del pequeño barrio de Nápoles en el que transcurre esa experiencia universal, en lugar del nombre del protagonista, es porque la experiencia concreta de este, su familia, su introducción al mundo del trabajo, su descubrimiento del bien y del mal, son acontecimientos indisociables de lo que Montedidio representa. La posguerra en el sur de Italia, en un barrio de clase trabajadora, de gente humilde que no puede pagar el alquiler, que empieza a trabajar a los trece años, que descubre el sexo y el amor con la vecina porque su universo no va más allá de lo que puede ver desde la azotea, al mismo tiempo que se enfrenta a la crueldad humana, que no es otra que la que lleva implícita su condición.

El bumerán, ligado al protagonista a lo largo de toda la novela, funciona como una doble metáfora. Un juguete que sirve al niño de representación ficticia del mundo adulto, pero que acabará, en un final tan liberador como trágico, convertido en el arma que ha de ser. El pasado y el futuro enlazados por un único gesto revelador. La vida es vida y sus sinsabores siempre los son, sea cual sea tu edad. Es la clase a la que pertenecemos, en un lugar y un tiempo determinados, la que nos empuja dentro o fuera de la infancia.

 

Montedidio
Erri de Luca
Editorial Seix Barral / Booket
2001
152 páginas 7,95 €