Foto: Agencia EFE.

Víctor de la Fuente | Más de 450 detenidos y al menos 23 muertos en Irán mientras se extienden las protestas por todo el país.

Desde el 28 de Diciembre Irán vive una importante movilización en las calles del país, las más multitudinarias desde las protagonizadas en 2009 por gran parte de la población en rechazo a la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad.

Hace más de una semana miles de manifestantes intentaron tomar varias comisarías policiales y bases militares. Las protestas se iniciaron en la ciudad de Mashhad, la segunda más grande del país, pero rápidamente se extendieron a la capital, Teherán y a Isfahán y Rasht.

Las protestas se iniciaron tras el aumento generalizado de los precios, con un ascenso de nuevo del 10% de la inflación. En los productos de primera necesidad. Fruto de La política de austeridad impuesta por el presidente, en el puesto desde 2013. Pero van más allá de la cuestión económica, la población demanda más libertad y democracia y se oyen en las manifestaciones los gritos de “abajo la Dictadura”. La situación del país vivió un importante giro en 2015, producto del acuerdo alcanzado con el G5 y por el cual se retiraron las sanciones impuestas al estado por las superpotencias occidentales, al dar marcha atrás el país persa en su programa nuclear. Los mayores ingresos que recibe el país tras esta medida en poco o nada repercuten a las clases populares iraníes. Precarizadas laboralmente y con cuotas de paro que ya alcanzan al 30% del total de l@s jóvenes del país y supera el 12% para el total de las trabajadoras y trabajadores. Según denuncian los manifestantes este aumento de ingresos se emplea para apoyar al gobierno sirio en la guerra civil que vive desde hace años el país y a los hutís en Yemen.

Diversas organizaciones reconocen su participación en las protestas, entre ellas el Tudeh (Partido Comunista de Irán). Quien llama a apoyar las movilizaciones mediante un comunicado desde su Comité Central para “terminar con la opresión y la injusticia; y lograr el establecimiento de la libertad y la justicia social. Estas demandas solo pueden lograrse a través de una lucha conjunta de todas las fuerzas nacionales y amantes de la libertad sin intervención extranjera.” Defendiendo desde el partido Tudeh la necesidad de evitar la capitalización del movimiento por fuerzas reaccionarias a favor de la intervención de EEUU e Israel.

Por parte gubernamental el presidente iraní Hasan Rohaní ha llamado en varias ocasiones públicamente a la calma y se han bloqueado las redes sociales para menguar así la capacidad de convocatoria de los manifestantes. El pleno del parlamento del país ha reconocido que se ha producido un deterioro de la confianza de la población a causa de diversos casos de corrupción y el aumento del coste de la vida.

Ayer 1 de Enero en una sesión extraordinaria el parlamento iraní acusó a Estados Unidos, a Israel y a Arabia Saudí de fomentar las protestas contra el gobierno. “Nuestro progreso para ellos era intolerable, nuestro éxito en el mundo de la política ante Estados Unidos y el régimen sionista (en referencia a Israel) fue intolerable para ellos” según declaraciones de la agencia nacional de Irán ILNA.

La respuesta internacional y concretamente del presidente de Estados Unidos no se ha hecho esperar. A los varios días del inicio de las protestas, éste escribió un tweet reclamando: “libertad y comida para el pueblo iraní. Y demandando un cambio en el país.”.