Alberto Sánchez | Si le preguntamos a cualquier joven quien fue Pablo Emilio Escobar Gaviria seguramente nos arrollará con datos y referencias sobre “El Patrón”. Y es que gracias a los continuos trabajos que se han realizado sobre su vida y lo que le rodeaba: la serie Narcos (2015), Loving Pablo (2017), Barry Seal (2017)… parece que haya que resucitarlo para alargar la saga interminable y continuar venerando a uno de los mayores narcotraficantes de la historia.

Si seguimos profundizando en nuestro cuestionario, más allá de dirigirnos a construir un ídolo de polvo, ¿qué era lo que hacía tener tanta fortuna a Pablo? Eso a lo que él llamaba “merca” ¿no? Pero, ¿qué es la mercancía y cómo se extrae beneficio a partir de ella?

Para explicarlo nos toca acudir a otro nombre que al contrario que el del narco, se le intenta borrar de la historia dibujándole como alguien obsoleto, evitando pronunciar su nombre e incluso llegando a hacer reproches sobre episodios de su vida para acabar con él. Pero es imposible, como bien sabemos, Marx ha vuelto y gracias al cineasta Raoul Peck el año pasado lo pudimos ver en el primer plano de grandes pantallas.

La película, bien documentada históricamente, supone un acercamiento al joven Carlos desde que entabla su relación con Engels. Recorriendo desde una perspectiva íntima como vivieron principalmente la elaboración del Manifiesto Comunista y sin olvidar el papel que desempeñaron Jenny Von Westphalen y Mary Burns, así como contextualizándolo con otros contemporáneos como Proudhon.

Así pues, esta mirada más personal a Karl Marx supone una buena forma de introducirse a su obra. Un acercamiento imprescindible hacia aquel del que nos quieren alejar inútilmente, porque Marx ha vuelto para quedarse.

 

Alberto Sánchez, activista de Abrir Brecha.