Diego Giacchetti | Cinco años de políticas gubernamentales de centro-izquierda, en plena concordancia con la patronal y el establishment de las oligarquías europeas, han preparado la revancha, rabiosa y rencorosa de una buena parte del electorado, que ha votado contra quien ha gobernado, sin preocuparse por el instrumento al que le concedía su voto.

Las elecciones dan la victoria a fuerzas políticas que se pueden definir como populistas y soberanistas, con rasgos xenófobos y racistas en sus componentes más extremas. La coalición de centro-derecha es la más votada (casi 12 millones de votos que equivalen al 37%), pero en su seno se ve el declive de Forza Italia (de Silvio Berlusconi) a favor de la Liga, que, con sus cinco millones y medio de votos (18%), se convierte en el partido más votado de la coalición. Un avance sorprendente: téngase en cuenta que en 2013 la Liga había obtenido el 4,1% de los votos.

Otro dato llamativo es el representado por Cinco Estrellas. El movimiento dirigido por Grillo y Di Maio ha obtenido en solitario 11 millones de votos, un 32,6%, conquistando la posición de primer partido. Dúctil e incluso ambiguo en sus formulaciones programáticas y la propaganda electoral, ha obtenido de nuevo la mayoría en votos. Un partido “atrapalotodo” que se abre paso en el Sur, recogiendo el malestar de diversas procedencias dirigido contra las políticas neoliberales: el recorte de las pensiones, la reivindicación de una renta básica de ciudadanía, la polémica contra la casta y los privilegios, no exento de ambigüedades ante las políticas de acogida de inmigrantes. Se trata de millones de votos que confían al grupo dirigente del Movimiento Cinco Estrellas la tarea de reconstruir una genérica Italia honesta. Un voto que, en las intenciones del grupo dirigente del movimiento, debería pasar de la protesta contra el sistema a la propuesta de asumir el gobierno del país.

Arrolladora en cambio ha sido la caída del Partido Democrático, pilar principal de la minicoalición de centro-izquierda que en su conjunto ha obtenido casi 7.500.000 votos (23%), de los cuales casi 6 millones han ido al PD (18,72%). Hace cinco años, el PD dirigido por Bersani obtuvo 8.640.000 (25,4%), por consiguiente ha experimentado una pérdida de dos millones y medio de votos. No sólo Renzi ha resultado derrotado, sino también los gobiernos que se han sucedido durante esta legislatura, Gentiloni incluido, a pesar de los méritos y los éxitos de los que la burguesía italiana ha seguido alardeando en estos meses de gestión de las políticas liberales, empezando por las cuestiones fundamentales de la contrarreforma laboral y de la enseñanza.

La derrota del PD ha arrastrado tras de sí a todos los que han formado parte de ella en el pasado o que de algún modo han sostenido sus decisiones… y desilusión por el 3,37% [se refiera a Liberi e Uguali, nuevo partido formado por sedicentes exponentes del centro-izquierda en ruptura con Renzi] de los votos obtenidos, apenas suficiente para superar la barrera electoral. Potere al Popolo, lista de reciente formación que reagrupa a movimientos sociales y organizaciones de la izquierda anticapitalista, ha obtenido un pobre resultado (1,5% aproximadamente). Se espera que pueda representar el principio de una reconstrucción de una verdadera izquierda iniciado con la formación de la lista, siendo conscientes, sin embargo, de que será un recorrido largo y difícil.

(Traducido por Andreu Coll para Poder Popular)