Redacción Poder Popular | Una vez más las universidades han sido un auténtico foco de rebeldía en la Huelga General convocada por el movimiento feminista. Desde primera hora de la mañana piquetes, encierros, mesas informativas, manifestaciones y concentraciones han convertido los campus universitarios en auténticos epicentros de la lucha feminista.

Desde Poder Popular entrevistamos a María estudiante de la universidad pública de Valencia y activista en la organización juvenil Abrir Brecha.

 

¿Desde qué perspectivas o ejes se convoca la huelga en el ámbito estudiantil?

A lo largo de nuestra vida hemos visto cómo nos han enseñado de una manera sexista. En el colegio, los niños a jugar al fútbol y las niñas con muñecas. Nos cuentan que los niños no pueden llorar porque son fuertes, que eso de los sentimientos es cosa de mujeres. En el instituto es cuando empieza el acoso escolar, ya sea bullying (cuando eres demasiado alta o demasiado baja, cuando estás gorda o muy delgada…, la mayoría de compañeras teníamos que aguantar insultos sobre nuestro aspecto físico diariamente) o acoso sexual por parte de compañeros e incluso profesores.

Cuando vamos creciendo nos damos cuenta de las consecuencias que ha tenido nuestra educación patriarcal sobre nuestras vidas. No hemos tenido referentes mujeres en ciencia, en literatura o en arte. Somos mayoría en estudios vinculados a los cuidados, mientras que en el ámbito científico-técnico hay más presencia masculina.

Por eso nos parece tan importante la lucha estudiantil feminista, para romper con el patriarcado que nos educa como nos quiere, sumisas. Para construir un sistema educativo en el que no existan los roles de género y nos se nos ponga en un segundo plano, teniendo muchas veces que demostrar más para conseguir lo mismo.

 

¿Qué papel han jugado y juegan actualmente las jóvenes en el movimiento feminista?

Las jóvenes, por lo general, son las que más sufrimos la competitividad que se nos ha inculcado desde pequeñas y que responde a la lógica capitalista y patriarcal. Vemos que tenemos los trabajos más precarios y peor pagados, que nos lo ponen más difícil a la hora de investigar o de realizar un proyecto. Además, cada día soportamos acoso sexual tanto por la calle como por redes sociales.

No queremos dedicarnos exclusivamente a las tareas reproductivas, domésticas, como hicieron nuestras abuelas. Por eso cada día somos más jóvenes concienciadas de la situación, pidiendo una educación completamente distinta. Nuestro papel es muy importante en la sociedad para poder construir una sociedad feminista.

 

¿Cómo se vivió desde el movimiento estudiantil ayer la jornada de huelga?

Estábamos emocionadas, han sido muchos meses de asambleas y acciones, de hacer llamamientos e informar. Empezamos el día y se notaba que no era un día normal, que muchas personas no estaban asistiendo a clase, a pesar de que algunos profesores pusieran prácticas obligatorias o incluso exámenes.

Estuvimos cientos de estudiantes, sin previa organización, toda la mañana recorriendo las calles de la ciudad de Valencia reclamando nuestros derechos, al grito de “viva la lucha de la mujer obrera” y otras tantas más.
Por la tarde, quedamos todas juntas para ir a la manifestación. Allí no entraba ni un alma más. Las calles estaban desbordadas, fue mágico. En ese momento nos dimos cuenta de que estábamos haciendo historia.

 

Durante las movilizaciones de la mañana, en la Universidad de Valencia, las estudiantes intentasteis tomar el edificio del rectorado, a lo cual la policía antidisturbios actuó cargando y os desalojó por la fuerza. ¿Cómo se sucedieron los hechos?

Eran las 09:30 de la mañana, y habíamos quedado algunas en las puertas de todas las universidades para informar a nuestras compañeras de la huelga.

Sobre las 10:30 unas 20 o 30 compañeras del barrio “Benimaclet” nos avisaron vía WhatsApp de que unos policías las habían acorralado sin motivo y las estaban identificando, sin dejarlas mover. Fue entonces cuando muchas de nosotras acudimos e hicimos una marcha todas juntas por las calles del barrio hasta llegar al rectorado (sobre las 11:30), en ese momento seríamos unas 100. Al entrar al rectorado, la policía nos agarró de una forma muy violenta, no entendimos el por qué, ni siquiera el rectorado nos había prohibido la entrada.

Volvimos a intentar entrar y habían hecho una barrera, impidiéndonos el paso. Queríamos ir junto a una compañera, que la habían cogido y la metieron en el edificio. No paramos hasta que salió. En mi opinión, los agentes que allí se encontraban abusaron de su poder.

A las 12:00 había una concentración en las puertas del rectorado, pidieron a los policías que quitaran la barrera y nos concentramos unas mil personas. Desde allí, hicimos una marcha por la Avenida Blasco Ibáñez y luego nos dirigimos hasta el centro de la ciudad.

Fue maravilloso por el simple hecho de que no estaba planeado, que simplemente nos juntamos muchas estudiantes hartas de la situación y recorrimos las calles cortando el tráfico y haciendo piquetes en multinacionales.

 

¿Qué perspectivas, a partir del éxito de la jornada de ayer, consideras que tendrá el movimiento feminista?

Ayer sin duda fue una jornada histórica, gracias al gran trabajo que ha llevado a cabo el movimiento feminista y a pesar de las críticas recibidas por supuestamente organizarse desde un partido político. No lo organizaron sindicatos ni partidos políticos, lo organizamos las mujeres.

Ayer el mundo pudo ver que estamos hartas de estar hartas, que pedimos cambios estructurales para erradicar el patriarcado. Pero esto no acabó ayer con la huelga, hoy nos hemos tomado un descanso merecido y a partir de mañana seguiremos trabajando para construir una educación pública de calidad, laica, gratuita y feminista. Y vamos con ganas y sobre todo con mucha fuerza.