Poder Popular | El coche de Deniz Naki, jugador alemán de origen kurdo, recibió dos disparos cuando iba por la autopista regresando de ir a ver a un amigo. El ex-jugador del Sankt Pauli, mítico club antifascista del barrio rojo de Hamburgo, juega en Turquía desde el 2012 y estaba en su país natal visitando a su familia. Naki considera que el tirador puede pertenecer al Servicio Secreto Turco o en cualquier caso está seguro que el incidente guarda relación con sus críticas a Erdogan.

El periplo de Naki desde que decidió jugar en el Estado dónde nacieron sus padres no ha sido fácil. En 2014 después de criticar al ISIS en las redes sociales y apoyar a los Kurdos de Rojava, sufrió un ataque racista en un supermercado de Ankara – feudo de Erdogan – y abandonó el Gençlerbirliği – club de la ciudad dónde jugaba. Después de este incidente y cuando ya había decidido volver a Alemania recibió una oferta del Amed S.K. – antes conocido como Diyarbakirspor. Se trata del equipo de la principal ciudad del Kurdistan turco – Diyarbakir – que viste los colores de la bandera kurda y es propiedad del consitorio municipal dónde gobierna las fuerzas pro-kurdas.

El equipo actualmente se encuentra en tercera división y su enorme carga política provoca que muchos partidos acaben con incidentes, obre todo cuando se desplazan. Naki tuvo el primer encontrazo importante con las autoridades turcas cuando el Amedspor eliminó con un gol suyo al equipo de Bursa – un feudo nacionalista- en la copa y dedicó la victoria al pueblo kurdo en medio de una operación militar fuertísima del régimen de Erdogan contra las poblaciones kurdas. “El Amedspor no se rinde ni se rendirá. Dedicamos esta victoria a los que perdieron su vida o resultaron heridos en los más de 50 días sufriendo atrocidades en nuestra tierra. Larga vida a la libertad” es el mensaje que le costó 12 partidos de sanción.

Durante el mismo 2016 empezaría un proceso judicial contra él por “difundir propaganda terrorista” del PKK por su apoyo a los kurdos del norte de Siria. Esto intensificó las amenazas recibidas y  sin embargo Naki no renunció a seguir jugando en el Amedspor. El año pasado acabó siendo condenado a 1 año y 7 meses de cárcel que ha sido convertidos en libertad condicional.

Cómo el mismo Naki explicaba a la revista Panenka, el acoso que recibe el Amedspor queda bastante más allá de lo que vivió en el Sankt Pauli, dónde ya fue sancionado por enfrentarse a la afición derechista del Hansa Rostock. El kurdo-alemán, que provenía de la cantera del Bayer Leverkusen y había sido internacional con Alemania junto a Boateng o Hummels, se convirtió en un Idolo de la afición del Sankt Pauli por su compromiso con los valores del club e incluso a escrito un prólogo al libro de Carles Viñas y Natxo Parra “St. Pauli. Otro Futbol es posible”.