Victoria García | Entrevista a Justa Montero, activista feminista.

 

¿Qué opinas de este movimiento internacional a favor de una huelga? ¿En la España de los 70 llegasteis a plantearos algo así?

El movimiento feminista siempre ha sido, y es, un movimiento internacionalista. Pero en cada momento histórico se manifiesta de forma distinta. Hasta 1975 estábamos en una dictadura y en esos años éramos nosotras, las mujeres del Estado español, quienes recibíamos la solidaridad de los movimientos feministas de otros países.

Posteriormente, a medida que se ha ido desarrollando el feminismo se han ido creando redes, coordinaciones, jornadas y reflexiones compartidas. Pero hasta 2017 no ha tenido una expresión tan fuerte. Tiene que ver con esa tradición y con experiencias previas de campañas internacionales, por el derecho a decidir por ejemplo. Y sobre todo, con una auténtica rebelión de las mujeres frente a la violencias machistas. Faltaba que alguien encendiera la mecha, y fueron las feministas argentinas quienes, con el lema “ni una menos, vivas nos queremos” iniciaron la llama.

En el Estado español esta convocatoria nos cogió muy movilizadas. Llevamos años de importantes movilizaciones, primero contra la ley Gallardón y por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, luego contra las violencias machistas. El resultado fue que los paros simbólicos del 8 de marzo, y la movilización de ese día fueron un auténtico éxito. Lo extraordinario de este movimiento es que posee un carácter claramente reivindicativo y movilizador, situándose en un horizonte de transformación antipatriarcal, anticapitalista y antiracista.

 

¿Cómo se relaciona esta organización por abajo de una huelga a nivel estatal con esas medidas por arriba como la del pacto de estado contra las violencias hacia las mujeres?

Las violencias machistas son uno de los motivos para la convocatoria de la huelga feminista. En el “argumentario” que elaboró la comisión feminista 8 de Marzo de Madrid, se recogen los motivos y los objetivos por los que se plantea la huelga que también tienen que ver con la economía, con los derechos sexuales y reproductivos y con el rechazo a las fronteras internas, el racismo, y las externas.

El pacto de Estado es ya una entelequia. Nació con muchas limitaciones, sin recoger las propuestas que plantearon muchas organizaciones feministas. Pero incluso lo aprobado es papel mojado, porque sin presupuesto para los Ayuntamientos no se pueden poner en marcha servicios y recursos. Por lo tanto, las propuestas no sirven de nada.

 

¿Cómo piensas que saldrán las movilizaciones del día 8 en el Estado Español?

Todavía queda un mes para ir preparando los cuatro tipos de huelga que se proponen: laboral, de trabajo de cuidados, de consumo y estudiantil. La del trabajo de cuidados y consumo va a depender mucho de cómo se organice territorialmente en los barrios y pueblos. Sobre la huelga de enseñanza si partimos del nivel de participación de las estudiantes en las últimas manifestaciones. Seguro que tiene un seguimiento altísimo. Por su parte, la huelga laboral va a depender mucho del interés de los sindicatos de movilizar realmente. Todo eso sin hablar de las acciones y concentraciones a lo largo del día y de la tarde.

 

¿Qué pasos crees que debe dar el movimiento feminista tras el 8 de marzo? 

Desde el movimiento feminista se plantea que el 8 de marzo será sin duda una fecha histórica por la movilización que habrá. Pero desde el principio se ha dicho que ni empieza ni se agota en el 8 de marzo. La huelga feminista no es el fin de este extraordinario proceso de lucha. De hecho, muchas propuestas concretas de cómo realizar la huelga están pensadas para que tengan continuidad.

Pero volviendo a la pregunta, yo la plantearía al revés. Creo que el movimiento feminista ha marcado una ruta muy clara y lo importante es que el resto de movimientos sociales, y muy particularmente los partidos y sindicatos, piensen qué pasos deben de dar para apoyar y conectarse con este proceso de movilización feminista.

 

Victoria García es militante Anticapitalistas Cádiz.

 

Puedes leer éste y otros artículos en el número 5 de la revista Poder Popular:

Revista Poder Popular #5