Víctor de la Fuente  | Las Mareas Blancas fueron el origen de un proceso de autorganización en defensa de la sanidad pública, nacido de las trabajadoras y usuarias. Hoy el “Movimiento Asambleario de Trabajador@s de la Sanidad”, conocido como MATS recoge el testigo de las Mareas Blancas. Iniciamos con ésta una serie de entrevistas con quienes lo componen. En esta primera entrevista contamos con Guillen, uno de los sindicalistas del MATS en Madrid.

¿Podrías explicarnos en primer lugar cual es la situación de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid?

Si hay un sector degradado por los últimos ataques del plan neoliberal impuesto por las élites europeas y españolas, es la sanidad pública. Ésta ofrece un nuevo espacio para la intervención del mercado. En estos momentos, el gobierno de la Comunidad no se atreve a privatizar directamente hospitales enteros como hizo Esperanza Aguirre. Sin embargo mantienen la intención de privatizar recurriendo a medios más sutiles. Quisieron desmantelar el hospital de La Princesa con la excusa de convertirlo en hospital de media estancia, e intentaron algo parecido en el hospital de Móstoles. En ambos casos, la reacción de trabajadores y usuarios les paró los pies. Desde entonces, avanzan deteriorando y privatizando el sistema por sus márgenes: por ejemplo, asfixian por falta de medios y personal a los servicios de mantenimiento, no cubren las jubilaciones del personal y cuando terminan el proceso le dan la puntilla privatizándolo. En La Paz sólo queda un tapicero que se jubila este año sin sustituto. En el hospital Clínico el proceso está más avanzado, el mobiliario está en renting y la empresa es responsable de su reparación, que por supuesto no lleva a cabo.

Partiendo de esta situación, ¿a qué crees que se debe la política puesta en marcha en los últimos años hacia la sanidad pública?

La política privatizadora puesta en marcha en Madrid y en casi todos los territorios del Estado se debe en mi opinión a que la sanidad pública mueve enormes cantidades de dinero. Personal, suministros, obras, aparatos de diagnóstico, mantenimiento, aparcamientos….Es una tarta muy suculenta a la que muchas empresas quieren hincarle el diente. Para conseguirlo hacen uso de sus conexiones con el poder político, sin mostrar predilección particular por un color u otro: el PP en Madrid y Valencia, CiU en Cataluña, Coalición Canaria en las Islas Canarias, el PSOE en Andalucía. La ley 15/1997, que abrió la veda de las privatizaciones, recibió los votos favorables de PSOE, PP, PNV, CiU y CC.

Si podemos destacar un momento de inflexión en los últimos años, en lo que respecta a la defensa de la sanidad pública, es sin duda el nacimiento y auge de las Mareas Blancas. Cuéntanos de donde nace este movimiento, que reclamaciones trasladaba, quien lo componía.

La Marea Blanca fue un movimiento masivo, plural y autoorganizado de alianza entre trabajadores y usuarios. Sus reclamaciones generales giraron en torno a la defensa de la Sanidad Pública y para detener las medidas privatizadoras concretas que ese momento intentaba implantar el PP.

Algunos aparatos que en su momento intentaron aniquilarlo han intentado apropiarse de este movimiento, pero hoy en día ya no hay una Marea Blanca masiva y autoorganizada. Permanecen colectivos que participaron en aquella lucha y siguen defendiendo lo mismo.

¿Qué papel juega la autorganización de familiares, profesionales y pacientes en este proceso de construcción?

La autoorganización fue la base de la Marea Blanca. Sin líderes que negociasen en su nombre y que pudieran ser divididos o comprados en las mesas de negociación, los privatizadores no tuvieron dónde aplicar sus estrategias habituales. Esa autoorganización fue la fuente de la enorme fuerza de la Marea Blanca.

¿Y en concreto el papel del MATS? ¿De dónde nace, quien lo compone y que lo diferencia del resto de sindicatos, si es que podemos compararlo?

El MATS nace de varios compañeros que salieron de otro sindicato que optó por dejarse comprar durante el traslado y privatización simultánea del hospital Puerta de Hierro. A partir de ese momento aguantaron una travesía del desierto, que en los últimos años ha dado sus frutos: el MATS crece fuerte y sano. En mi opinión el MATS se diferencia del resto de sindicatos en tres aspectos principalmente: no le tiene miedo al poder, no está dispuesto a venderse al poder y no es estrictamente un sindicato sino un movimiento del que forman parte y que defiende los intereses de trabajadores y usuarios de la Sanidad Pública.

Con la aparición de los nuevos sujetos políticos, la institucionalización de una gran capa de activistas y la situación que viven actualmente los movimientos sociales en general, ¿cómo describirías la situación actual de las mareas blancas?

La situación actual es de una gran desmovilización tanto de usuarios como de trabajadores. Frente a la ilusión y la espontaneidad de la Marea Blanca, en estos momentos los avances son más costosos, la organización y la movilización avanzan más lentamente. Sin embargo yo creo que eso tiene una ventaja: lo que se construye tiene bases más sólidas. Las personas  que se suman a la lucha en defensa de la sanidad en este momento de dificultad están muy comprometidas, pasan meses y años luchando duro a pesar de los pocos avances que ven. Son mucho más difíciles de desmovilizar, y su trabajo será la base desde la que se elevará la próxima oleada de luchas masivas para alcanzar logros mayores y más duraderos.