Oscar Blanco | El movimiento por el derecho a la vivienda y contra la especulación inmobiliaria barcelonés ha empezado hiperactivo el 2018. Es normal. Una vez finalizada la tregua navideña de los juzgados, las órdenes de desahucio y la ofensiva de propietarios y administradores vuelven a ser el día a día de la ciudad. De hecho la expulsión del vecindario y los procesos de gentrificación tienen una larga historia a la ciudad condal, quizás tan larga como la propia historia del capitalismo. Del mismo modo, las resistencia vienen de lejos con experiencias como el Comités de Defensa Económica y la huelga de alquileres ligadas a la CNT del primer tercio del siglo XX.

Sin embargo, se podría situar el inicio de un nuevo ciclo de especulación y desposesión marcado por una burbuja de los precios de lps alquileres – que se extiendo a toda el área Metropolitana y que ya hemos tratado en otras ocasiones a Poder Popular – a finales del 2016, a pesar de que algunos indicadores apuntan antes. El 2017 ha sido un año de desarrollo de la actividad cotidiana de multitud de colectivos a los barrios como el Sindicato de Barrio de Poble Sec, el Grupo de Vivienda de Sants, Ens Plantem Poblenou, Estiércol Sant Antoni, la Oficina de Vivienda de Gràcia o la Red de Vivienda de la Esquerra del Eixample, entre otros.

Desahucios parados, alquileres sociales conseguidos, ocupaciones y otras pequeñas victorias conviven con una sensación de desbordamiento. Por ejemplo, en Ciutat Vella – uno de los distritos más asolados por la especulación – la semana del 16 de diciembre hubo programados hasta 21 desahucios. Nada excepcional. Ahora mismo en la ciudad hay centenares de conflictos abiertos y miles de hogares sufriendo renovaciones abusivas o no renovaciones de contratos de alquiler sin plantear ni batalla. Como muestra el sábado 13 de enero hay unas cuántas actividades de diferentes colectivos que generan un mosaico del actual problema.

En el barrio de la Esquerra de l’Eixample se organiza una paella solidaria con las vecinas de Entença 151. Se trata de uno de los bloques que durante los últimos meses ha caído a las garras de fondos de inversión y donde el vecindario está sufriendo una fuerte campaña de acoso para tratar de vaciarlo, reformarlo y sacarlo al mercado con precios exorbitantes. ¿El motivo? Su proximidad con la Modelo que justo acaba de cerrar.

Cómo en los alrededores del Mercado de Sant Antoni, la inversión pública en reformas urbanas revaloriza los inmuebles de la zona, el vecindario acaba expulsado y bolsillos privados se engordan con beneficios generados por intervenciones urbanísticas pagadas por todas y que pretendían mejorar la calidad de vida. El vecindario de Entença 151 quiere que el Ayuntamiento use el derecho de tanteo y retracto para comprar el edificio como ya hizo en otros casos como Leiva 37. Pero, ¿Qué el Ayuntamiento compre inmuebles a precio de mercado no alimenta la burbuja? ¿Qué tipo de herramientas pueden ser efectivas para evitar procesos de *gentrificació derivados de mejoras urbanísticas? ¿Bloquear los precios de los alquileres durante un periodo en las calles cercanas a la obra?

Una situación similar viven las vecinas de la calle Pons y Gallarça en Sant Andreu de Palomar donde la muerte de la antigua propietaria de una serie de casas ha hecho aparecer los buitres. Las casitas tienen 150 años de historia y algunas habitantes tienen contratos iniciados el 1930. Las inquilinas han reformado los edificios y hecho reparaciones durante décadas y ahora ven en peligro sus hogares. El mismo sábado han convocado un taller de pancartas.

De nuevo en Ciutat Vella, el colectivo Resistimos en el Gótico ha organizado un Encuentro vecinal sobre el derecho a la vivienda donde quieren hacer balance del primer año de actividad. También pretenden hacer una comida popular y actividades infantiles para recuperar el espacio público en la plaza de los Traginers. Intentar recuperar el espacio público apretujado de terrazas y sobreexplotado por el turismo es uno de los retos principales en el distrito, con iniciativas como Fem Plaça. Para acabar de cerrar el mapa del sábado 13 en Horta el tejido asociativo ha convocado una manifestación en defensa del Bloque 17, un espacio de las entidades del barrio en peligro por la especulación. 4 actividades en diferentes barrios que podrían ser más porque como decían los conflictos abiertos son innumerables: el Bloque Llavors recuperado a a los buitres de Vauras Investment y en lucha para conseguir alquileres sociales, la recuperación de viviendas de propiedad pública en Vallcarca, bloques de Sant Antoni adquiridos por fondos dónde los vecinos se están autoorganizando, el vecindario de Andrea Dòria en la Barceloneta que ha conseguido ciertos compromisos de la Fundación del Hospital de Sant Pau…

El moviment contra l’especulació bull a Barcelona