Redacción Poder Popular | Si hay un actor eternamente presente permanentemente en el imaginario colectivo en cuanto a acción política se refiere, ese es la juventud. Protagonista de innumerables levantamientos contra la autoridad y catalizador de movimientos populares. Desde el Mayo del 68 francés, pasando por el levantamiento estudiantil en México e Italia, la primavera de Praga, movimientos contra las guerras imperialistas, los primeros pasos de la lucha ecologista, las primaveras árabes, hasta el 15M.

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La juventud del estado español del 2018 no ha sido una excepción de quienes vienen sufriendo la ofensiva neoliberal de los últimos años. Es la generación de la “crisis”, la banda sonora de los recortes y la represión ha sido su día a día. Siente en sus carnes desde hace años la ofensiva de las élites en cada uno de los espacios de los que forma parte.

La universidad española no ha permanecido ajena a las últimas vueltas de tuerca del programa neoliberal impuesto por la Unión Europea. El profesorado y estudiantado ha sufrido en los últimos años, no sin presentar batalla, los efectos de la reforma neoliberal sobre el marco educativo. Estrechando el marco de la educación pública en favor de la educación privada, el mercado ha entrado de lleno en las universidades y centros de Formación Profesional. Dirigiendo la orientación de ambos en función de las necesidades propias del mercado y las grandes empresas. El plan Bolonia y las sucesivas reformas educativas han impuesto los ritmos laborales dentro de los campus universitarios, desarticulando las siempre presentes posibilidades de autorganización estudiantil.

En paralelo, tras el inicio de la crisis de 2008, el nuevo mercado laboral impuesto a las clases populares del sur nos muestra estos años el resultado. España se ha convertido en uno de los estados con mayor paro juvenil, 40% actualmente, y aquellos que encuentran un empleo se ven sometidos a duras condiciones de explotación. Concretamente, según un estudio del Instituto de la Juventud (INJUVE), uno de cada cuatro jóvenes que trabaja se encuentra en situación de pobreza. Los llamados falsos autónomos, como los repartidores de Deliveroo y Glovo, o los becarios y contratados en formación, ocultan un modelo de enriquecimiento para las grandes empresas a base de obra de mano a bajo precio, realmente efectivo para su salida de la crisis. Con este modelo el resultado es evidente, el mismo informe del INJUVE demuestra que el 80% de los menores de 30 años en el estado español no puede independizarse. Y aquellos que lo consiguen, se enfrentan a la difícil aventura de encontrar un piso donde poder vivir con su escueto salario.

Todo ello ha configurado un nuevo mapa de la situación juvenil, lo que históricamente se ha reconocido como juventud hoy toma formas diversas. Relativamente alejados de la sacudida social y política vivida a partir del 15M, nacidos y criados en la crisis, importantes sectores juveniles afrontan estos años con una gran incertidumbre. Nadie puede convencerles con aquello de “si estudias, te asegurarás un futuro”, la cantidad de títulos no supone hoy un seguro para millones de jóvenes. El proyecto de integración establecido por el Régimen del 78 es impugnado poco a poco por miles de jóvenes que rompen con el corsé impuesto por las élites. El futuro se presenta como un gran interrogante para las jóvenes.

A pesar de este contexto, la juventud impulsa actualmente conflictos y abre debates públicos, que aunque con carácter incipiente, comienzan a poner sobre la mesa vectores de radicalización entre las clases populares. El Sindicato de Inquilinas en lucha por alquileres accesibles, el animalismo y la perspectiva antiespecista, el antirracismo y la defensa de las personas migrantes. Un nuevo modelo de sindicalismo apegado a las nuevas condiciones de explotación vividas por las personas jóvenes. Pero si un plano destaca entre todos ellos, es el papel de las jóvenes dentro del nuevo impulso que vive el movimiento feminista.

En este panorama el pasado martes nacía un nuevo espacio juvenil, autodenominado como Abrir Brecha. Presentado en sus propias redes sociales como “jóvenes de diferentes ciudades nos lanzamos a Abrir Brecha, para autorganizarnos y construir un espacio asambleario y de lucha capaz de aglutinar y movilizar a la juventud combativa y desobediente.” Distintas asambleas ya se han puesto en marcha en varias ciudades del estado, articulando lo que parece, un movimiento a nivel estatal.

Entre los motivos por los que nacen, como declaran en su web www.abrirbrecha.org, se encuentran la lucha contra la precariedad y la explotación laboral, el combate contra el machismo y el patriarcado fuera y dentro de las aulas, el fomento del antifascismo frente al odio que pretende extender la extrema derecha.