Txema Abaigar, Gerardo García Nélida Molina y Stefanie Pailahual |Cuando uno de sus cuatro hijos, el mayor de 11 años, descolgó el cuerpo de su madre, la joven activista mapuche Macarena Valdés, poc@s dudaron de donde podía radicar el origen del ahorcamiento a una de las vigas de su casa. Macarena estaba enfrentada a la transnacional RP Global por la instalación de torres eléctricas en territorio Williche –donde también está su hogar–. Eso sí, con la excepción de Carabineros y el Servicio Médico Legal, así como la empresa austríaca RP Global (que, según reflejaron múltiples medios de comunicación desde el primer momento, al parecer habrían proferido amenazas contra ella mediante «enviados») y su contraparte Saesa.

A pesar de la coincidencia de las partes reseñadas en que fue un «suicidio», l@s familiares de Valdés recogieron la cantidad económica suficiente para poder realizar una segunda autopsia. El reciente resultado y peritaje fue concluyente: «Se desestima la tesis de suicidio colegida por el SML, cuando Macarena Valdés fue encontrada ahorcada en su casa en agosto de 2016». Ergo: fue un femicidio.

Por ello, alrededor de 130 organizaciones, colectivos y personas (a título individual) a nivel internacional han firmado un Comunicado a entregar en las Embajadas y consulados de Austria y Chile de distintas ciudades del mundo. Diversas fuentes en prensa como Radio Villafrancia o el Desconcierto corroboran la teoría de las amenazas corporativas hacia Macarena. El Comunicado  y firmantes está disponible online.