Fabrizio Burattini y Franco Turigliatto | El 4 de marzo en Italia se vota en las elecciones generales con un nuevo sistema electoral que prevee colegios uninominales con elección directa y colegios plurinominales con elección proporcional para los partidos que a nivel nacional superen el 3%.

Los sondeos dan como primer partido al Movimiento 5 Estrellas (en torno al 27-28%), el PD, partido de gobierno, que cae al 23%, las fuerzas de derecha que crecen, Forza Italia (16%), Liga Norte (13,4%) y Fratelli d’Italia (5,4%); en conjunto podrían alcanzar incluso el 37%.

Ninguno de estos tres alineamientos que concurren por la gestión del capitalismo italiano obtendrá, no obstante, la mayoría absoluta de escaños en el Parlamento, por lo que no puede excluirse un gobierno de coalición nombrado por el presidente de la República.

En el plano social las dificultades oara las clases trabajadoras son enormes. Marcadas por el aumento de la pobreza y la precariedad generalizada, que producen un sentimiento de rabia pero también de impotencia sobre cómo salir de la condición de explotación y opresión. Es un contexto que incrementa la fuerza de atracción para una extrema derecha que, cínicamente, explota la rabia y la impotencia popular para atizar la guerra del penúltimo contra el último.

Las luchas de resistencia obreras y sociales son numerosas, pero dispersas y divididas entre sí, también porque las direcciones sindicales, subalternas a las políticas de la clase dominante, no trabajan para unirlas en una perspectiva de alternativa y de clase.

 

En la izquierda se atraviesa una fase de redefinición

Hace un año un sector del PD [Partito Democratico, el centro-izquierda], (dirigido por personajes como Bersani y D’Alema, que durante años han estado a la cabeza de este partido y del gobierno, gestionando les políticas liberales de la austeridad), marginados por el nuevo secretario Renzi, se han escindido para constituir el Movimento Democratico e Progressita (MDP) y presentándose como la nueva, pero poco creíble, alternativa de izquierda.

La tentativa estival de dos intelectuales, apoyada por Sinistra Italiana y Rifondazione Comunista, de construir un agrupamiento antineoliberal (la asamblea del Brancaccio) naufragó en otoño con la confluencia de Sinistra Italiana (y la marginación de Rifondazione) en la coalición “Liberi e Uguali” propuesta por Bersani. Este agrupamiento (al que se le atribuye un 6-8% en las encuestas) tiene como líder al presidente del Senado Pietro Grasso, con el objetivo de obtener un buen resultado electoral poniendo en crisis a la dirección de Renzi del PD y participando en un nuevo gobierno de centro-izquierda.

El vacío que se ha creado ha encontrado, no obstante, una respuesta positiva en un nuevo impulso desde la base: Potere al Popolo.

La iniciativa procede de un sujeto social, es decir, de un centro social de Nápoles (pero que también es una fuerza política) que ha propuesto una asamblea, muy concurrida, por la constitución de una lista verdaderamente de izquierdas que ha tomado el nombre de Potere al Popolo. El éxito de esta iniciativa expresa la búsqueda de una alternativa política en sectores de jóvenes (y de no tan jóvenes), y también la participación plena de las fuerzas todavía existentes de la izquierda, Rifondazione Comunista, Sinistra Anticapitalista, la red politica y social formada en torno a la plataforma Eurostop, el PCI (una vieja escisión de Rifondazione) y otros.

La construcción de la lista ya ha alcanzado un primer resultado importante. Un resultado que no es recogido por los sondeos ni tampoco en las diatribas de los debates televisivos. Un mes de discusiones online como no se veía en 10 años, millares y millares de activistas, de militantes, de compañeros y compañeras predispuestos a sostener un programa electoral de 15 puntos, que contienen lo esencial de las reivindicaciones expresadas por todos los movimientos que han atravesado y siguen atravesando el país durante estos años. Se trata de objetivos que serán sostenidos durante la campaña electoral, pero que sobre todo animarán las movilizaciones sociales y políticas tras el 4 de marzo.

Reivindicaciones que se plantean atacar todas las cuestiones políticas, económicas, sociales, ambientales adoptadas en los últimos treinta años por parte del capitalismo neoliberal y que todas las principales fuerzas políticas prometen perpetuar y profundizar en los próximos años. El trabajo, el salario, el derecho a la vivienda, la paz, el respeto a los derechos, la autodeterminación de las mujeres, la libertad de opción sexual, la defensa y la reconstrucción de los servicios públicos en la escuela, la sanidad o los transportes, la tutela ambiental. Es un programa antineoliberal radical.

La aparición de la lista Potere al Popolo constituye, por tanto, la única contratendencia frente a las dinámicas en las que se está deslizando desde hace años la vida política italiana. No podemos saber cuál será su resultado electoral, pero ya ha obtenido un éxito llevando a la actividad política y a la movilización energías viejas y nuevas. Una ventana de aire fresco en una habitación cerrada desde hace demasiado tiempo. Nuevas energías que podrán seguir operando tras los comicios del 4 de marzo.

 

Artículo escrito el 22 de enero de 2018. Traducción de Andreu Coll.