Maureen Zelaya Paredes | Al grito de ¡Fuera JOH! (Juan Orlando Hernández) este sábado 27 de enero, la Comunidad Hondureña y Centroamericana en Madrid se ha manifestado en el centro de la ciudad. Esta manifestación coincide con la fecha en que, en Tegucigalpa, la capital de Honduras, se ha producido el acto de toma de posesión presidencial de JOH. La Comunidad Hondureña en Madrid hace difusión, denuncia y, general, se hace eco de la lucha del pueblo hondureño en las calles de este país centroamericano, desde que el pasado 26 de noviembre de 2017 se diera un fraude electoral, una nueva forma de golpe de Estado para las aspiraciones populares concentradas en la Alianza de Oposición contra la Dictadura [1].

El fraude de las últimas elecciones fue denunciado por los movimientos sociales hondureños y distintas organizaciones e, incluso, organismos internacionales han señalado las irregularidades del proceso. Desde que se produjo el fraude, y más recientemente en la semana previa a la toma de posesión ilegítima de JOH, en diversos departamentos, ciudades y municipios de Honduras, entre ellas en Tegucigalpa, se han realizado protestas, marchas y bloqueos de carreteras, acciones que han sido fuertemente reprimidas por la policía y los militares y que, a día de hoy, suma 30 personas asesinadas por la policía y los militares. El pasado 20 de enero, se convocó un paro nacional “por la defensa de la victoria de la Alianza con Salvador Nasralla, contra el fraude electoral y los asesinatos”, en una jornada que dejó un muerto, varios heridos y detenidos.

A pesar de ello, los actores políticos europeos y regionales, e incluso la solidaridad internacional institucional, se mantienen en silencio ante la violación de los Derechos Humanos que se evidencian en Honduras. La situación actual viene a condensar los graves problemas de las democracias centroamericanas: sistemas económicos y sociales inequitativos y reproductores de una desigualdad estructural; la violencia institucionalizada en el funcionamiento de los aparatos del Estado y las leyes; un sistema electoral hecho a la medida de las élites económicas; el miedo como protagonista de las campañas electorales; la criminalización y persecución de movimientos sociales, etc. [2]

Y es que no hay que olvidar que la crisis actual tiene amplios antecedentes en la presencia de Estados Unidos en la región, y específicamente en Honduras, con claros intereses geopolíticos en la región e intereses económicos, por la presencia de empresas transnacionales. Desde el golpe de Estado a Manuel Zelaya (2009), la persecución y asesinatos de líderes-as defensores-as de los intereses comunes de pueblos indígenas, colectivo LGTBI, sindicatos, etc., ha sido el pan de cada día en la lucha social hondureña.

En este escenario, se vuelve indispensable dar una respuesta urgente desde la solidaridad internacionalista, y avanzar en una necesaria interpretación y apropiación de las luchas compartidas globalmente, y en este caso, respecto a fundamentos básicos de una democracia no neoliberal y profundizar en una mayor conciencia social de y entre los pueblos.

Muchas de las últimas movilizaciones han sido convocadas por la Alianza de la Oposición en el marco de la “Operación fuera JOH” y la Alianza ya ha declarado que, desde este 27 de enero, no reconocerá a la autoridad pública, al mismo tiempo que buscará convocar una Asamblea Nacional Constituyente Originaria. Se abre aquí una nueva etapa a la crisis hondureña, que, como hemos dicho, viene a resumir las crisis de las democracias en los países de la región.

Los días que vienen serán determinantes en el rumbo de Honduras y de la movilización social en la que se sustenta la Alianza de Oposición. Como bien reflexionan desde la Comunidad Hondureña en Madrid, se tiene que avanzar en estrategias que mantengan la lucha viva y que la actual movilización no se pierda en un sentido del “está todo perdido”, una vez JOH ha tomado posesión del cargo y la comunidad internacional calla. Cuando se pierde en la lucha por conquistar el poder político hay que reflexionar sobre el porqué la oligarquía sigue imponiendo su estrategia y porqué nuestra estrategia le ha dado lugar, así como qué tipo de pedagogía hacemos desde los movimientos sociales.

Por todo ello, tenemos que defender la solidaridad internacionalista como una herramienta de la que dicha estrategia pueda servirse.

 

[1] La Alianza de Oposición Honduras, fue creada formalmente el 15 de enero de 2017 en Tegucigalpa, a través de un pronunciamiento de los líderes de LIBRE, PAC y PINU, en la asamblea celebrada por el Partido Libertad y Refundación (LIBRE): https://enalianza.hn/

[2] Lola Sánchez hace un adecuado balance de la situación hondureña en el artículo “El Secuestro de Honduras, crónica de un fraude anunciado”, publicado en El Salto. https://www.elsaltodiario.com/tribuna/lola-sanchez-el-secuestro-de-honduras-cronica-de-un-fraude-anunciado